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Vacunación contra el herpes zóster y riesgo de demencia: una ayuda inesperada

Un artículo publicado en JAMA el 23 de abril de 2025 describe cómo el recibir la vacuna contra el herpes zóster se asoció con una reducción significativa del riesgo de demencia en adultos mayores en Australia. Lo resumimos en INFOMED.

Puntos Clave

  • Un estudio australiano publicado en JAMA vinculó la vacuna zóster con menor riesgo de demencia.
  • Se incluyeron más de 100.000 personas, con seguimiento de 7.4 años.
  • El método de regresión discontinua refuerza la validez causal.
  • La reducción del riesgo relativo fue del 20%.
  • El efecto fue específico y no observado en otras condiciones.
  • Entre los posibles mecanismos que explicarían esto tenemos la inmunomodulación y neuroprotección.
  • Los resultados fueron consistentes con estudios de Reino Unido, Gales y Corea.
  • El incorporar esta vacuna en adultos mayores podría tener impacto en salud cerebral poblacional.

El problema en números

La demencia constituye un desafío sanitario global y nacional: es una de las principales causas de discapacidad y dependencia en la vejez, con impacto creciente a nivel social, económico y sanitario.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, actualmente más de 55 millones de personas viven con demencia en el mundo, y cada año se diagnostican cerca de 10 millones de casos nuevos. Esta cifra se duplicará para 2050, alcanzando los 139 millones, principalmente en países de ingresos bajos y medios.

La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60-70% de todos los casos (2)(3)

El costo económico global superó los 1.3 billones de dólares en 2020 y se proyecta que ascienda a 2.8 billones para 2030 (2).

En Argentina se estima que entre 400.000 y 500.000 argentinos viven con algún tipo de demencia (5).

La prevalencia en mayores de 65 años es del 12.18%, y supera el 28% en mayores de 85 (7).

El tipo más frecuente es el Alzheimer (5.85%), seguido de la demencia vascular (3.86%) (7).

La incidencia anual es de 25.3 casos por 100.000 habitantes: 19.1 en hombres y 31.1 en mujeres (7).

En Argentina, la proporción de casos atribuibles a factores modificables es mayor que en el promedio global (6).

El Zóster y su vacuna

El virus varicela-zóster (VVZ) permanece latente en ganglios nerviosos tras la infección primaria por varicela.

Su reactivación en personas mayores genera herpes zóster, una enfermedad dolorosa que puede complicarse con neuralgia posherpética.

1 de cada 3 personas desarrollará herpes zóster en algún momento de su vida.

La incidencia aumenta con la edad.

Entre el 10 y 20% de los casos presenta dolor neuropático persistente.

Existen 2 vacunas disponibles:

  1. Zostavax®, del laboratorio alemán Merck. Esta es una vacuna de virus vivos atenuados, retirada en Estados Unidos en 2020 (8).
  2. Shingrix®, del laboratorio GSK. Esta es una vacuna recombinante adyuvada, con eficacia > 90% incluso en mayores de 70 años (9).

Ambas están indicadas para mayores de 50 años.

Shingrix® es hoy la opción preferida, también en personas inmunocomprometidas.

Un nuevo estudio: ¿La vacuna contra el herpes-zoster podría prevenir la demencia?

Un grupo de investigadores de Australia llevo adelante un novedoso estudio: aplicaron un método de regresión discontinua como herramienta de inferencia causal.

El artículo se publicó en JAMA bajo el título de “Association of Herpes Zoster Vaccination With Dementia Diagnosis in Older Adults Using Regression Discontinuity” (1).

Esto se dio en el contexto de que en noviembre de 2016 el gobierno australiano ofreció vacunación gratuita a personas nacidas a partir del 2 de noviembre de 1936, generando un punto de corte claro para análisis mediante regresión discontinua. La vacuna aplicada fue la que hoy cayó casi en desuso: Zostavax®, de Merck.

La población incluida fueron 101.219 pacientes ≥ 65 años.

El seguimiento promedio fue de 7.4 años.

Se excluyeron personas con demencia preexistente.

¿Qué es una regresión discontinua?

