Puntos Clave
- Los humanos, en promedio, vivan más años, lo que llevó a un aumento en el interés por comprender los orígenes, mecanismos y procesos del envejecimiento, así como por buscar métodos para mitigar, retrasar o incluso revertir sus efectos.
- El envejecimiento biológico, es el que indica el envejecimiento fisiológico de un organismo, y se relaciona con el declive funcional. Sobre éste podemos trabajar más (y modificar).
- Las personas de la misma edad cronológica pueden mostrar diferentes susceptibilidades a las enfermedades relacionadas con la edad y la muerte, lo que probablemente refleje diferencias en sus procesos de envejecimiento biológico subyacentes.
- Dietas saludables se han asociado favorablemente con características distintivas del envejecimiento.
- Los alimentos ultraprocesados se han asociado con un mayor riesgo de mortalidad y enfermedades no transmisibles en numerosas cohortes.
- Un grupo de investigadores italianos se propuso examinar la asociación del consumo de alimentos ultraprocesados con el envejecimiento biológico medido mediante distintos biomarcadores sanguíneos.
- Se dividió los alimentos en 4 grupos, según el grado de procesamiento, desde alimentos mínimamente procesados, hasta ultraprocesados.
- Una dieta rica en alimentos ultraprocesados se asoció con una aceleración del envejecimiento biológico en una muestra grande de adultos italianos.
- La mala composición nutricional de los alimentos altamente procesados no explicaba esta asociación, lo que sugiere que el envejecimiento biológico podría verse afectado negativamente por las características no nutricionales de estos alimentos
El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos
El hecho de que década a década los humanos, en promedio, vivan más años, llevó a un aumento en el interés por comprender los orígenes, mecanismos y procesos del envejecimiento, así como por buscar métodos para mitigar, retrasar o incluso revertir sus efectos.
Cuando hablamos de envejecimiento, hay que diferenciar 2 procesos: el envejecimiento cronológico, para referirnos simplemente al paso del tiempo, pero qué puede no reflejar el estado de salud real de un individuo, y el biológico, que indica el envejecimiento fisiológico de un organismo, y se relaciona con el declive funcional (es decir, pérdida de funciones, susceptibilidad a la enfermedad, y muerte). Este último es sobre el que podemos trabajar más (y modificar).
Se han implicado varios mecanismos en el envejecimiento biológico, tanto a nivel del organismo como de los órganos.
Entre ellos, los más destacados incluyen la inflamación, el transporte de lípidos y carbohidratos, el metabolismo y la homeostasis.
Midiendo el tiempo “biológico”.
Existen distintos marcadores sanguíneos que permiten estimar el envejecimiento biológico de un organismo.
Las personas de la misma edad cronológica pueden mostrar diferentes susceptibilidades a las enfermedades relacionadas con la edad y la muerte, lo que probablemente refleje diferencias en sus procesos de envejecimiento biológico subyacentes.
Se estima que solo una pequeña proporción de la variación en el envejecimiento y la longevidad humana se debe a factores genéticos, mientras que un papel más destacado lo desempeñan los estilos de vida, incluida la dieta, y otros factores ambientales (es decir, no genéticos, y potencialmente modificables).
Dietas antiage
Las dietas saludables, como la dieta mediterránea y la dieta DASH (enfoque dietético para detener la hipertensión), se han asociado favorablemente con varias características distintivas del envejecimiento, incluido el deterioro cognitivo, la longitud de los telómeros y la metilación del ADN en numerosas cohortes de estudio.
De manera consistente, las dietas proinflamatorias y poco saludables (por ejemplo, típicamente ricas en carne procesada, azúcar agregada y granos refinados) se han relacionado con un envejecimiento biológico acelerado.
Estudiando la dieta
La evaluación de la dieta de un individuo no se puede hacer exclusivamente en términos de composición nutricional, porque el contenido nutricional puede no reflejar exhaustivamente lo saludable que son los alimentos.
Por esta razón, se ha propuesto prestar cada vez más atención a las características NO nutricionales de los alimentos, como el procesamiento de los mismos (y los distintos aditivos y técnicas usados para esto).
