Legado de la infección materna por Sars-Cov-2 en la inmunidad del neonato

por | 11 Oct, 2021 | Diagnóstico | 0 Comentarios

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En este estudio se evaluó el estado inmunológico de los recién nacidos de madres con SARS-CoV-2 que dieron positivo durante las 2 semanas directamente antes del nacimiento o antes del embarazo, en comparación con los nacidos de madres que nunca estuvieron expuestas al SARS-CoV-2, para identificar si existe un legado de infección materna y preparación in utero del sistema inmunológico neonatal.

Los recién nacidos de madres con exposición al SARS-CoV-2 se agruparon en aquellos nacidos de madres con infección reciente o en curso, o los nacidos de madres que dieron positivo en una etapa anterior de la gestación (grupo recuperado (R), resultó positivo al menos 2 semanas antes del nacimiento).

El estudio resulta muy técnico en cuanto al desarrollo de datos, por lo que se exponen aquí los puntos más importantes:

  • Aunque no se evaluó directamente a los recién nacidos para detectar la presencia de SARS-CoV-2, sí se evaluaron los niveles de IgM específicos del SARS-CoV-2, que fueron insignificantes en los 30 recién nacidos de madres expuestas al SARS-CoV-2, lo que sugiere ausencia de transmisión vertical (según criterios de la OMS). 
  • Sin embargo, sí se transfirió IgG específica de SARS-CoV-2 a los recién nacidos de sus madres, lo que sugiere la transferencia de inmunidad protectora. Hubo una correlación entre los niveles de IgG del SARS-CoV-2 materno y neonatal en las díadas madre-recién nacido en ambos grupos. 
  • La vacunación contra el SARS-CoV-2 en el segundo y tercer trimestre provocó la transferencia placentaria de anticuerpos, con una tasa de transferencia reducida observada en el último trimestre.Este estudio agrega evidencia adicional que sugiere que el segundo trimestre puede representar un momento de vacunación más oportuno, al menos con respecto a la transferencia de inmunidad pasiva al recién nacido.
  • A diferencia de la infección por COVID-19 en adultos, en los que se han observado reducciones en las células NK periféricas y Linfocitos T asociadas a la mucosa, los recién nacidos de madres expuestas al SARS-CoV-2 en realidad mostraron niveles elevados de linfocitos T NK, y también linfocitos T CD8 que expresan CD161 (la mayoría de los cuales es probable que sean linfocitos T invariantes asociados a la mucosa).Estas células de tipo innato pueden estar respondiendo al medio de citocinas inflamatorias en el contexto de la infección materna, potencialmente como una respuesta protectora en el recién nacido.
  • Además de las alteraciones en estas poblaciones de células, también se identificaron un mayor potencial de citocinas tras la estimulación in vitro. Esto se observó no solo en los recién nacidos de madres con infección reciente o en curso, sino también en los nacidos de madres recuperadas, lo que sugiere una posible preparación in utero de la respuesta inmunitaria. No está claro si los perfiles inmunitarios identificados serían similares en los recién nacidos directamente infectados con SARS-CoV-2 después del nacimiento y esto no se pudo evaluar en nuestro estudio. Los porcentajes de CD4 +, CD8 +, células T NK, y Linfocitos T de mucosas que produjeron TNF fueron significativamente mayores en los recién nacidos de madres que estuvieron expuestas al SARS-CoV-2.

Por lo tanto, estos hallazgos pueden reflejar cierta maduración acelerada del sistema inmunológico neonatal inducida en el útero por la infección materna por SARS-CoV-2.

Gran parte de esta funcionalidad mejorada de las citocinas se correlacionó con otros marcadores de maduración inmune, como porcentajes aumentados de células T de memoria. Tomados en conjunto, estos datos sugieren fuertemente que la infección materna por SARS-CoV-2 configura el perfil inmunológico de los recién nacidos en diferentes grados, dependiendo del tiempo de exposición, y que esto puede estar asociado con y sin transmisión vertical del SARS-CoV-2.

Se identificó una respuesta transitoria a la inflamación materna en forma de aumento de citocinas en el plasma del cordón, pero también alteración de la funcionalidad de las células inmunes en los recién nacidos expuestos al SARS-CoV-2 en cualquier momento durante la gestación, lo que sugiere cierta impronta inmunitaria.

Si bien la etiología de las perturbaciones inmunitarias observadas en el recién nacido sigue sin estar clara, las consecuencias podrían ser de gran alcance. El seguimiento a largo plazo de los recién nacidos de este estudio establecería si la exposición materna al SARS-CoV-2 tiene un impacto duradero en el niño.

Estos datos también pueden tener implicaciones con respecto al régimen de vacunación para mujeres embarazadas. De hecho, la reducción de la transferencia de anticuerpos protectores al recién nacido que observamos en los nacidos de madres con una infección reciente puede sugerir que es preferible la vacunación en el segundo trimestre o principios del tercer trimestre.

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