Olor corporal y bromhidrosis: todo lo que tenés que saber

por | 11, Ene, 2023 | Medicina Interna, Pacientes

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Todos tenemos olor en el cuerpo, que va cambiando con la edad y las actividades. Varias veces los pacientes lo traen como una preocupación a la consulta médica. Revisamos el tema en INFOMED, a partir de la mejor evidencia disponible.

PUNTOS CLAVE

  • Todos tenemos un olor corporal que es característico, y que cambia con los años. El principal cambio se da en la pubertad. A partir de los 40 años, una molécula volátil, el 2-nonenal, parece ser uno de los principales determinantes del olor corporal.

  • El olor corporal depende de muchos factores. Los principales determinantes son el sudor y las bacterias de la piel.

  • Cuando el olor corporal genera una sensación desagradable o connotación negativa en quién lo porta o su entorno, hablamos de bromhidrosis, que es el «mal olor» corporal, y en general depende de la sudoración. Existen distintas estrategias para mejorar o tratar la bromhidrosis.

¿Qué es el olor corporal?

El olor del cuerpo humano tiene distintos componentes químicos. Depende de sustancias volátiles cómo alcoholes, cetonas, aldehídos, ésteres, éteres, e hidrocarburos, entre otros, qué generan una «patente» de olor característico (1).

También distintas feromonas aportan características al olor corporal que, en forma inconsciente, provocan comportamientos específicos en otros individuos de la especie (son como señales del cuerpo, que «viajan» por el aire). Este se ve influenciado a su vez por un sinnúmero de factores (2).

Todas las personas tienen un olor en particular. Los humanos, durante la evolución, fuimos dejando un poco de lado el sentido del olfato, a favor de otros sentidos, al menos en lo que respecta al plano consciente.

Se gestó la idea de que tenemos el sentido del olfato pobremente desarrollado. Los animales lo tienen mucho más presente en su vida diaria, ya que se guían, y rigen muchas de sus acciones, por el olfato: buscan alimento, «huelen» el peligro y la enfermedad, vuelven a su lugar de origen si se pierden, se relacionan con pares, y elijen con quién y cuándo reproducirse, entre muchas otras cosas del día a día, gracias a su «nariz» (3).

Distintas investigaciones de las últimas décadas fueron poniendo el olfato, y el olor de las personas, sobre el tapete:

  • Sabemos hoy, gracias al uso de novedosas técnicas diagnósticas como la tomografía por emisión de positrones, una prueba que detecta en que tejido hay más consumo de energía por parte de las células, que nuestro cerebro usa circuitos neuronales específicos para procesar el olor de las personas, distintos a los que usa para procesar otros olores (4).
  • Los amigos, principalmente aquellos que conectaron a primera vista, tienen ciertos patrones de olor corporal característicos que le son comunes, según una investigación recientemente publicada en Science (la amistad, más cuando es de un click, «se huele») (5).

¿Cómo se genera el olor corporal?

El olor corporal se genera mayormente cuando el sudor, que es inodoro, entra en contacto con las bacterias de la piel, principalmente a partir de las glándulas sudoríparas apocrinas, que están asociadas a los folículos pilosos, desde donde nace el vello corporal.

Estas son particularmente abundantes en las axilas y en la ingle, y se desarrollan en la pubertad. Estas zonas, además, son más húmedas y cálidas que otras partes del cuerpo, lo que las convierte en un lugar ideal para que estas bacterias se desarrollen, cumpliendo las veces de un caldo de cultivo.

El sudor no tiene olor cuando es secretado de la glándula sudorípara. La acción de las bacterias, que degradan el sudor, distintos compuestos de este, y la queratina de la piel, son los mayores contribuyentes al olor corporal.

¿De qué factores depende el olor corporal?

