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Sarampión en las Américas: un riesgo reemergente de cara al Mundial de Fútbol 2026

Un artículo publicado en MEDICINA (Buenos Aires) advierte sobre la pérdida del estatus de eliminación del sarampión en la Región de las Américas y el riesgo epidemiológico asociado a eventos masivos internacionales como el Mundial de Fútbol 2026. En un contexto de caída de coberturas, aumento global de casos y brechas inmunitarias acumuladas tras la pandemia, el escenario vuelve a poner al sarampión en el centro de la agenda sanitaria. Lo resumimos en INFOMED.

Puntos Clave

  • En la Revista Medicina (Buenos Aires) un grupo de profesionales abordó lo que implica el Mundial de Fútbol 2026 en el escenario actual de reemergencia del sarampion en al región de las Américas.
  • El sarampión dejó de ser un problema resuelto en la región. La pérdida del estatus de eliminación refleja la reaparición de transmisión sostenida y marca un cambio epidemiológico relevante.
  • La gran mayoría de los casos actuales ocurre en personas no vacunadas, lo que reafirma el rol central de la inmunización.
  • El virus mantiene una altísima transmisibilidad, con un R0 entre 12 y 18, lo que permite la rápida expansión en poblaciones susceptibles.
  • La cobertura vacunal actual en la región y en Argentina está por debajo del umbral necesario para evitar brotes, generando una acumulación progresiva de susceptibles.
  • Los eventos masivos internacionales, como el Mundial 2026, representan escenarios de alto riesgo para la diseminación del virus.
  • En Argentina, el riesgo principal es la reintroducción del virus en contextos de cobertura heterogénea.
  • La vacuna triple viral es altamente efectiva, pero su impacto depende de alcanzar y sostener coberturas ≥ 95%.
  • Cada consulta médica representa una oportunidad concreta para verificar y completar esquemas de vacunación.

De la eliminación al retroceso: qué significa perder el estatus

En 2016, la Organización Mundial de la Salud certificó que la Región de las Américas había eliminado el sarampión, tras más de dos décadas de esfuerzos sostenidos en vacunación (1).

La eliminación no implica erradicación, sino la ausencia de transmisión endémica durante al menos 12 meses, con capacidad de respuesta ante casos importados.

Ese estándar se perdió recientemente, tras la reaparición de cadenas de transmisión sostenida en distintos países.

Este retroceso tiene una explicación multifactorial, pero con un eje central: la acumulación progresiva de susceptibles. Durante la pandemia de COVID-19:

  • Se interrumpieron campañas de vacunación.
  • Se redujeron consultas pediátricas y controles de rutina.
  • Se retrasaron esquemas completos.

La Organización Panamericana de la Salud estima que millones de niños en la región no recibieron al menos una dosis de vacuna triple viral entre 2020 y 2022 (2).

El rebrote en números: ¿qué está pasando hoy en las Américas?

Los datos más recientes muestran un patrón claro de reemergencia.

En 2025, se confirmaron 12.596 casos de sarampión en la región (1), con predominio en América del Norte, pero con riesgo creciente de expansión hacia América Latina.

Un dato clave: más del 89% de los casos ocurrieron en personas no vacunadas o con estado vacunal desconocido (1)

A nivel global, la OMS reportó que en 2023–2024 hubo más de 9 millones de casos estimados y más de 100.000 muertes por sarampión, en su mayoría en niños menores de 5 años (3).

Esto marca un punto importante: el sarampión no es solo un indicador de cobertura vacunal, sino también un marcador de inequidad en salud.

Una enfermedad extremadamente contagiosa (y subestimada)

El sarampión tiene uno de los números reproductivos básicos (R0) más altos en enfermedades infecciosas humanas: entre 12 y 18 (1).

Esto implica que en una población susceptible, 1 caso puede generar hasta 18 casos secundarios, y que la inmunidad colectiva requiere coberturas, con 2 dosis , mayores o iguales al 95%.

Además, este virus presenta características que favorecen su diseminación:

  • Transmisión aérea (aerosoles).
  • Persistencia en el aire hasta 2 horas.
  • Contagiosidad desde 4 días antes hasta 4 días después del la erupción en piel o exantema.

Desde el punto de vista clínico, la carga de enfermedad sigue siendo relevante cómo causa de:

  • Neumonía, hasta 1 en 20 casos.
  • Encefalitis, con aproximadamente 1 por cada 1.000 casos.

Su letalidad está entre 0.1 y 0.3% en países desarrollados. Esta es mayor en contextos vulnerables.

Los eventos masivos: el Mundial 2026 como escenario de riesgo

El Mundial de Fútbol 2026, organizado en Estados Unidos, México y Canadá, representa un punto crítico desde el punto de vista epidemiológico.

Según datos de la FIFA:

  • Entre 3 y 4 millones de personas asisten a cada torneo, con más de 1 millón de turistas internacionales.
  • Hubo visitantes de más de 200 países en ediciones recientes (1).

Este tipo de eventos tienen ciertas características preocupantes:

  • Aumentan la probabilidad de importación de casos.
  • Favorecen la amplificación en entornos de alta densidad.
  • Facilitan la exportación del virus a países con brechas de cobertura.

La experiencia previa demuestra que enfermedades altamente transmisibles pueden diseminarse rápidamente en estos contextos.

Argentina hoy: situación epidemiológica y brechas reales

En Argentina, el sarampión se mantiene bajo vigilancia estricta, pero con señales de alerta.

Según el Ministerio de Salud de la Nación y el Boletín Epidemiológico Nacional, Argentina logró interrumpir la circulación endémica hace años. Sin embargo, se registran casos importados y brotes limitados en distintos períodos de tiempo.

El riesgo principal es la reintroducción del virus en poblaciones susceptibles.

El problema central no es la ausencia de vacuna, sino la cobertura efectiva. Datos recientes muestran:

  • Cobertura de primera dosis (12 meses), cercana al 80–85%.
  • Cobertura de segunda dosis (ingreso escolar), en torno al 70–80%.

Estos valores están por debajo del 95% necesario, generando acumulación de susceptibles.

Además, existen heterogeneidades importantes, con:

  • Menor cobertura en grandes centros urbanos.
  • Bolsillos de baja vacunación en determinados grupos sociales.
  • Adultos jóvenes con esquemas incompletos.

En este contexto, un caso importado puede generar transmisión local si encuentra condiciones favorables.

Vacunación: una herramienta eficaz, pero dependiente de la cobertura

La vacuna triple viral (sarampión, rubéola, paperas) tiene una eficacia del 93% con una dosis, y supera el 97% con 2 dosis (3).

Esta una de las intervenciones con mayor impacto en salud pública:

  • Redujo la mortalidad global por sarampión en más del 80% desde el año 2000.
  • Evitó millones de muertes infantiles.

Sin embargo, su efectividad poblacional depende de alcanzar coberturas altas y homogéneas.

Las conclusiones: ¿qué nos deja este escenario?

El sarampión volvió a posicionarse como una amenaza real en las Américas. La combinación de caída de coberturas, aumento global de casos y eventos masivos internacionales genera un escenario de riesgo concreto.

Desde la práctica médica, el desafío es doble: por un lado, recuperar coberturas, identificando y vacunando a personas con esquemas incompletos, y por otro, mantener la sospecha clínica, incluso en contextos de baja incidencia, para evitar retrasos diagnósticos.

Las fortalezas siguen siendo claras: contamos con una vacuna altamente eficaz y sistemas de vigilancia consolidados.

La debilidad está en la implementación y en la heterogeneidad de coberturas.

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