Covid-19: ¿Por qué son tan frecuentes las reinfecciones, incluso en vacunados?

por | 29, Dic, 2022 | Vacunas

8 minutos de lectura

45 vistas

Un estudio del Imperial College London y de la Universidad de Liverpool encontró que los anticuerpos producidos en la mucosa nasal, la primera barrera contra los virus respiratorios, caen 9 meses después de la infección por SARS-CoV-2. Y que la vacunas, no hacen mucho por mejorarlos. Lo revisamos en INFOMED (1).

PUNTOS CLAVE

  • Investigadores británicos analizaron cuánto duran los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en plasma y en la mucosa nasal, luego de tener Covid-19 grave, y cuál es el efecto de la vacunación en estos.

  • La inmunoglobulina A secretoria es la primera barrera que tiene el cuerpo para frenar la infección por SARS-CoV-2, con respecto a la puerta de entrada, la mucosa nasal.

  • La infección genera anticuerpos tipo inmunoglobulina G que circulan en plasma y protegen contra la enfermedad grave y muerte, y tipo inmunoglobulina A, en la mucosa nasal, que protegen contra la reinfección.

  • Las vacunas intramusculares actuales estimulan la formación de inmunoglobulina G, que circula en plasma. El efecto sobre la inmunidad mediada por inmunoglobulina A en mucosas, es mínimo o nulo.

  • Después del Covid-19 grave, los anticuerpos tipo inmunoglobulina A permanecen en la mucosa hasta 9 meses. Esto podría explicar por qué las reinfecciones son frecuentes.

  • Las próximas generaciones de vacunas deberían incluir alguna forma de administración intranasal para estimular la formación de inmunoglobulina A, fundamental para bloquear la infección, disminuir la diseminación y prevenir la aparición de nuevas variantes.

En un estudio británico, recientemente publicado en eBioMedicine, llegaron a las siguientes conclusiones:

  • Los refuerzos de vacunas Covid-19 son muy efectivos en estimular la producción de anticuerpos circulantes en la sangre, que protegen contra la enfermedad grave, y la muerte.

Las vacunas actuales contra el SARS-CoV-2 tienen poco efecto para estimular la producción de inmunoglobulina A secretoria, que participa en la respuesta inmune de la mucosa respiratoria, la primera barrera contra la infección por el SARS-CoV-2.

La infección por SARS-CoV-2 genera anticuerpos tipo inmunoglobulina A en la mucosa nasal, pero duran solo 9 meses. Las próximas generaciones de vacunas Covid-19 deberían incluir versiones con administración intranasal o inhalatoria.

Vacunas Covid-19 actuales

Las vacunas contra el SARS-CoV-2 intramusculares son altamente efectivas para prevenir la enfermedad grave y muerte por Covid-19: son el «cambio de juego» en la pandemia, sin lugar a dudas.

Sin embargo, las vacunas actuales ofrecen solo una protección transitoria contra la replicación del virus en la mucosa de la vía aérea superior, contra la transmisión, y contra la aparición de nuevas variantes. Sí, reducen la transmisión, aunque transitoriamente.

Algunos trabajos hablan de similares cargas virales de SARS-CoV-2 en las fosas nasales de los individuos vacunados y no vacunados, ante una reinfección.

Otros estudios afirman que las cargas virales de SARS-CoV-2 en la vía aérea superior de los vacunados, durante una reinfección, son menores, y que caen más rápidamente.

A nivel mucosa nasal, la infección previa por SARS-CoV-2 produce una mayor respuesta inmune local capaz de bloquear la infección y la transmisión. En cambio, en lo que respecta a la protección contra el Covid-19 grave y muerte, las vacunas son superiores a la infección previa, en la protección.

Se estima que los anticuerpos en la mucosa nasal persisten de 3 a 9 meses. No sabemos cuánto tiempo estos anticuerpos están presentes tras padecer Covid-19 grave.

¿Cuál es la importancia de la inmunoglobulina A secretoria?

La médula ósea genera inmunoglobulina G y A, principalmente monoméricas. Estas son liberadas a la sangre.

