Esto definitivamente es motivo de optimismo. No obstante, se sigue pidiendo a todos los gobiernos, comunidades e individuos que se mantengan alerta.
Casi 10.000 muertes a la semana, son 10.000 muertes de más, para una enfermedad que se puede prevenir y tratar.También afirmaron que los países pobres todavía están rezagados en las vacunas, y que las nuevas variantes siguen siendo una amenaza. Se informaron a la OMS más de 2,1 millones de casos nuevos durante la semana previa a la publicación: un 15% menos que la semana anterior. La cantidad de muertes semanales cayó un 10% en comparación, con la semana anterior también.
Hasta ahora, la OMS ha informado 629 millones de casos en todo el mundo y 6,5 millones de muertes relacionadas con COVID-19, en lo que va de pandemia.Se debe tener en cuenta que la vigilancia y las pruebas han disminuido con el recuento de casos, por lo cual puede haber así un importante subdiagnóstico. Estas declaraciones vuelven a afirmar que seguimos en pandemia (aunque claramente en una forma distinta que hace 12 meses).
Japón tuvo la mayor cantidad de casos nuevos: más de 400.000, o un 42% más que la semana anterior.Claramente, la pandemia cambió, pero es importante remarcar lo afirmado acá, que aún con casos y muertes en descenso (-90% comparado con febrero en este último caso), no deja de ser una enfermedad prevenible y tratable, por lo cual hay que sumar esfuerzos para disminuir aún más estas cifras.