¿Algún médico a bordo? Revisamos las emergencias médicas en aviones comerciales

por | 21, Nov, 2022 | Pacientes

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En el mundo, más de 2.75 mil millones de personas viajan anualmente en vuelos comerciales. Cuando ocurre una emergencia, el personal a bordo busca si hay algún médico presente, en un medio donde el acceso al cuidado, es escaso. Una investigación publicada en The NEJM analiza las emergencias médicas en vuelo, y sus resultados (1). Además, proponen un enfoque para el manejo inicial de esta situación. Lo revisamos en INFOMED.

PUNTOS CLAVE

  • En el mundo viajan millones de personas en vuelos comerciales anualmente.
  • Se publicó hace algunos años en The NEJM una investigación a partir de la base de datos de un centro de telemedicina que asiste a 5 aerolíneas que vuelan alrededor del 10% de los pasajeros del mundo, durante 2 años.
  • Basándose en este análisis, se calcula que anualmente hay 44.000 emergencias médicas en vuelos comerciales, entre alrededor de 2.75 mil millones de pasajeros.
  • La mayoría de las emergencias médicas en vuelo son atendidas por pasajeros voluntarios, principalmente médicos. En general, los elementos provistos por el kit de emergencias de la aerolínea, suele alcanzar para esta atención.
  • La mayoría de las emergencias médicas en vuelo se resuelven solas, y no necesitan que se desvíe el vuelo de su ruta. Las enfermedades graves son infrecuentes, y las muertes, una rareza.
  • La cuarta parte de los pasajeros que tiene una emergencia en vuelo requieren una evaluación adicional en un hospital.

Pasajeros a bordo…

Miles de millones de personas en el mundo toman vuelos comerciales todos los años. Cuando ocurre alguna emergencia médica durante el vuelo, se convoca para la atención a cualquier médico que esté presente, en un medio donde el recurso, y la formación para atender en dicho entorno, es escasa. Muchos síntomas que tienen los pacientes en vuelo son atendidos por el personal de la aerolínea en práctica, sin necesitar más ayuda.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, estudió las emergencias médicas en vuelos comerciales grandes, caracterizó la asistencia médica provista a bordo por los miembros de la tripulación y por otros pasajeros, e identificó cómo les iba a estos pacientes.

En el análisis incluyeron incluso el traslado en ambulancia al hospital, así como el ingreso hospitalario. Basándose en estos hallazgos, propusieron un enfoque práctico para el manejo inicial por parte de los médicos que son invitados a la atención de emergencia.

Un estudio de alto vuelo

Los investigadores revisaron los registros de llamadas por emergencias en vuelo de 5 aerolíneas internacionales y domésticas de los Estados Unidos, a un centro de comunicaciones con un médico, desde octubre del 2008, a octubre del 2010.

Estas 5 compañías trasladaron en esos 2 años alrededor del 10% de los pasajeros del mundo.

El centro de comunicaciones dio atención médica por telemedicina a través de una radio o un teléfono satelital. Está localizado en un centro académico, y cuenta con médicos especialistas en emergencias, entrenados en el manejo de patologías «en vuelo».

Después de cada evento, el personal del centro de comunicaciones determinó si el paciente tenía que ser llevado a un hospital o no.

Se tomó como vuelo doméstico a los que se dieron dentro de los Estados Unidos.

Los resultados: ¿qué encontraron en este estudio?

El centro de comunicaciones recibió en total 11.920 llamados relacionados con emergencias médicas «en vuelo», sobre un total de 744 millones de pasajeros que volaron en estas aerolíneas durante el período estudiado, en casi 7.2 millones de vuelos.

Hubo 16 emergencias médicas por cada 1 millón de pasajeros. La incidencia fue de 1 emergencia médica por cada 604 vuelos.

Abarcó todas las edades, con una media de 48 años. Los problemas médicos más frecuentes fueron:

  • Síncope o presíncope (37.4%)
  • Síntomas respiratorios (12.1%)
  • Náuseas o vómitos (9.5%)
  • Síntomas cardíacos (7.4%). Incluyó dolor torácico, palpitaciones, etc.
  • Convulsiones (5.8%)
  • Dolor abdominal (4.1%)
  • Enfermedades infecciosas (2.8%)
  • Síntomas psiquiátricos o agitación (2.4%)
  • Reacciones alérgicas (2%)
  • Posible stroke (2%)

En total, se desviaron 875 vuelos, sobre 11.920 casos (7.3%). Los restantes vuelos aterrizaron según estaba planeado en su itinerario.

Hay información sobre cómo les fue a los pacientes luego del aterrizaje en 10.914 de ellos (91.6%):

  • Para el 31.2% (3402) de los pacientes, la situación se resolvió en el vuelo, antes de aterrizar, y no necesitaron luego más atención médica en tierra.
  • De los restantes 7508 que sí requirieron encontrarse con personal médico en tierra, 2804 (37.3%) fueron transportados a la guardia de un hospital.

