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Bebidas calientes: ¿Ayudan a refrescarnos cuando hace calor?

Un grupo de investigadores de Reino Unido analizó el efecto de las bebidas frías y calientes sobre la termorregulación, la percepción del calor y el rendimiento deportivo. Los resultados fueron publicados en una importante revista de fisiología europea. Lo resumimos en INFOMED.

Puntos Clave

  • En muchas regiones cálidas del mundo se acostumbra tomar bebidas calientes, con el objetivo de refrescarse y llevar mejor el calor.
  • Se ha visto en estudios científicos que las bebidas calientes, en comparación con las frías, alteran las respuestas de sudoración durante el ejercicio de muy baja intensidad en condiciones templadas, al producir un aumento de la transpiración, el principal mecanismo para eliminar el exceso de calor del cuerpo.
  • Un grupo de investigadores de Reino Unido analizó el efecto de las bebidas frías y calientes sobre la termorregulación, la percepción del calor y el rendimiento deportivo. Los resultados fueron publicados en una importante revista de fisiología europea.
  • Los participantes completaron 2 condiciones, donde bebieron 4 bolos de líquido (tomados – 9, 15, 30 y 45 minutos, respectivamente), con aproximadamente 960 mililitros en total, de una bebida fría (5.3 °C) o caliente (49 °C), y se compararon con un control sin bebida.
  • Pedalearon durante 60 minutos (55% potencia máxima) en condiciones de calor ambiental (34.4 °C), y baja humedad (34% de humedad ambiente, clima seco), seguido de una “prueba hasta el agotamiento” (test to exhaustion o TTE, 80% potencia máxima).
  • Respecto al rendimiento deportivo, en la prueba de TTE (test hasta el agotamiento), el rendimiento fue peor en el control (170 segundos) que en las condiciones de bebida fría (371 segundos) y bebida caliente (367 segundos): aunque ligeramente superior, el rendimiento no fue estadísticamente mejor con las bebidas frías, que con las calientes.
  • Al analizar las respuestas del sudor (es decir, los cambios reflejos en la temperatura media de la piel, TMSK o mean skin temperature, y conductancia galvánica de la piel), hubo reducciones transitorias en la respuesta de la sudoración después de la ingestión de bebida fría, comparado con la ingesta de bebida caliente.
  • Respecto a la percepción de calor ambiental, la bebida fría mejoró el confort térmico más allá de los cambios transitorios en la sudoración. Al compararlo con la bebida caliente.
  • Vemos acá como solo la ingestión de ambas bebidas modificó la termorregulación, pero la ingestión de bebidas frías mejoró la respuesta perceptiva respecto al calor: es decir, “refrescó” a los participantes.
  • Concluyen acá que probablemente la termorrecepción intestinal, que se estimula con la ingesta de los líquidos a distintas temperaturas, desempeñe un papel en la percepción térmica durante el ejercicio, al menos en condiciones de un clima caliente y seco.

Una cálida bienvenida

En varias regiones de clima cálido del mundo, se acostumbra a dar la bienvenida con una bebida caliente, por ejemplo un té, para “refrescar” al recién llegado (2).

Para apoyar en parte está práctica, se ha visto en estudios científicos que las bebidas calientes, en comparación con las frías, alteran las respuestas de sudoración durante el ejercicio de muy baja intensidad en condiciones templadas, al producir un aumento de la transpiración, el principal mecanismo para eliminar el exceso de calor del cuerpo.

¿Tiene algún fundamento esta costumbre? ¿Es un mito una bebida caliente puede refrescar? Un grupo de investigadores del Reino Unido analizó los efectos del consumo de bebidas calientes, en relación con el rendimiento deportivo y a la percepción del calor.

Un nuevo estudio: bebidas frías o calientes, rendimiento y percepción del calor

Para tratar de responder estos interrogantes, los investigadores analizaron los efectos en la termorregulación, en la percepción del calor, y en el rendimiento deportivo, de ingesta de bebidas calientes en comparación con las frías, en un ambiente cálido y seco, durante el ejercicio de alta intensidad.

Para esto, juntaron a 10 adultos jóvenes (edad media de 25 años, talla media 1.81 metros, peso corporal medio 73.5 kilos, potencia máxima de salida (P. Max) 350 ± 41 watts).

¿Qué es la potencia máxima de salida? La potencia máxima de salida o P. máx. es la cantidad más grande de poder que un sistema o dispositivo puede producir bajo condiciones normales. Se expresa en watts, como un voltaje. En humanos, depende de la actividad: el rango va de 100 watts en reposo, a 2000 watts durante una actividad física intensa. Es un modo de medir el rendimiento deportivo.

En este estudio, los participantes estuvieron sometidos a 2 condiciones, donde bebieron 4 bolos de líquido (tomados – 9, 15, 30 y 45 minutos, respectivamente), con aproximadamente 960 mililitros en total, de una bebida fría (5.3 °C) o caliente (49 °C), y se compararon con un control sin bebida.

Pedalearon durante 60 minutos (55% P Max), en condiciones de calor ambiental (34.4 °C), y baja humedad (34% de humedad ambiente, es decir, un clima seco). Esto fue seguido de una “prueba hasta el agotamiento” (test to exhaustion o TTE, 80% P. Max.). Se midieron las implicaciones en la termorregulación, en el rendimiento y en la percepción de calor.

Los resultados: ¿Qué encontraron en este estudio?

Rendimiento deportivo

En la prueba de TTE (test hasta el agotamiento), el rendimiento fue peor en el control (170 ± 132 s), que en las condiciones de bebida fría (371 ± 272 s) y bebida caliente (367 ± 301 s): aunque ligeramente superior, el rendimiento no fue estadísticamente mejor con las bebidas frías, que con las calientes.

Respuestas del sudor

Las respuestas de la sudoración (es decir, los cambios reflejos en la temperatura media de la piel, TMSK o mean skin temperature, y la conductancia galvánica de la piel) indicaron reducciones transitorias en la respuesta de la sudoración después de la ingestión de la bebida fría, comparado con la ingesta de la bebida caliente.

Percepción de calor

La bebida fría mejoró el confort térmico, más allá de los cambios transitorios en la sudoración, al compararlo con la bebida caliente.

Las conclusiones: ¿Qué nos deja este estudio?

Ambas bebidas modificaron la termorregulación, pero solo las bebidas frías mejoraron significativamente la respuesta perceptiva: es decir, las bebidas frías “refrescaron” a los participantes.

En consecuencia, concluyen que probablemente la termorrecepción intestinal, que se estimula con la ingesta de los líquidos a distintas temperaturas, desempeñe un papel en la percepción térmica durante el ejercicio, al menos en condiciones de un clima caliente y seco.

Este trabajo apoya la teoría de que el refrescarnos con una infusión caliente es un mito.

Termorregulación intestinal: ¿De qué estamos hablando? (3)

En los animales existen termorreceptores en el tracto gastrointestinal. Existe evidencia de esto desde estudios que datan de 1979. Estos receptores son de “frío” y de “calor”.

Los estímulos fríos producen la sensación de frío a nivel abdominal, así como la contracción del estómago, y un aumento en la motilidad intestinal. Los estímulos calientes, hacen lo contrario.

La estimulación de estos receptores también tiene efectos sobre la termorregulación, en particular a nivel de la sudoración: los estímulos “calientes” pueden producir un aumento transitorio de la sudoración, y los “fríos”, lo contrario.

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