Fin de la pandemia: no lo vas a ver por TV

por | 2 Ene, 2022 | Políticas | 0 Comentarios

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Se publicó en The BMJ el 14 de diciembre del 2021, El fin de la pandemia no será televisado, un análisis histórico y epidemiológico de las pandemias anteriores, y de la actual del Covid-19, a cargo de 2 expertos de los Estados Unidos.

En esta pandemia, a diferencia de las anteriores, los profesionales y el público general tienen la información minuto a minuto, en los tableros o paneles de estadísticas, que están en medios de difusión, buscadores web y aplicaciones. Prácticamente todo el mundo sabe día a día los nuevos casos, los fallecidos, la ocupación de camas de sala general y de unidad de cuidados intensivos, las métricas de lo testeos realizados, que país hizo más, que país hizo menos, y de las distintas estrategias públicas se contención.

Más recientemente, se agregaron los datos de vacunación, con los individuos con 1,2 y 3 dosis de cada región del globo. Todo el mundo conoce curvas y gráficos de barras con datos epidemiológicos. Asimismo, la información del virus, de las nuevas variantes, de los síntomas, de la enfermedad y de los tratamientos estuvo al alcance de la población en tiempo real.

Todo esto por un lado ayudó a la población a contextualizar, aceptar y aplicar las distintas medidas de mitigación de la pandemia (lavado de manos, el distanciamiento social, el uso de barbijo o tapabocas, ventilación, aislamientos, cuarentenas, cierres de escuelas y de fronteras, trabajo remoto, etcétera).

Estos tableros, que son paneles de números, estadísticas, curvas epidemiológicas y mapas de calor, dominaron todos los dispositivos electrónicos desde el inicio de la pandemia del Covid-19.

Estos aportaron certezas y precisión, en medio de la incertidumbre y el miedo a lo desconocido. Fuimos atrás de las bajas y subas en el número de casos. La población mundial aceptó medidas nunca antes impuestas en la historia. Los paneles de control saturaron los distintos medios de comunicación y páginas web.

Al observar está pandemia y compararla con otras pandemias respiratorias de los últimos 130 años, podemos sacar algunas conclusiones:

Es difícil definir el final de la pandemias

No existe una definición universal de los parámetros epidemiológicos del fin de una pandemia. Sabemos con bastante precisión cuándo comienza, en este caso, con una declaración de la OMS (11 de marzo del 2020) (1), pero más difícil es definir el final. Ya no esperamos con el Covid-19 la erradicación del virus, y que los indicadores del tablero de datos lleguen a cero en infectados, casos y fallecidos, o a 100% el número de vacunados.

Plantean acá algo muy interesante: probablemente el fin de la pandemia se entienda mejor al reanudar la vida social, y no por indicadores epidemiológicos específicos.

En las pandemias respiratorias los finales no son claros. Estos virus fueron una endemia en un momento, interrumpida por olas estacionales (brotes), hasta la siguiente pandemia.

1. Gripe española

En distintas fuentes se plantea que hubo 3 o 4 olas. No es preciso en que momento terminó la pandemia (desde 1918, hasta 1919 versus 1920). Las medidas de restricción se aplicaron en forma desigual en distintas regiones. La interrupción de la vida social duro poco. Por ejemplo, Nueva York y Chicago, las 2 ciudades más grande de Estados Unidos, nunca cerraron sus escuelas, pese a llegar a tasas de ausentismo del 50%.

Las ciudades que cerraron escuelas lo hicieron en un promedio de 4 semanas. El estrés de la población y del sistema de salud no fue continuo. Hubo meses de normalidad. Cerca del 28% de la población mundial enfermó (2). El número de muertes relacionadas se estimó entre 50 y 100 millones. Tuvo una mortalidad del 10-20%. Los fallecidos tenían un promedio de edad de 28 años. Se cree que murió el 5% de la población mundial. Muchos de estos, por influenza, pero varios probablemente por neumonías bacterianas agregadas. En ese momento la población mundial era de casi 2000 millones de habitantes (3).

2. Gripe asiática

Inició en 1957. Duró aproximadamente 9 meses. Tuvo 2 olas, entre 1957 y 1957. Llegó a postrar a 80 millones de estadounidenses. En la primera ola, enfermó al 60% de los niños en edad escolar. Mayormente no hubo cierre de escuelas en lo Estados Unidos. Solo se cancelaron algunos partidos de fútbol universitario, pero no los principales. Hacía 1960, se calculaba que toda la población de los Estados Unidos ya había padecido al virus H2N2. A pesar de su impacto epidemiológico, la sociedad no percibió que había vuelto a caer en una pandemia.

3. Gripe de Hong Kong

En 1968, un nuevo virus mato a 1 millón de personas en todo el mundo. El impacto de las medidas de salud pública fue mínimo. La sociedad lo tomó como una mala temporada de gripe. Muy pocas personas supieron lo que estaba pasando. Casi todo siguió funcionando con normalidad.

Estima el CDC, que tanto en la gripe asiática como en la de Hong Kong, murieron 100 mil estadounidenses en cada una, aunque muchos de estos, en períodos ya considerados fuera de la pandemia.

Vemos bien acá, en estás 3 situaciones, un comienzo claro, y un final más incierto. La evidencia histórica muestra que la pandemia no termina cuando los tableros marcan el «0 casos». La reanudación de la vida social podría marcar el fin de la pandemia tal cual la conocemos.

Una forma definir el fin de la pandemia podría ser la reanudación de vida social, por el levantamiento de las medidas de prevención impuestas. En ninguna pandemia anterior se tomaron las medidas que se aplicaron con el Covid-19, ni siquiera en la gripe española, que en proporción mató 3 veces más estadounidenses que el Covid-19, un con un dato no menor: el promedio de edad de la muertes fue de 28 años. En esa época, sin reuniones virtuales, sin aplicaciones de delivery de alimentos y sin internet, el distanciamiento social actual era impracticable.

El final de la pandemia podría ser cuando el público general le dejé de prestar atención a los paneles de control. Muchos historiadores plantean que cuando el público y los medios de comunicación pierdan interés en los datos, podríamos estar más cerca de un final. No implica desentendernos, sino reconocer que ningún dato único o ningún conjunto de datos nos va a marcar el fin.

A diferencia del inicio, el final de la pandemia se irá dando sin darnos cuenta, y quizás en los próximos años, se pueda definir mejor a partir del análisis de los historiadores.

Ramiro Heredia

Ramiro Heredia

AUTOR

Médico especialista en Medicina Interna. MN 117882 – Egresado de la Universidad de Buenos Aires. Médico de Planta, División Urgencias – Hospital de Clínicas José de San Martín. Coordinador del módulo Clínico, Curso bienal de Emergentología – SAPUE.

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