Además de los casos de paro cardíaco, los problemas médicos que más se asociaron a ingresar a un hospital fueron:

  • Stroke o síntomas similares (23.5%)
  • Síntomas obstétricos o ginecológicos (23.4%)
  • Síntomas cardíacos (21%)

En total hubo 36 muertes: 30 durante el vuelo. La edad media de los pacientes que murieron fue 59 años.

Respecto a los síntomas obstétricos o ginecológicos, el 60.7% fueron en mujeres embarazadas de menos de 24 semanas de gestación, e incluyeron amenazas de parto pretérmino (por ejemplo, sangrado vaginal).

¿Quién ayudó en los vuelos?

Los médicos fueron los que asistieron al 48.1% de las emergencias, seguidos de enfermeras (20.1%), servicio médico de emergencias (4.4%, sería vía telemedicina este), y otros profesionales de la salud (3.7%).

La necesidad de desviar un vuelo fue mayor, a mayor formación del voluntario que asistió:

  • Médico, 9.4%
  • Proveedores del servicio médico de emergencias, 9.3%
  • Enfermera, 6.2%
  • Personal del vuelo solo, 3.8%

Tras un análisis multivariable, el principal factor que se asoció al desvío de un vuelo fue el uso de un Desfibrilador Externo Automático (DEA), usado bajo supervisión del servicio médico de emergencias.

Uso de medicación

Cuando se usaron medicaciones o tratamientos, los más usados fueron:

  • Oxígeno, 49%
  • Solución salina endovenosa (5.2%)
  • Aspirina (5%)

También se usaron antieméticos, y salbutamol (albuterol), entre otros.

Uso de DEA

El DEA se usó en 137 pacientes. Los síntomas que llevaron a su uso fueron síncope/presíncope (41%), y dolor torácico (23.9%). 84 de estos pacientes tuvieron pérdida de conciencia (62.7%). Se aplicó además en 24 casos de paro cardíaco, y se dio un shock en 5 ocasiones.

Las conclusiones: ¿qué nos deja este estudio?

Basándose en este análisis, se calcula que anualmente hay 44.000 emergencias médicas en vuelos comerciales, entre alrededor de 2.75 mil millones de pasajeros.

La mayoría de las emergencias médicas en vuelo son atendidas por pasajeros voluntarios, principalmente médicos. En general, los elementos provistos por el kit de emergencias de la aerolínea, suele alcanzar para esta atención.

La mayoría de las emergencias médicas en vuelo se resuelven solas, y no necesitan que se desvíe el vuelo de su ruta. Las enfermedades graves son infrecuentes, y las muertes, una rareza.

La cuarta parte de los pasajeros que tiene una emergencia en vuelo requieren una evaluación adicional en un hospital.

Lo nuevo: un algoritmo de atención

Sugieren un algoritmo para manejar las emergencias médicas más frecuentes en vuelo: el síncope, los síntomas respiratorios, las náuseas, los vómitos, y los síntomas cardiacos.

En general, el paciente con síncope responde en 15-20 minutos, y no requiere otro tratamiento que fluidos orales o intravenosos. A veces puede ser útil el oxígeno suplementario, por la menor presión atmosférica.

Si hay alteraciones persistentes del nivel de conciencia, u otros signos sugestivos de condiciones dependientes del tiempo, como el accidente cerebrovascular o el infarto de miocardio, se debe considerar en forma urgente aterrizar la aeronave.

Los síntomas cardiovasculares en su mayoría pueden manejarse en vuelo. Hay disponibles en general Aspirina, nitratos y oxígeno. Los pacientes con angina o dolor de pecho atípico deben ser derivados en ambulancia al aterrizar.

En caso de infarto de miocardio o arritmias agudas, se debe monitorear con el DEA. Los eventos cardíacos graves, que no sean paros cardíacos, son raros: no hubo muertes.

Los síntomas obstétricos fueron raros en vuelo, lo que apoya la recomendación de no volar luego de las 36 semanas de embarazo. La mayoría ocurrieron en mujeres de menos de 24 semanas de gestación.

El paro cardíaco se maneja con el DEA y con adrenalina. La tasa de supervivencia en estos casos es del 14 al 55%. La mayoría presenta fibrilación ventricular.

La tasa de mortalidad de los pacientes que presentan una emergencia en vuelo es del 0.3 al 1.3%. El desvío de un vuelo comercial por un paciente enfermo depende de consideraciones médicas u operacionales.

Sobre el autor

Ramiro Heredia

Ramiro Heredia

AUTOR

Médico especialista en Medicina Interna. MN 117882 – Egresado de la Universidad de Buenos Aires. Médico de Planta, División Urgencias – Hospital de Clínicas José de San Martín. Coordinador del módulo Clínico, Curso bienal de Emergentología – SAPUE.

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