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Redes sociales: ¿Cuánto de lo que se habla en Tik Tok sobre el Déficit de Atención e Hiperactividad en niños es cierto?

Una investigación, recientemente publicada en Plos One, analizó la calidad de los contenidos de TikTok, la popular red social, sobre el Síndrome de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Los resultados, preocupan. Lo resumimos en INFOMED, a partir de una nota de Healthline.

Puntos Clave

  • Muchas personas acuden a las redes sociales para informarse o mantenerse actualizados. Los temas de la salud, no son la excepción.
  • Conocemos como desinformación el hecho de transmitir o difundir conceptos erróneos, no lo suficientemente avalados por la ciencia, o sin la idoneidad adecuada, en ocasiones con el objetivo de influenciar la opinión o modificar la opinión de la personas, incluso a veces con fines comerciales.
  • El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una entidad neuropsiquiátrica cada vez más reconocida en la actualidad, llegando a afectar hasta al 14 %de los niños, y al 2.5% de los adultos.
  • Un nuevo análisis publicado en Plos One, una importante revista científica, descubrió que la desinformación médica sobre el TDAH prevalece en TikTok y que su contenido influye significativamente en cómo los jóvenes ven la condición.
  • En efecto, menos del 50% de lo publicado en relación el TDAH en TikTok es científicamente correcto.
  • El 68.5% de las afirmaciones inexactas en los videos describían una experiencia de vida, una persona sana, sin este trastorno, más que la experiencia de una persona con TDAH.
  • Casi el 84% de los creadores de contenido cito su experiencia de vida en relación al TDAH, en lugar de información científicamente validada. Además, ninguno tenía un doctorado, y solo el 1.6%, tenía una maestría en la materia.
  • La cuestión podría poner de relieve un grupo grande de personas que busca respuestas, pero que puede enfrentarse a barreras para obtener atención médica, dicen los investigadores.
  • Para quienes se preguntan si tienen TDAH, existen algunas estrategias para identificar información médicamente precisa y buscar el apoyo que necesitan.
  • Esta desinformación puede llevar a los pacientes a un sobre diagnóstico, e incluso a recibir tratamientos inadecuados.
  • Esta investigación pone en evidencia los riesgos del mal uso de las redes sociales, así como la impotencia de la consulta médica oportuna para las personas que tienen este tipo de condiciones del neurodesarrollo.

¿Qué es la desinformación?(3)

La “desinformación” es la comunicación de una información falsa, con datos manipulados, que se usa para influir en la opinión pública, ocultar o “modificar” la verdad.

El término viene de la diplomacia, la política y el espionaje, y recientemente se comenzó a usar con frecuencia para referirse a temas sanitarios, en particular a partir de la pandemia del Covid-19.

En ocasiones, esta información no cuenta con el suficiente rigor o aval científico, o el que la comunica no es lo suficientemente idóneo en la materia.

Esta información a menudo se transmite en redes sociales, y puede hacer que las personas desconfíen de fuentes confiables.

Muchas veces, hace que las personas tomen decisiones erróneas en relación con procedimientos diagnósticos o terapéuticos, con importantes riesgos para la salud.

TikTok: un peso pesado (4)

TikTok tiene un impacto cultural, comercial y en la salud mental de los usuarios.

El impacto cultural se da porque TikTok convirtió en una fuente de noticias.

Un porcentaje cada vez mayor de usuarios de la Generación Z utiliza TikTok como su motor de búsqueda preferido.

Además, TikTok demostró ser una plataforma capaz de impulsar un impacto comercial fuerte y medible.

El 92% de los usuarios de TikTok realiza algún tipo de acción después de ver un vídeo en la plataforma.

Muchos influencers e influyentes en salud usan esta plataforma para promocionarse, o transmitir mensajes. Lo mismo sucede con distintas sociedades científicas.

TDAH: más que frecuente (5)

El TDAH, es uno de los trastornos neuropsiquiátricos más comunes en la infancia y la adolescencia. Su prevalencia en esta población pediátrica va del 2 al 13%.

