El débil ataque de Ómicron a los pulmones

por | 8 Ene, 2022 | Tratamiento | 0 Comentarios

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La nota El débil ataque de Ómicron a los pulmones podría hacerla menos peligrosa nos aporta inicialmente, información para estar un poco más tranquilos ante la explosiva ola de contagios actual.

Se publicó el 6 de enero en Nature, la revista científica británica, una nota en la que revisan 6 prepublicaciones, acerca del compromiso pulmonar por la variante Ómicron, y su relación con la gravedad del Covid-19.

La variante Ómicron del SARS-CoV-2 mostró atacar débilmente a los pulmones, en estudios en animales. La multiplicación viral en el tejido pulmonar fue poco eficiente.

Esto podría estar relacionado con el carácter «más benévolo» de la infección por Ómicron, al parecer, menos peligrosa que su predecesora, Delta.

En publicaciones recientes, las autoridades de Sudáfrica afirmaron que ya había pasado el pico de casos, con una tasa de enfermedad grave de 1/3 de lo que fue Delta, y sin un aumento importante en el número de muertes (2). Un informe del Reino Unido dijo que las personas infectadas por Ómicron, al 31 de diciembre, tenían un riesgo de requerir internación o atención de emergencia 50-65% menor, en comparación con Delta (3).

El impacto de Ómicron puede ser menor por una mezcla de factores: menor virulencia de la cepa, mayor estado de inmunización, mayor tasa de infección primaria y más conocimiento sobre el manejo de la enfermedad.

No obstante, al ser tan transmisible, los hospitales se van llenando lentamente de pacientes, lo que no deja generar alarma en el sistema sanitario.

La infección del pulmón por el SARS-CoV-2 es uno de los principales determinantes de enfermedad grave y muerte.

Sabemos de ensayos previos que la concentración de virus a nivel pulmonar está en relación directa con la gravedad de la enfermedad: los pacientes con neumonía moderada a grave eliminan virus en secreciones respiratorias más tiempo, motivo por el cuál, deben estar aislados hasta 14 días en promedio (1). Menos células pulmonares infectadas puede significar una enfermedad más leve.

Evaluaron distintos ensayos en modelos animales:

  • Un equipo de la Universidad de Washington y de la Universidad de Tokio analizaron modelos de infección con Ómicron y otras variantes, en hámsters y ratones, y los evaluaron 3-4 días luego de la infección. Vieron su condición clínica, registraron su peso, y midieron la carga viral en fosas nasales y en el pulmón. Además, tomaron muestras de tejido pulmonar. Esto es lo que encontraron:

Los animales infectados con las otras variantes del SARS-CoV-2 habían perdido el 10-15% del peso corporal, un signo de enfermedad grave, y tenían altas cargas virales a nivel del tejido pulmonar. Histológicamente, esto se correlacionó con neumonía grave y deterioro en pruebas de función pulmonar.

Los animales infectados con Ómicron, prácticamente no habían perdido peso, señal de una enfermedad más leve, y la carga viral, a nivel de las fosas nasales, era 1000 veces mayor que con las otras variantes, pero a nivel pulmonar, 10-100 veces menor la carga viral. Histológicamente, esto se correlacionó con una neumonía leve, y con pruebas de función pulmonar prácticamente sin compromiso (evaluaron volúmenes y elasticidad pulmonar).

Se ve aquí como Ómicron, en comparación con otras variantes, genera mayores cargas virales en fosas nasales, con muy poco virus a nivel pulmonar, lo que se correlaciona con una enfermedad respiratoria baja de una gravedad mucho menor. Lo mismo sucede con el estado general: con Ómicron los animales prácticamente no pierden peso.

  • Otro grupo de Estado Unidos, en una pre-publicación del 3 de enero, hizo un ensayo parecido en hámsters, los evaluó al día 6 de la infección con distintas variantes y con Ómicron, y encontró hallazgos similares.
  • Investigadores del Imperial College de Londres, de la Universidad de Liverpool y de Oxford, publicaron el 30 de diciembre otro trabajo a la espera de revisión por pares. Infectaron ratones con Delta y Ómicron.

Compararon el peso y las cargas virales en los días 3 y 6 de la inoculación. Los ratones infectados con Ómicron, tuvieron enfermedad más leve y se recuperaron antes. Todos perdieron peso, pero los que tenían Ómicron, lo recuperaron antes. También tenían al día 2, 100 veces menos carga viral que los infectados con Delta, tanto en sus fosas nasales como en el pulmón. También mostraron menos neumonía en el análisis histológico. Llama la atención acá la menor carga viral en fosas nasales.

  • Otro grupo, del Reino Unido, Japón y la India encontró que Ómicron tiene mucho menos éxito en infectar las células pulmonares, en modelos de órganos en miniatura (organoides). Identificaron acá un marcador que podría ser el que marca la diferencia en el grado de compromiso pulmonar de Ómicron, con las otras variantes del SARS-CoV-2: la proteína TMPRSS2, presente en la superficie de las células pulmonares y en otros órganos, pero con muy poca expresión en nariz y garganta. Ómicron no se une bien a esta, por lo que no las logra infectar eficazmente (a diferencia de las otras variantes).
  • Peacock y colegas, del Imperial College de Londres, publicaron el 3 de diciembre, hallazgos similares, y agregaron algo más: para infectar, Ómicron necesita se endocitado por la células pulmonares (es decir, que la célula humana lo ingrese a su interior por un mecanismo fisiológico), y que no tiene la capacidad de formar sincicios celulares, con una francamente menor afectación del tejido pulmonar. Es decir, puede infectar las células, pero «una a una».

Ómicron funciona muy bien en la infección de las células de vía aérea superior. Es por ello que llega a ser casi tan transmisible como el sarampión, que es el estándar de oro en transmisibilidad (virus más contagioso, no hay).

Las altas cargas virales le permiten diseminarse con las eficacia a otros individuos. Parece ser que Ómicron establece una muy eficiente infección local a nivel de vía aérea superior (nariz, garganta), con muchas menos posibilidades de generar daños a nivel pulmonar.

Esto podría llegar a ser, en teoría, peligroso para los niños pequeños, que todavía no han desarrollado del todo los conductos nasales, y para los bebés, que respiran solo por la nariz, pero todavía no hay datos clínicos que justifiquen este temor.

Ramiro Heredia

Ramiro Heredia

AUTOR

Médico especialista en Medicina Interna. MN 117882 – Egresado de la Universidad de Buenos Aires. Médico de Planta, División Urgencias – Hospital de Clínicas José de San Martín. Coordinador del módulo Clínico, Curso bienal de Emergentología – SAPUE.

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