La clasificación Nova se ha concebido y desarrollado con el propósito de tener en cuenta el grado de procesamiento de los alimentos independientemente de su contenido de nutrientes, basándose en la hipótesis de que el grado y el propósito del procesamiento de los alimentos, en lugar de la composición nutricional por sí sola, podrían tener efectos variables en la salud humana.
Alimentos ultraprocesados: los sospechosos de siempre
Los alimentos ultraprocesados son en su mayoría formulaciones industriales diseñadas para maximizar la palatabilidad y el consumo a través de una combinación de ingredientes densos en calorías y aditivos químicos con una función cosmética, y se han asociado con un mayor riesgo de mortalidad y enfermedades no transmisibles en numerosas cohortes. Son sabrosos, ricos en calorías, sodio, grasas saturadas, y azúcar, y se preparan y comen más rápido que los alimentos más naturales.
Además, suelen tener un bajo contenido de fibra, vitaminas y minerales. En definitiva, tienden a tener una mala calidad nutricional.
Sabemos que tienen un impacto nocivo en la salud humana, al menos en parte.
Hasta ahora, la relación entre el envejecimiento biológico y el consumo de alimentos ultraprocesados no se estudió.
Un nuevo estudio: alimentos ultraprocesados y envejecimiento biológico
Un grupo de investigadores italianos se propuso examinar la asociación del consumo de alimentos ultraprocesados con el envejecimiento biológico medido mediante distintos biomarcadores sanguíneos.
Para esto hicieron análisis transversales en 22.495 participantes inscritos en el estudio Moli-sani (2005-2010, Italia) (2).
La edad cronológica media fue de 55.6 años. El 52% eran mujeres.
La dieta se evaluó mediante un cuestionario de frecuencia alimentaria de 188 alimentos.
Se dividió los alimentos en 4 grupos, según el grado de procesamiento, desde alimentos mínimamente procesados, como frutas, verduras, carne y pescado, en un extremo, hasta ultraprocesados, en el otro.
El consumo de alimentos ultraprocesados se definió según la clasificación Nova y se calculó como la relación entre la cantidad de alimentos ultraprocesados (g/d) y el total de alimentos ingeridos (g/d).
La calidad de la dieta se evaluó mediante la Escala de Dieta Mediterránea (MDS, con un rango de 0-9).
Para calcular la edad biológica, se usaron 36 biomarcadores circulantes, y la diferencia resultante (diferencia de edades = edad biologica − edad cronológica) se tomó como un índice de envejecimiento biológico.
Los resultados: ¿Qué encontraron en este estudio?
La diferencia media de edad en esta población fue de -0.70 años.
Una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados se asoció con una diferencia entre ambas edades mayor (coeficiente de regresión = 0.34 años), con una diferencia entre las edades cronológicas y biológicas de – 4.1 años en el grupo de menor consumo de alimentos ultraprocesados, y + 1.6 años, en el grupo con más consumo de estos.
Esta asociación no fue lineal, y tendió a ser más fuerte en hombres que en mujer (aunque esto no fue estadísticamente significativo).
La inclusión de la Escala de Dieta Mediterránea (MDS, por su sigla en inglés) en el modelo atenuó ligeramente esta asociación en un 9.1%. Esto que decir que es probable que un contenido nutricional deficiente explique una pequeña parte del mecanismo subyacente.
Las conclusiones: ¿Qué nos deja este estudio?
Una dieta rica en alimentos ultraprocesados se asoció con una aceleración del envejecimiento biológico en una muestra grande de adultos italianos.
La mala composición nutricional de los alimentos altamente procesados no explicaba esta asociación, lo que sugiere que el envejecimiento biológico podría verse afectado negativamente por las características no nutricionales de estos alimentos. En efecto, el análisis final del estudio sugiere que el envejecimiento biológico podría estar influenciado principalmente por características no nutritivas de los alimentos, que incluyen la matriz alimentaria alterada, los materiales de contacto y los compuestos neoformados.