Vacunas bivalentes o bivariantes contra el Covid-19: todo lo que hay que saber

por | 22, Ene, 2023 | Vacunas

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Revisamos en INFOMED la última evidencia sobre la nueva generación de vacunas bivalentes o bivariantes contra el SARS-CoV-2, a propósito del reciente anuncio del Ministerio de Salud de la Nación de la llegada de estas al país.

PUNTOS CLAVE

  • Llegan los nuevos refuerzos bivalentes al país. Estos van a convivir durante un tiempo con los refuerzos estándar o monovalentes.

  • Un refuerzo bivalente o bivariante es aquel que tiene material genético (ARNm) de la proteína S de la cepa ancestral del SARS-CoV-2, y de las variantes Ómicron BA.4/5.

  • La protección generada por los refuerzos bivalentes contra el Covid-19, en comparación con los refuerzos con vacunas monovalentes, es mayor, pero no mucho mayor.

  • Ante la situación de tener que recibir un refuerzo de vacuna Covid-19, porque ya pasaron 4 meses o más de la última dosis, y que no esté disponible una dosis de vacuna bivalente, deberíamos aplicarnos la forma de vacuna que esté disponible. La mejor vacuna que tenemos es aquella que está a disposición.

El Ministerio de Salud de la Nación anunció la semana pasada la llegada de refuerzos bivalentes a nuestro país: Comirnaty Bivariante original/Ómicron BA.4-5, de Pfizer-BioNTech, y Spikevax Bivariante original/Ómicron BA.4-5, de Moderna (1).

Esta llegada de los nuevos refuerzos va en línea con una tendencia mundial.

¿Cómo evolucionó el virus que causa del Covid-19 tras 3 años de pandemia?

El SARS-CoV-2, el virus que causa el Covid-19, surgió a fines del año 2019 en Wuhan, China, y resultó en una pandemia sin precedentes.

A esa primera cepa del coronavirus es la que conocemos como cepa ancestral o Whuan-1.

El virus fue evolucionando, y fue agregando mutaciones (cambios en su secuencia genética), lo que generó el surgimiento de nuevas variantes, que fuimos conociendo con el paso del tiempo: D614G, Alfa, Beta, Gamma, Delta, hasta llegar a Ómicron en noviembre del 2022, todas con nombres de letras griegas, y también llamadas por el lugar donde primero fueron detectadas (cepa británica, sudafricana, Manaos, etcétera), algo que ya cayó en desuso.

Hasta Delta, en general, todas fueron ganando capacidad de diseminación, de evasión de la respuesta inmune, y generaron una enfermedad más grave que la variante predecesora.

Desde que surgió la variante de preocupación Ómicron, todo lo que circula, es derivado de esta. Esta variante de rápida diseminación, en poco menos de 1 mes dominó el mundo, “sincronizó» entre el Hemisferio Norte y Sur (ya la película del Covid-19 no la veíamos 2-3 meses antes en otros lados, que en nuestra región), gracias a su impresionante capacidad de evadir las defensas generadas por las infecciones previas, y por las vacunas, pero con el aliciente de generar, en general, una enfermedad más leve, principalmente en las personas vacunadas.

Ómicron, que acumuló 30 mutaciones en la proteína S, la llave con la que el virus entra a las células humanas, y que el objetivo de nuestra inmunidad, no se quiso quedar atrás, y también evolucionó, para diseminarse cada vez más rápido, y evadir cada vez mejor la inmunidad: BA.1, BA.2, BA.4 y BA.5, y las últimas BQ.1, B.Q.1.1, BF.7, XBB y XBB, a las que algunos científicos fueron poniendo nombres de fantasía como «variante sigilosa», «perro del infierno», etcétera. En efecto, hay varios cientos de vástagos de Ómicron en el mundo.

En diciembre del 2022, ya no estaba circulando BA.4, y BA.5 representaba menos de 1/4 de los contagios, y de acuerdo a la región del globo analizada, las últimas variantes, esa «sopa de letras» (2), es la responsable de los contagios en el mundo.

 ¿Qué pasa con las vacunas Covid-19?

Todas las vacunas diseñadas inicialmente contra el Covid-19, ya sea Pfizer- BioNTech, Moderna, Novavax, Sputnik V, Oxford- AstraZeneca, Johnson & Johnson, Sinopharm, entre otras, se diseñaron para prevenir la infección por la cepa ancestral, surgida en China. Estas son las vacunas estándar, o monovalentes que conocemos, y que, en nuestro país, recibimos todos.

Estas demostraron una muy buena protección contra la enfermedad grave (aquella que lleva a la hospitalización y uso de cuidados intensivos) y muerte por Covid-19.

La eficacia para prevenir la infección leve, y los contagios, fue menor, pero ante el surgimiento de Ómicron, 2 dosis solo protegieron del contagio 30-50%, lo que hizo necesario empezar a aplicar los refuerzos (3).

En enero y febrero de 2022, Pfizer-BioNTech y Moderna, respectivamente, gracias a la rápida capacidad de adaptación que tiene la tecnología basada en ARN mensajero, desarrollaron vacunas bivalentes: una vacuna con ARN mensajero de la cepa ancestral del SARS-CoV-2, y con ARN mensajero de Ómicron BA.1 en ese momento, con la idea de que el refuerzo con esta iba a aportar más protección que la vacuna estándar o monovalente.

