Los científicos expertos en la Tierra llaman al cambio climático un “gran experimento global”, que la humanidad está realizando descuidadamente, mientras bombeamos gases de efecto invernadero a la atmósfera.
Las nefastas consecuencias ya están quedando claras, no solo para el funcionamiento del planeta, sino también para nuestra propia salud.
Una amenaza que avanza: las enfermedades transmitidas por vectores
Son una preocupación especial.
Un clima más cálido favorece al mosquito que propaga el dengue y puede que ya se esté gestando una nueva ola mundial de esta debilitante enfermedad.
El calentamiento también puede haber permitido que los mosquitos portadores de la malaria prosperen en las tierras altas más frías de África, y que las garrapatas que transmiten la enfermedad de Lyme avancen hacia el norte.
Las aves migratorias, que transportan cargamentos de patógenos como el virus del Nilo Occidental y la influenza aviar a través de continentes, están cambiando los momentos y las rutas de sus viajes, con consecuencias que aún se han puesto en evidencia.
Efectos directos del calor en los humanos
Además de las enfermedades transmitidas por vectores, están los efectos directos del calor en el cuerpo humano.
El empeoramiento de las consecuencias de las olas de calor es inconfundible: miles de personas mueren cada verano, pero los investigadores también están discerniendo impactos más sutiles.
Entre los individuos más vulnerables al calor extremo se encuentran las personas embarazadas y sus niños por nacer.
Los estudios epidemiológicos ya han revelado vínculos del calor con el nacimiento prematuro, el bajo peso al nacer, la muerte fetal y otras complicaciones, y ahora los científicos están tratando de comprender los mecanismos.
Como siempre cuando se trata del cambio climático, es probable que los efectos sobre la salud afecten con más fuerza a las zonas más cálidas y pobres del mundo.
No obstante, en países donde el aire acondicionado y los mosquiteros son escasos, la adaptación es posible, como lo están demostrando las ciudades de la India, con esfuerzos para planificar las olas de calor y promover casas y espacios públicos más frescos.
Cuando se trata de enfermedades infecciosas, estamos cerca de ser impotentes ante las crecientes amenazas.