Los criterios diagnósticos del TDAH incluyen síntomas de hiperactividad, impulsividad y/o falta de atención. Estos se presentan en más de un contexto y afectan el funcionamiento cognitivo, académico, conductual, emocional y social.

Este suele persistir hasta la edad adulta. En efecto, muchas de las personas diagnosticadas con TDAH en la infancia siguen cumpliendo los criterios del trastorno en la edad adulta. La prevalencia en adultos ronda el 2.5%.

Para hacerlo más complejo, algunos estudios mostraron que una proporción considerable de personas con TDAH en la edad adulta NO padecieron la afección en la infancia.

El TDAH en la edad adulta se asocia con un deterioro significativo del funcionamiento laboral, académico y social.

En adultos, el TDAH en adultos se caracteriza por síntomas de inatención, impulsividad e inquietud, lo que resulta en un deterioro funcional. El deterioro de la función ejecutiva es frecuente. La desregulación emocional también es frecuente en estos pacientes.

TikTok, TDAH y desinformación: una nueva investigación

La información sobre el TDAH, abunda en plataformas de redes sociales como TikTok o Instagram. Esto alimenta una preocupación cierta por el riesgo de realizar un autodiagnóstico, o de llegar a diagnósticos erróneos.

Este no es un fenómeno nuevo. Los debates públicos sobre esta condición neurodivergente se han centrado en argumentos sobre si está sobre diagnosticada, o sobremedicada.

Las redes sociales no han hecho más que avivar el debate. Mientras muchos jóvenes recurren a plataformas como TikTok e Instagram para obtener información sobre el TDAH, los profesionales médicos suelen ser críticos con cualquier forma de autodiagnóstico.

Un nuevo análisis, publicado el 19 de marzo en PLOS One, descubrió que la mayor parte del contenido popular sobre el TDAH en TikTok es médicamente inexacto y que las ideas proporcionadas por algunos creadores de contenido no reflejan las de los profesionales de la salud mental.

Este estudio, llevado adelante en la Universidad de Columbia, Estados Unidos, destaca un problema para muchos jóvenes: simplemente carecen de los recursos para obtener respuestas. Es por esto que las redes sociales deberían ser confiables (o al menos revisadas con frecuencia por profesionales expertos en cada materia).

¿Qué encontraron en este estudio?

Más de la mitad de las afirmaciones sobre el TDAH en TikTok son engañosas.

El nuevo análisis incluye 2 estudios:

– Primera parte.

Durante la primera etapa, los investigadores registraron los primeros 100 videos, ordenados por número de visualizaciones bajo la etiqueta #TDAH.

Estos videos fueron evaluados por 2 autores, ambos psicólogos clínicos con amplia experiencia, quienes determinaron la veracidad de las afirmaciones y los calificaron.

Los otros 2 autores, estudiantes de doctorado, registraron la cantidad y la naturaleza de las afirmaciones, así como las métricas de cada video, e identificaron cuándo los creadores de contenido mencionaron la venta de servicios o la solicitud de dinero.

En esta etapa, los psicólogos descubrieron que casi la mitad (48.7%) de las afirmaciones sobre el TDAH eran precisas y correctas, y que la mayoría de las afirmaciones inexactas o incorrectas (68.5%) describían mejor una “experiencia humana normal” (es decir, la de una persona sin TDAH), más que la de un paciente con esta condición.

– Segunda etapa.

Durante el segundo estudio, se pidió a 843 participantes (algunos con diagnóstico formal de TDAH, otros autodiagnosticados y otros sin TDAH) que vieran y calificaran los 5 videos mejor y peor valorados del primer estudio.

A continuación, se les hicieron varias preguntas, incluyendo su experiencia con este tipo de contenido en TikTok. También se les pidió que calificaran cuánto recomendarían estos videos a otros.