La regresión discontinua es un diseño cuasi-experimental que permite estimar el efecto causal de una intervención cuando esta se asigna en función de un punto de corte (por ejemplo, edad, fecha de nacimiento, puntaje en una escala).

En este estudio, el punto de corte fue la fecha de nacimiento: solo quiénes nacieron a partir del 2 de noviembre de 1936 fueron elegibles para recibir la vacuna gratuitamente.

Esto generó 2 grupos muy similares (nacidos apenas antes o después), pero con distinta probabilidad de vacunación.

Si existe una diferencia “abrupta” en el resultado (en este caso, demencia), esa diferencia puede atribuirse con mayor seguridad a la intervención (la vacuna).

Se trata de una estrategia poderosa para inferir causalidad en estudios observacionales cuando no es posible hacer ensayos aleatorizados.

Los resultados: ¿Qué encontraron en este estudio?

La edad media de la población fue de 76.9 años (DE ± 3). El 54,3% eran mujeres.

Las comorbilidades más frecuentes fueron:

  • Hipertensión arterial: 85.2%
  • Diabetes tipo 2: 27.4%
  • Enfermedad cardiovascular: 12.8%.

La mayoría eran de origen australiano o británico. Menos del 1% pertenecía a pueblos originarios. Todos asistían a centros de atención primaria.

La vacunación se aplicó en el 30.2% de los individuos elegibles, versus el 6.5% de los no elegibles.

La reducción absoluta de nuevos diagnósticos de demencia fue del 1.8%. La reducción relativa del riesgo: fue de alrededor de un 20% a 7 años, al comparar los vacunados con los NO vacunados.

No se observaron efectos similares en otras enfermedades crónicas.

¿Qué justifica estos hallazgos?

Distintos mecanismos podrían justificar estos hallazgos:

  • Prevención de la neuroinflamación crónica inducida por reactivación viral.
  • Modulación de la inmunosenescencia, gracias a los efectos de la vacunación.
  • Prevención de infecciones latentes subclínicas (como VVZ, HSV-1).
  • Efecto sistémico inmunoneurológico de la vacunación (10).

Estos resultados fueron consistentes con otros estudios

  • Reino Unido (2022). Rreducción del 16 % en cohorte de >850.000 personas (13).
  • Gales (2023). Disminución del 20 % en demencia tipo Alzheimer (11).
  • Corea del Sur (2024). Resultados similares (12).

Las conclusiones: ¿qué nos deja este estudio?

Este estudio publicado en JAMA aporta evidencia robusta de que la vacunación contra el herpes zóster se asocia con una reducción significativa del riesgo de desarrollar demencia en adultos mayores.

El hallazgo adquiere relevancia en el contexto de un problema de salud pública creciente como es la demencia, para la cual aún no existen tratamientos modificadores eficaces.

La inclusión de esta vacuna dentro de programas nacionales dirigidos a adultos mayores podría tener un impacto preventivo relevante sobre el deterioro cognitivo poblacional.

Shingrix® como vacuna recombinante más eficaz, podría ofrecer beneficios aún mayores que Zostavax®, aunque su evaluación específica en este contexto está pendiente.

En países como Argentina, donde el envejecimiento poblacional avanza y la carga de demencia es alta, esta estrategia preventiva puede ser especialmente costo-efectiva y escalable.

Una de las fortalezas del estudio fue este diseño cuasi-experimental con regresión discontinua, que permite inferencias causales sólidas sin necesidad de randomización. Además, hubo una amplia muestra poblacional (>100.000 pacientes), con un seguimiento prolongado (7.4 años) y una alta calidad de los registros clínicos.

Dentro de las limitaciones tenemos que la vacuna evaluada fue Zostavax® ya retirada en muchos países: se desconoce si Shingrix reproduce o mejora este efecto.
Además, no se midieron marcadores neurobiológicos ni se realizaron estudios de imagen para confirmar cambios estructurales o funcionales en el SNC. Además, el efecto observado, aunque estadísticamente significativo, fue de 1.8 % de reducción absoluta: debe analizarse su magnitud clínica en términos poblacionales y con enfoque costo-beneficio.

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