Los anticuerpos del fluido nasal son del tipo inmunoglobulina A secretoria. Esta es polimérica. Es producida localmente por los plasmocitos. Participa de la primera barrera contra los virus respiratorios, en este caso, el SARS-CoV-2, neutralizando la infección. Esta es mucho más efectiva, a nivel mucosa nasal, para bloquear la infección, al compararla con los anticuerpos circulantes en plasma, que tienen que llegar pasivamente, a la mucosa.

Una baja concentración de estos anticuerpos, tipo inmunoglobulina A secretoria, predispone a la reinfección.

El nuevo estudio británico

La mayoría de los estudios se enfocan en los anticuerpos circulantes contra el SARS-CoV-2. En cambio, tenemos limitado conocimiento de las defensas de las mucosas para prevenir o bloquear la replicación, y así cortar la transmisión.

Estudiaron los niveles de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en plasma y en la mucosa nasal, 1 año después de la hospitalización por Covid-19. Es decir, los pacientes analizados habían tenido enfermedad grave. Además, analizaron los datos post-vacunación.

Incluyeron 446 adultos hospitalizados por Covid-19, entre febrero del 2020, y marzo del 2021, a través de los consorcios ISARIC4C y PHOSP-COVID.

Un consorcio es un grupo de personas que se juntan para generar una recomendación de expertos. Recordemos que, en ese momento, circulaban la cepa ancestral, D614G, y Alfa, Beta, gamma, mayormente. No existían Delta ni Ómicron aún.

Se midieron las respuestas de inmunoglobulina A (mucosa nasal) y G (en plasma), contra los antígenos NP y S del SARS-CoV-2, de la cepa ancestral, Delta y Ómicron. Se comparó esto con los valores de neutralización.

Los resultados: ¿Qué encontraron?

  • A nivel de la mucosa nasal, hubo una fuerte respuesta de anticuerpos anti-NP y anti-S del SARS-CoV-2, del tipo inmunoglobulina A. Se mantuvo elevada por 9 meses.
  • A nivel plasmático, los niveles de anticuerpos anti-NP y anti-S del SARS-CoV-2, del tipo inmunoglobulina G, neutralizantes, se mantuvieron elevados durante 12 meses, contra todas las variantes.

307 participantes fueron vacunados entre los 6 y 12 meses.  Tras la aplicación de la vacuna, aumentaron los niveles de anticuerpos anti-S del SARS-CoV-2, del tipo inmunoglobulina A y G, contra todas las variantes. Los cambios en los niveles de inmunoglobulina A fueron mínimos (1.46 veces después de 10 meses), y la media del título de estos anticuerpos se mantuvieron en valores bajos, cómo en los controles con datos de antes de la pandemia.

Esto quiere decir que las vacunas inducen una fuerte respuesta de anticuerpos tipo inmunoglobulina G circulantes, pero una baja respuesta, y que cae en el tiempo, de anticuerpos tipo inmunoglobulina A en las mucosas, de los que protegen contra la infección por SARS-CoV-2.

En las muestras, a los 12 meses de la hospitalización por Covid-19, no hubo asociación en la variación de los niveles en las respuestas de inmunoglobulina A nivel nasal, e inmunoglobulina G en plasma. Esto indica que la respuesta de anticuerpos inducida por la vacunación tipo inmunoglobulina. A nivel nasal es mínima, en comparación con la de inmunoglobulina G en plasma.

Las conclusiones: ¿Qué nos deja este estudio?

La caída en los niveles de las respuestas de anticuerpos nasales tipo inmunoglobulina A, 9 meses después de la infección, y el impacto mínimo que tiene sobre estos la vacunación, podría explicar la falta de una protección duradera contra la reinfección por el SARS-CoV-2, y los limitados efectos de la vacunación contra la transmisión del SARS-CoV-2.

Estos hallazgos apoyan el uso de aplicación de vacunas por vía nasal, para aumentar las defensas a dicho nivel.

Sobre el autor

Ramiro Heredia

Ramiro Heredia

AUTOR

Médico especialista en Medicina Interna. MN 117882 – Egresado de la Universidad de Buenos Aires. Médico de Planta, División Urgencias – Hospital de Clínicas José de San Martín. Coordinador del módulo Clínico, Curso bienal de Emergentología – SAPUE.

Anuncian este espacio

Notas relacionadas

¿Buscás más contenido?

AUSPICIAN ESTE ESPACIO

Calendario

febrero 2023
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728  

Pin It on Pinterest

Share This