El olor corporal depende de distintos factores:

  • La combinación del sudor, con la acción de las bacterias de la piel (como ya vimos).
  • Las hormonas. Los hombres tienen un olor corporal más intenso que las mujeres, en relación a un perfil hormonal específico.
  • La dieta. Los alimentos que comemos claramente afectan el olor corporal (el ajo, el curry, el comino, los espárragos, y el alcohol, entre otros, aportan notas al olor corporal).
  • Las infecciones. Distintas afecciones bacterianas y micóticas, entre otros, modifican el olor corporal.
  • Enfermedades de la piel. La hiperhidrosis, anhidrosis, entre otras, modifican el olor corporal.
  • Trastornos metabólicos. La diabetes mellitus, principalmente cuando está descompensada, genera un olor característico, a «manzanas», en relación a la mayor producción de cuerpos cetónicos
  • Medicaciones
  • Hábitos higiénicos
  • Nivel de actividad física
  • La vestimenta. Las prendas poco porosas, ajustadas, o con mayor contenido de fibras, poliéster, naylon, ayudan a que se acumule el sudor y que las bacterias tengan un lugar más apto para desarrollarse.
  • Cantidad y distribución del vello corporal. Una mayor cantidad de vello corporal retiene más sudor y detritus de la piel, lo que favorece la proliferación de bacterias.
  • Edad. La edad es un importante determinante del olor corporal. Los principales cambios se ven a partir de la pubertad.

¿Es cierto que con el paso de los años el olor corporal se va modificando?

Sí, es cierto. La edad, es un importante determinante del olor corporal: olemos distinto con el paso de los años. Los recién nacidos y los bebés, huelen de una forma en particular.

En la pubertad, el olor corporal se hace francamente presente (se dice que «comienza» en la pubertad).

  • Se modifica con el paso de los años: ciertas moléculas, que modifican el olor corporal, son sintetizadas en la piel a partir de los 40 años, y se encuentran en una mayor concentración, en los adultos mayores.

Muchas personas hablan del «olor a viejo», para referirse al olor corporal de los adultos mayores, y algunas lo asocian con una sensación desagradable.

Una investigación, publicada hace algunos años, abordó «el olor de la edad» (6). En efecto, un grupo de investigadores alemanes, a partir de la premisa de que el olor corporal natural evoluciona a través de varias etapas a lo largo de los años, gracias a cambios químicos en su composición.

Tomaron «muestras» del olor corporal a través de almohadillas colocadas en las axilas, diseñadas especialmente para impregnarse del olor de quién la usa. Incluyeron 3 grupos de individuos:

  • Jóvenes (20-30 años)
  • Edad media (45-55 años)
  • Ancianos (75-95 años)

Tomaron estas «muestras» de olor corporal, y le pidieron a un grupo de jóvenes que dijeran a qué grupo de edad pertenecía cada uno, y que sensación les generaba, si placentera, o no, además de cuán intenso este olor le parecía.

La ciencia en esto nos da las respuestas:

El olor corporal del grupo de ancianos fue percibido como menos intenso, y más placentero, que el olor corporal del grupo de adultos jóvenes y de edad media. El olor de este grupo también fue identificado con más facilidad que el de los otros dos.

¿Cuál es la explicación médica para este fenómeno, del olor característico de los adultos mayores?

Existe un olor particular en las personas mayores, independientemente de los hábitos. Ciertas sustancias químicas, presentes en la piel y en el sudor, parecen explicar en parte este fenómeno.

La concentración de lípidos presentes en la superficie de la piel comienza a declinar hasta los niveles de antes de la pubertad, hacia alrededor de los 80 años. Es decir, después de los 80, podemos oler bastante parecido a cuando éramos niños.

Un grupo de científicos japoneses identificó hace 2 décadas un componente del olor en particular: el 2-nonenal (7).

Este es un producto biológico derivado de la ruptura del ácido graso insaturado Omega-7. Sólo se detecta en las personas mayores de 40 años, y sus niveles aumentan con la edad.

Lo describen como un olor «a hierbas» o «grasa». Otros científicos, al oler esta sustancia en concentrados especialmente preparados, lo describen como «desagradable» (esto es un preparado, y no representa el olor que puede tener una persona gracias a esta molécula).

Este parece ser el principal determinante del olor característico de las personas mayores, y no la higiene, hábitos, dieta, etcétera. No obstante, faltan estudios para confirmarlo.

