Los estudios de secuenciación la definen como la variante más alejada a la conocidas respecto al número y localización de las mutaciones, muchas de ellas qué podrían ser importantes para evadir la respuesta inmune o aumentar la transmisibilidad. El genoma tiene tantas mutaciones que las pruebas de PCR de rutina para el SARS-CoV-2 no detectaron el gen S, uno de los objetivos claves de la prueba (esto se vio antes con Alfa o cepa sudafricana).
Las muestras secuenciadas indican que ha reemplazado rápidamente a la variante sudafricana.
Probablemente el virus haya surgido a fines de septiembre o principios de octubre, lo que podría hacer suponer una propagación más lenta de lo pensado inicialmente.
Es muy preocupante el número de mutaciones acumuladas en torno al sitio de unión al receptor, RBD. En teoría, cuenta con todas las mutaciones que aumentan la transmisibilidad.
También cuenta con mutaciones que le podrían otorgar evasión a la respuesta inmune dada por vacunas. Podría ser esperable que se reduzca la efectividad de las vacunas, aunque no por completo.
Europa y muchos países del mundo, incluído la Argentina en un comunicado reciente se las autoridades sanitarias, han restringido los vuelos desde África, para poder así mitigar en impacto y la eventual transmisión.
Las pruebas de laboratorio y la evidencia del mundo real dirán en la próximas semanas la importancia de esta nueva variante de preocupación del SARS-CoV-2.