El ARN mensajero son las «instrucciones» que recibe una célula para generar una proteína, en este caso, la proteína S, esa llave que tiene el SARS-CoV-2 para entrar a las células humanas, e infectarlas. Los anticuerpos que reconocen a esta proteína y se unen a ella, bloquean la infección (estos son los anticuerpos «neutralizantes» de la infección).

En síntesis, una vacuna bivalente, o bivariante, es aquella que tiene material genético de la cepa ancestral del SARS-CoV-2, y de Ómicron.

En los Estados Unidos, desde septiembre del 2022, todas las vacunas que se aplican a toda la población de 12 o más años, como refuerzo (desde octubre del 2022 esto se extendió a todas las personas de 5 o más años), son Pfizer-BioNTech y Moderna Bivalentes, las que ahora están arribando a nuestro país, y que justificaron el reciente anuncio de las autoridades sanitarias.

¿Cuán efectivas son las vacunas bivalentes contra el Covid-19?

Los primeros resultados informaron que los refuerzos bivalentes generaron 1.5 a 1.75 más anticuerpos neutralizantes que los refuerzos estándar (algo que podría no ser muy significativo en la práctica clínica) (4).

Sí mostraron ser igual de seguras que las vacunas estándar previas. Ya en ese momento, no circulaba más BA.1. Las siguientes vacunas bivalentes incluyeron, además de la cepa original, a BA.4 y BA.5.

Los primeros datos en humanos surgieron en octubre del 2022: no hubo gran diferencia en la cantidad de anticuerpos neutralizantes contra BA.4 y BA.5 entre los que recibieron un refuerzo monovalente, y uno bivalente (5).

Datos del CDC de los Estados Unidos de noviembre del 2022 mostraron los efectos de las vacunas bivalentes con ARNm de BA.4 y BA.5, para prevenir la infección sintomática (6). Para aquellos que recibieron el refuerzo en los 2-3 meses previos, la protección extra aportada por el refuerzo bivalente fue del 28-31%.

Los datos informan que la protección contra la enfermedad grave y muerte, se mantiene elevada, aunque la infección leve es más difícil de prevenir.

En otros estudios que probaron el suero personas con refuerzos estándar, versus el de personas con refuerzos bivalentes, se vio que la respuesta de anticuerpos neutralizantes contra BA.2.75 y las últimas variantes dominantes BQ.1.1 y XBB.1, no fue tan robusta cómo contra las variantes previas (7).

Esto quiere decir que protege muy bien contra BA.4/BA.5, variantes de la que contienen el material genético de su proteína S, pero no tan bien contra sus nuevas variantes derivadas. Esto implica, que incluso los nuevos refuerzos bivalentes, deberían actualizarse otra vez.

¿El tiempo de espera para darse la vacuna bivalente es el mismo que con las normales? (4 meses)?

Sí, hoy sabemos que la protección aportada por las vacunas contra el SARS-CoV-2 cae con el tiempo. Y tenemos que seguir la recomendación del ministerio de tener al día nuestros calendarios de vacunación: si la última vacuna la recibimos hace más d 4 meses, es momento de reforzarnos.

La mejor vacuna es la que está disponible al momento de tener que vacunarse.

Si no hay refuerzos bivalentes, los monovalentes son la elección. No se recomienda esperar la llegada de una vacuna en particular, y postergar la aplicación del refuerzo.

¿Qué esquema debería tener para recibir un refuerzo bivalente?

En nuestro país, ante una situación de escasez de vacunas inicial, y para proteger a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible, se aplicaron estrategias de «primeras dosis» (vacunar a todos los que se puedan con una dosis, y recién aplicar segundas dosis cuando estas estuvieron disponibles) (8) y esquemas combinados (9,10), ante la falta del segundo componente de la vacuna rusa Sputnik V, entre otras situaciones.

Hoy sabemos que esta combinación de vacunas inicial, aportó más protección que algunos esquemas cumplidos, como fueron diseñados en los ensayos de los laboratorios.

Desde hace varios meses, todos los refuerzos disponibles son vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna basadas en ARNm que, por su eficacia, resultaron ser el estándar de oro entre las vacunas.

Todas las personas, independientemente del esquema recibido, siempre y cuando no tengan una contraindicación puntual, pueden recibir un refuerzo bivalente, si pasaron 4 o más meses de su última dosis.

En conclusión

Llegan los nuevos refuerzos bivalentes al país. Estos van a convivir durante un tiempo con los refuerzos estándar o monovalentes.

Un refuerzo bivalente o bivariante es aquel que tiene material genético (ARNm) de la proteína S de la cepa ancestral del SARS-CoV-2, y de las variantes Ómicron BA.4/5.

La protección generada por los refuerzos bivalentes contra el Covid-19, en comparación con los refuerzos con vacunas monovalentes, es mayor, pero no mucho mayor.

Ante la situación de tener que recibir un refuerzo de vacuna Covid-19, porque ya pasaron 4 meses o más de la última dosis, y que no esté disponible una dosis de vacuna bivalente, deberíamos aplicarnos la forma de vacuna que esté disponible. La mejor vacuna que tenemos es aquella que está a disposición.

Sobre el autor

Ramiro Heredia

Ramiro Heredia

AUTOR

Médico especialista en Medicina Interna. MN 117882 – Egresado de la Universidad de Buenos Aires. Médico de Planta, División Urgencias – Hospital de Clínicas José de San Martín. Coordinador del módulo Clínico, Curso bienal de Emergentología – SAPUE.

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