Un aumento de la peroxidación de los lípidos de la piel, en relación con el paso de los años también parece tener relación con este olor característico. También la composición del cuerpo, la piel y las bacterias cambian con los años: esto sin lugar a dudas también debe influir en el cambio del olor corporal con la edad.

¿Ese «olor a viejo» puede implicar que haya una enfermedad o problemas para la salud?

En este análisis no se determinó si tenía o no que ver este olor con la edad. No obstante, este olor característico es parte de la evolución del cuerpo en el tiempo, siendo perfectamente natural.

Sí sabemos, que el olor corporal, puede cambiar por enfermedades, hábitos, dieta, usos y costumbres, etcétera.

¿Qué es la bromhidrosis?

La bromhidrosis es el mal olor corporal, habitualmente asociado a un aumento en la sudoración. No hay un estándar para definir que es «malo» en este sentido, aunque cuando el olor de una persona impacta negativamente en su autopercepción, o en su vida privada, social, y/o laboral, tendemos a asumirlo como un problema.

La bromhidrosis a su vez se divide según el tipo de glándulas sudoríparas relacionadas, en:

  •  Apócrina. Relacionado con este tipo de glándulas, cuya densidad es mayor en las axilas, ingles y periné. Se desarrollan principalmente en la pubertad.
  • Ecrina. Estas glándulas sudoríparas están distribuidas en todo el cuerpo. Están más relacionadas con la regulación de la temperatura corporal.

La secreción de sudor está principalmente controlada por el sistema nervioso simpático, siendo sus estímulos primarios el calor, el ejercicio y las emociones.

¿Se puede prevenir, tratar, o modificar el olor corporal?

El olor corporal, y su cambio con la edad, es un proceso evolutivo normal. No necesariamente hace falta un tratamiento o prevención específica.

Si en cambio nos encontramos ante un olor corporal que se percibe como desagradable, afecta a la persona que lo padece y/o a quienes lo rodea, en ese caso estamos probablemente hablando bromhidrosis, que es el «mal olor corporal», generalmente asociado a un aumento de la sudoración.

Sus causas son múltiples. Cómo medidas generales, se puede:

  • Mejorar la higiene y reducir las bacterias de la piel. Las áreas más afectadas se deben lavar todos los días. Pueden usarse jabones antibacteriales, y sustancias que aumentan o disminuyen el pH o acidez de la piel.
  • Las enfermedades asociadas a la piel, como por ejemplo infecciones por bacterias y hongos, se deben tratar.
  • Usar prendas de algodón, y evitar las prendas de lycra, nylon o con fibras, que no permiten una adecuada ventilación de la piel.
  • Usar si es necesario productos antitranspirantes en las áreas más afectadas, como las axilas.
  • En casos seleccionados, se llega a aplicar tratamientos para reducir o remover las glándulas sudoríparas. La toxina botulínica también se usa con este fin.
  • Remover el vello corporal. El vello contribuye a atrapar el olor, la transpiración y las bacterias.
  • El uso de perfumes es una opción válida para cambiar el olor corporal.
  • Algunos pacientes, siempre con evaluación previa de un médico especialista, pueden llegar a requerir antibióticos, cirugías y otros tratamientos más específicos.

En resumen

Todos tenemos un olor corporal que es característico, y que cambia con los años. El principal cambio se da en la pubertad. A partir de los 40 años, una molécula volátil, el 2-nonenal, parece ser uno de los principales determinantes del olor corporal.

El olor corporal depende de muchos factores. Los principales determinantes son el sudor y las bacterias de la piel.

Cuando el olor corporal genera una sensación desagradable o connotación negativa en quién lo porta o su entorno, hablamos de bromhidrosis, que es el «mal olor» corporal, y en general depende de la sudoración. Existen distintas estrategias para mejorar o tratar la bromhidrosis.

Sobre el autor

Ramiro Heredia

Ramiro Heredia

AUTOR

Médico especialista en Medicina Interna. MN 117882 – Egresado de la Universidad de Buenos Aires. Médico de Planta, División Urgencias – Hospital de Clínicas José de San Martín. Coordinador del módulo Clínico, Curso bienal de Emergentología – SAPUE.

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