¿Qué es un ACV?
El ACV es una enfermedad aguda que se produce cuando se tapa o rompe una arteria del cerebro. Puede ser mortal o dejar a la persona con secuelas permanentes, que producen discapacidad. Cada segundo es vital para ayudar a quien sufre un ACV.
¿Cuáles son sus síntomas?
Los síntomas pueden ser diferentes, y muy sutiles:
- Debilidad o sensación de que se duerme un lado de la cara, un brazo o una pierna, especialmente del mismo lado
- Dificultad para hablar, o para encontrar las palabras, o para expresarse
- Problemas entender lo que se le dice
- Problemas para caminar
- Mareos
- Pérdida de equilibrio o falta de coordinación del cuerpo (por ejemplo, querer agarrar algo y no poder)
- Dolor de cabeza muy fuerte y repentino
- Pérdida súbita de la visión
Las personas con hipertensión, diabetes mellitus, y/o colesterol elevado, tienen más riesgos de sufrir un ACV.
¿Qué podés hacer?
- Primero se debe comprobar si la persona tiene dificultades para entender, hablar o expresarse: se le debe hablar para ver si entiende y responde órdenes.
- No se debe dejar sola a la persona.
- Se debe llamar a emergencias médicas, o llevarla a una guardia médica si está cerca, en forma inmediata (cuanto más rápido reciba asistencia médica, aumentan las probabilidades de que la persona se recupere y/o solo le queden secuelas leves).
¿Cómo se previene un ACV? (2)
Tener un control anual va a servirle al médico para saber si un individuo tiene riesgo de sufrir un ACV, y así, ayudar a reducirlo.
La Asociación Americana del Corazón (AHA, por su sigla en inglés), incluyó 8 elementos en una lista que los médicos y los pacientes deberían tener presentes en sus consultas, abordar y tratar de mejorar, para prevenir, o reducir el riesgo, de tener las enfermedades cardiovasculares, en particular accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y muerte súbita de causa cardíaca:
- Tener una dieta saludable (bajar o evitar el consumo de sal y de alimentos ultraprocesados, moderar el consumo de alcohol, aumentar el consumo de frutas y verduras)
- Hacer actividad física en forma regular
- No fumar
- Mantener un peso corporal normal
- Controlar la glucosa (azúcar en sangre)
- Controlar el colesterol
- Controlar la presión arterial
- Dormir una adecuada cantidad de horas