Los resultados muestran que los participantes, todos adultos jóvenes, calificaron los videos más precisos o con información correcta en relación con el TDAH como significativamente más bajos en rigor científico, y los videos menos precisos, cómo significativamente más altos en rigor científico, que los profesionales de psicología involucrados en el estudio. Es decir, a los videos más científicamente “correctos”, les dieron un puntaje más bajo que los expertos. Lo opuesto hicieron con los videos menos correctos en relación con sus afirmaciones.

El estudio también mostró que, de los 100 videos, ninguno de los creadores mencionados poseía un doctorado, y solo el 1.6% tenía estudios de maestría. Acá vemos la falta de idoneidad de la mayoría de los comunicadores.

La gran mayoría de los creadores (83.6%) citó la experiencia vivida como la base de su contenido, y no en estudios científicos validados.

El equipo de investigación se sorprendió de que la mitad de los creadores de contenido que hacían estos videos incorporaron algún tipo de táctica de ventas a través de enlaces a sitios como Amazon.

Si bien algunas de estas solicitudes de productos pueden ser legítimas, también se plantean algunas preguntas importantes sobre cómo se ha comercializado el TDAH en línea, en las redes sociales, y también debemos preguntarnos si los espectadores están recibiendo información confiable y con respaldo científico, o si simplemente se les ve como clientes potenciales, alentados a comprar cosas que en realidad podrían no ayudarlos.

Este estudio destaca la necesidad de que los consumidores de redes sociales utilicen recursos informativos formalizados de organizaciones científicas y médicas reconocidas, en lugar de usar influencers o influyentes, muchas veces no validados.

Este estudio, además, plantea una pregunta clave que quienes trabajan en salud pública deben plantearse mientras trabajan para brindar la mejor información sobre afecciones como el TDAH: ¿Cómo podemos ayudar a nuestros consumidores a saber qué es contenido de calidad y qué es contenido confiable? Acá se demuestra que existe una discrepancia entre la información de calidad, y la información más popular (acá, calidad y popularidad no van de la mano).

Otra conclusión es que el autodiagnóstico del TDAH no es fiable. Quienes recurren al contenido en línea relacionado con el TDAH podrían presentar otros síntomas que pasan desapercibidos o que no son atendidos por un médico.

El estudio nos dice que lo que la gente ve en TikTok probablemente no debería tomarse como algo sagrado o cierto. En definitiva, se trata de contenido anecdótico, y puede llevar a que las personas atribuyan erróneamente comportamientos normales o comportamientos que pueden explicarse por otras afecciones como signos de TDAH.

Otro punto a tener en cuenta: existe un algoritmo de redes sociales que configura lo que los usuarios siguen viendo, y hace que sean expuestos regularmente a contenidos similares. En efecto, el sistema de recomendación algorítmica de TikTok indica que esta persona quiere saber sobre el TDAH o el diagnóstico y el autodiagnóstico. Los medios no son la realidad, pero pueden moldear nuestra comprensión de lo que es real.

El estudio demuestra que el autodiagnóstico de una condición como el TDAH es realmente complejo.

Las conclusiones: ¿Qué nos deja este estudio?

En relación con el TDAH, una condición neurodivergente cada vez más frecuente, la información presente en TikTok podría estar equivocada al menos en un 50%, según este estudio llevado adelante por expertos de una reconocida universidad de Estados Unidos.

En definitiva, siempre se debe consultar al médico, ya que vemos acá como los usuarios de redes sociales se ven inundados de contenido inexacto relacionado con el TDAH.

TikTok no es necesariamente el problema; el problema radica en cómo se usa esta plataforma para transmitir ciertos contenidos.

Si son válidos contados de profesionales e instituciones médicas reconocidas, que pueden hacer que distintos usuarios enciendan sus alarmas y busquen el apoyo de un profesional médico que les ayude a distinguir entre la realidad y la ficción. Esto podría ayudar a distinguir entre la evidencia anecdótica en redes sociales y los procedimientos de diagnóstico con respaldo científico.

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