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Educación, microbiota y medio ambiente: todo se conecta

Un grupo de investigadores analizó como el educar a la población acerca de la microbiota humana podría promover cambios en el estilo de vida más sostenidos y actitudes más positivas hacia el ambiente, y lo publicaron en Nature. Lo resumimos en INFOMED.

Puntos Clave

  • Un estudio publicado en Nature revela el bajo conocimiento público que hay sobre el microbioma humano.
  • Según el estudio, se consultó a las personas y el 25% en Francia y Alemania reportaron no tener conocimiento, frente al 9-12% en Asia. El nivel educativo superior y el trabajo en salud/ciencias se asociaron con mayor conocimiento.
  • La televisión es la principal fuente de información en los cuatro países estudiados, seguida por los profesionales de salud (excepto en Corea del Sur) y los medios digitales. Las empresas comerciales y las redes sociales son fuentes menos mencionadas, especialmente en Europa.
  • El estudio arrojó que la mayoría reconoce la importancia de la microbiota para la salud física (54-65%) más que para el bienestar mental (45-51%). Los participantes con educación superior y el grupo de 55-64 años muestran mayor reconocimiento del papel de la microbiota.
  • Los encuestados expresan disposición a monitorear su microbioma (M = 4.68), confiando tanto en experiencias corporales (M = 4.63) como en información médica profesional (M = 4.72) para estimar su salud.
  • Las preferencias para mantener un microbioma saludable incluyen ajustes en el estilo de vida (M = 5.08) y la compra de productos especiales (M = 4.43). Los europeos prefieren ajustes de estilo de vida, mientras que los asiáticos muestran mayor interés en productos comerciales.
  • La reflexión sobre el microbioma mostró un cambio positivo significativo en percepciones: Francia tuvo el mayor cambio (de M = 3.46 a M = 4.65) con un tamaño del efecto moderado de 0.67, mientras que otros países mostraron cambios más pequeños.
  • La autoimagen tras reflexionar sobre el microbioma resultó mixta: 36-42% en todos los países eligieron “indeciso”. Los países asiáticos mostraron un patrón inverso en la influencia percibida del microbioma en la autoimagen comparado con los países europeos.
  • Como resultado, el conocimiento de la microbiota humana impactó positivamente las actitudes hacia los microbios: mayor cambio positivo en Taiwán (61% con puntuaciones altas) y Corea (53%), seguidos por Francia (42%) y Alemania (38%).
  • Aproximadamente la mitad de los participantes (45-51%) mostró disposición a participar en proyectos de ciencia ciudadana sobre el microbioma humano, siendo mayor entre profesionales de salud/ciencias y personas con educación superior.
  • El estudio sugiere que un mayor conocimiento del microbioma podría promover estilos de vida más saludables. Para cambios duraderos se requiere procesamiento consciente de la información, como una explicación médica detallada durante consulta.

Microcosmos

Pareciera que el hecho de saber que en nuestro interior tenemos microbios que “trabajan” a favor nuestro y que el estímulo para que nuestros socios trabajen mejor depende de nuestro cuidado, alimentación y estilo de vida, nos haría más propensos a querer llevar a cabo estas acciones beneficiosas para nosotros y el medio ambiente.

Los mercados de consumidores para probióticos están creciendo progresivamente. Las empresas ofrecen pruebas y productos que supuestamente permiten a los consumidores mejorar la salud de su microbioma. No obstante, algunos productos comerciales pueden incluso representar riesgos para el microbioma del consumidor y su entorno externo por malas interpretaciones.

Si bien los resultados de este estudio son muy convenientes para lo que es estudio de este mercado, a quienes no estamos en el negocio de la microbiota pero queremos herramientas para que nuestros pacientes se empoderen y se hagan responsables de sus estilos de vida, así como aquellos profesionales encargados de políticas en salud, podría arrojar datos interesantes acerca del comportamiento humano.

