La resistencia aeróbica en la adolescencia tardía se asocia con una reducción de infarto de miocardio temprano

por | 4 Nov, 2021 | Cardiología | 0 Comentarios

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Autores: Gabriel Högström , Anna Nordström , Peter Nordström.
Revista:European Heart Journal
Fecha de publicación: 21//11/2014

Introducción

La mayoría de los estudios prospectivos que han examinado la asociación entre actividad física y el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) han utilizado períodos de seguimiento relativamente cortos, con cohortes de individuos de mediana edad.

Dado que los signos de aterosclerosis en grandes arterias ya están presentes en los adolescentes,  es importante evaluar si la aptitud física en la adolescencia se asocia con ECV en el futuro, y si una buena condición física protege a los sujetos jóvenes obesos de un evento posterior.

En el presente estudio se investiga la asociación entre la aptitud física medida objetivamente a los 18 años de edad con la incidencia posterior de infarto de miocardio (IAM).

Metodología y resultados

La cohorte del estudio incluyó 743.498 hombres suecos reclutados para el servicio militar obligatorio entre 1969 y 1984. Se midieron datos epidemiológicos, parámetros antropométricos, examen físico, resistencia aeróbica mediante prueba de esfuerzo graduada y evaluación de la fuerza muscular isométrica mediante tres test de grupos musculares diferentes.

La resistencia aeróbica y la fuerza muscular fueron divididas en quintiles, representando el primer quintil a los hombres con aptitud física más alta. En cuanto al análisis estadístico, las asociaciones de las variables se analizaron utilizando los modelos de riesgo proporcional de Cox y el supuesto de proporcionalidad de riesgo se evaluó gráficamente mediante una curva de Kaplan-Meier.

Se presentaron dos modelos de regresión de Cox: el modelo 1 se ajustó por edad, IMC y lugar y año de reclutamiento, y el modelo 2 también se ajustó por educación, factores socioeconómicos, presión arterial y los 12 diagnósticos de patologías más comunes. La mediana del período de seguimiento fue de 34 años (rango 5-41), durante los cuales se diagnosticaron 11526 infartos de miocardio.

El número de IAM aumentó de forma inversamente proporcional a la resistencia aeróbica, siendo significativo en el quintil de menor rendimiento, con un riesgo 2,1 veces mayor de IAM durante el seguimiento (IC del 95%: 2,0-2,3; P <0,001).

La relación entre el aumento de la fuerza muscular y el riesgo de IAM fue menos clara: los hombres en el quintil más bajo de la fuerza muscular también mostraron un mayor riesgo de infarto de miocardio durante el seguimiento en comparación con el quintil más alto, pero las asociaciones fueron significativamente más débiles (HR 1,1-1,3, P <0.01).

Respecto al tabaquismo, el riesgo de IAM se duplicó entre los fumadores en comparación con los no fumadores (HR 2,31; IC del 95%: 1,98-2,67)

Respecto al rendimiento físico relacionado con el índice de masa corporal (IMC), se dividieron los parámetros de resistencia aeróbica y fuerza muscular en cuartiles. El riesgo de infarto de miocardio posterior aumentó significativamente cuando se comparó con el cuartil de individuos más desentrenados y con mayor IMC (HR 1,34-2,57, P <0,05).

En un subanálisis, los hombres obesos (IMC> 30) en el cuartil de mejor resistencia aeróbica tuvieron un riesgo mayor de IAM durante el seguimiento comparado con los hombres delgados (IMC <18,5) en el cuartil de mayor desentrenamiento, después del ajuste para todas las covariables disponibles.

También se encontró que los hombres con sobrepeso (IMC ≥ 25-30) más desentrenados tenían más riesgo de IAM (HR 1,31, IC 95% 1,13-1,51) que los hombres de peso normal (IMC ≥ 18,5 y <25) con menos resistencia aeróbica.

Comentarios

Los hallazgos de este estudio confirman una vez más la evidencia que aportaron otros grandes estudios de cohorte: el beneficio de la actividad física en prevención primaria.

Desde Framingham en adelante, la importancia de la clase funcional como predictor de sobrevida ha sido analizada en grandes estudios epidemiológicos, siendo predictor independiente de eventos cardiovasculares y muerte por todas las causas en hombres asintomáticos. En esa misma dirección, el estudio de Högström y cols nos muestra que una mayor resistencia aeróbica durante la adolescencia puede reducir un 35% el riesgo de IAM 30 años después.

El mecanismo del beneficio de la actividad física se da de manera indirecta  por la acción sobre los diferentes factores de riesgo, y de manera directa por su acción antiinflamatoria sobre el endotelio, el aumento de la actividad fibrinolítica en reposo, la disminución de la coagulación y la disminución de la agregación plaquetaria, entre otras.

Lo interesante que nos brinda este estudio es el subanálisis según el IMC, ya que altos parámetros de fitness parecerían no compensar el peso específico que tienen el sobrepeso y la obesidad como factores de riesgo para futuros eventos cardiovasculares. Una vez más, la evidencia nos enseña que son claves los esfuerzos de la Salud Pública en la promoción de hábitos saludables en niños y adolescentes como herramienta de prevención primaria.

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