Los científicos investigan por qué no todos se contagian con el SARS-CoV-2

por | 7, Feb, 2022 | Diagnóstico

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Revisamos en INFOMED una nota de Medscape, acerca de la pregunta del momento.

Se publicó en Medscape, el 3 de febrero, ¿Por qué algunas personas escapan de la infección, que enferma a otras?, en alusión a la pregunta del momento. Entrevistaron a varios expertos, en busca de las respuestas.

El dilucidar por qué, ante una exposición similar a un patógeno, algunas personas se enferman, y otras no, es un de los mayores interrogantes que se plantean los investigadores y la población general con las enfermedades infecciosas.

El identificar los determinantes de por qué un individuo, ante repetidas exposiciones a otras personas enfermas, y entornos de riesgo, no se contagia, puede llevar a desarrollar tratamientos o fármacos que permitan ayudar a otras personas a no infectarse, o a tratar la infección.

Los casos más típicos son los de los convivientes de pacientes con Covid-19, que pese a no cumplir muchas veces con las medidas de prevención recomendadas, no se contagian (esto lo escuchamos cada tanto en la práctica médica diaria).

Otro ejemplo es el de individuos que participan de eventos de superdiseminación, y tampoco se contagian. Un evento de superdiseminación es aquel en que se contagian un número alto se personas a partir de unos pocos casos, como por ejemplo, un recital en un lugar mal ventilado con gente apiñada.

La dudas son: ¿Nunca entró el virus a su cuerpo? ¿O tienen algo que les confiere resistencia?

Toda infección comienza con el ingreso del patógeno a la célula huésped, en este caso, humana. Los cambios en la superficie celular pueden proteger, o hacer que una infección sea peor, como vamos a ver a continuación.

En la historia de la medicina ya hay algunos ejemplos conocidos de resistencia a las infecciones:

HIV/SIDA

Este es el principal ejemplo. A mediados de los noventa, distintos grupos identificaron independientemente que una mutación en el gen CCR5, que codifica a la proteína homónima, se asociaba con la resistencia a la infección por el HIV.

La proteína CCR5, codificada por este gen, es una proteína transmembrana (7TM), que funciona como un receptor de citoquinas o quimiocinas, presente en las células humanas. El gen se encuentra en el brazo corto del cromosoma 21. Esta proteína interviene en la respuesta inflamatoria contra las infecciones.

Una mutación en esta, conocida como Delta 32, que es la ausencia de un aminoácido, resulta en una proteína más corta, que no llega a la superficie externa de la célula. El primer paso para la infección, que es la entrada a la célula humana, queda frustrado.

Los individuos que son homocigotas para este gen (es decir, que recibieron ambos cromosomas 21, uno de su madre y el otro de su padre, con esta mutación), tiene en sus glóbulos blancos una proteína CCR5 «corta», que no llega a actuar como receptor del HIV, lo que hace que este no pueda entrar a las células, e iniciar la infección.

Esto lo demostraron en el año 1997, en grupos de hombres en alto riesgo de contagio por HIV (que practicaban sexo anal receptivo sin protección, en repetidas oportunidades), que nunca habían contraído el virus. Demostraron así la «resistencia hereditaria» al HIV.

Esta mutación, en individuos heterocigotas (es decir, con solo un gen del par CC5 con la mutación), se relacionó también con una progresión más lenta de la enfermedad.

Vieron además, tras analizar a 700 individuos HIV positivo, que ninguno tenía 2 copias del gen CCR5 con la mutación Delta 32. Esto es un ejemplo de resistencia genética a una enfermedad infecciosa.

El hallazgo llevó al desarrollo de un antiviral, el maraviroc, producido por Pfizer, que se aprobó su uso en el HIV en le año 2007. Esta droga se usa en comprimidos y en solución oral. El nombre comercial es Selzentry, y se indica solo en pacientes infectados con el virus HIV tipo 1, que portan la mutación en el gen CCR5, en combinación con otros antivirales.

Virus Norwalk

Este virus pertenece a la familia de los norovirus (1), y genera la «enfermedad del vómito», una de las causas las frecuentes del mundo de brotes de enfermedad viral aguda con vómitos y diarrea. En el año 2003, los investigadores demostraron que las personas que tienen un déficit en una copia del gen FUT2, no se infectan con el virus.

Tuberculosis

Es otra de las enfermedades en estudio. Se encontró que ciertas moléculas del Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH), como HLA clase 2, presentes en la superficie de las células humanas, se asocian con una mayor resistencia a la infección.

Covid-19

El 20% de los casos de neumonía grave por SARS-CoV-2 se explican por alteración de la vía del interferón gamma, es decir por alteraciones o mutaciones en algunas de la proteínas o moléculas que intervienen en esta vía (2).

El grupo sanguíneo 0, parece tener un menor riesgo de infección por SARS-CoV-2 (3).

En la actualidad se encuentran en estudio poblaciones de individuos altamente expuestos al Covid-19, que no se han contagiado, en busca de pistas del por qué de esta resistencia. Planean secuenciar los genomas de estos individuos en busca de respuestas.

Sobre el autor

Ramiro Heredia

Ramiro Heredia

AUTOR

Médico especialista en Medicina Interna. MN 117882 – Egresado de la Universidad de Buenos Aires. Médico de Planta, División Urgencias – Hospital de Clínicas José de San Martín. Coordinador del módulo Clínico, Curso bienal de Emergentología – SAPUE.

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