Los recientes hallazgos científicos sobre el microbioma humano prometen una variedad de aplicaciones terapéuticas personalizadas y de autocuidado. Pero aún existen múltiples desafíos técnicos, metodológicos y conceptuales: la complejidad del tema dificulta incluso definir qué constituye un microbioma saludable.

Un nuevo estudio

Un grupo de investigadores exploró, a través de una encuesta en línea (N: 2860):

  • Cuánto conocen las personas acerca del microbioma humana.
  • Cómo obtienen información sobre el microbioma humano.
  • Las preferencias públicas relacionadas con el monitoreo, mantenimiento y mejora de la salud del microbioma.
  • Posibles diferencias interculturales en percepciones y actitudes respecto al microbioma humano.
  • Si el hecho de ser consciente del propio microbioma puede influir en las actitudes hacia la propia salud y hacia los microorganismos en un sentido ambiental más amplio.

Estos datos podrían ser relevantes, ya que el microbioma humano a menudo se ve como un órgano oculto o virtual, y han surgido concepciones de nuestros cuerpos como “holobiontes” simbióticos (es decir una unidad formada por un organismo individual más todos sus microorganismos interconectados).

El reconocer una dimensión ecosistémica dentro de uno mismo puede contribuir a una perspectiva ambiental más amplia y promover una relación colaborativa.

Se plantearon además ciertos interrogantes:

  • ¿Cuál es nuestra autoimagen cuando concientizamos que tenemos seres en nuestro interior trabajando a nuestro favor?
  • ¿Podría darse el caso de que reconocer el papel del microbioma como nuestro “entorno interno” potencialmente nos ayude a adoptar una perspectiva ambiental más amplia, menos antropocéntrica, y reconocer a los microorganismos como nuestros socios ecológicos en múltiples escalas?

Para explorar esto, se pidió a los participantes de la encuesta que informaran sus percepciones acerca de los microbios y calificaran cuán positivas o negativas eran.

Luego, utilizando un enfoque casi experimental, probaron si hacer a alguien consciente del microbioma podría facilitar un cambio en sus percepciones y actitudes en salud.

El método

Realizaron una encuesta en línea transversal con 2860 encuestados mayores de 18 años utilizando muestras representativas a nivel nacional de:

  • Francia (n = 720).
  • Alemania (n = 705).
  • Corea del Sur (n = 714).
  • Taiwán (n = 719).

Los datos fueron recolectados entre el 15 y el 29 de enero de 2024.

Tras ciertas eliminaciones se analizaron 2858 respuestas válidas.

Los participantes respondieron preguntas sobre su género, edad, educación, si su trabajo estaba relacionado con la atención médica o las ciencias de la vida, y sobre sus creencias. Esta última pregunta distinguió entre la creencia en Dios, algún tipo de espíritu o fuerza vital, o ninguna de las anteriores.

A continuación, se evaluó a los participantes a través de una escala de Likert de 7 puntos sobre:

  1. Su familiaridad con el microbioma humano y las principales fuentes de información sobre él.
  2. El papel estimado del microbioma humano para la salud física y el bienestar mental de uno.
  3. Sus actitudes hacia el monitoreo y la gestión del microbioma humano. Esto último incluyó la predisposición a automonitorear la salud del microbioma propio y cuánto se confía en las sensaciones y experiencias corporales frente a la información/técnicas obtenidas de profesionales de la salud para estimar su salud.

También evaluaron cuánto prefieren las personas mejorar/sostener la salud de su microbioma mediante ajustes en el estilo de vida (como la dieta y el ejercicio), y cuánto están dispuestos a comprar productos especiales para mejorar la salud de su microbioma.

Luego, se invitó a los participantes a contemplar brevemente el microbioma humano (“Por favor, por un momento y piense en esto: hay billones de microorganismos vivos dentro de su cuerpo. De hecho, más que el número de células de las que está compuesto su cuerpo. Estos microorganismos forman comunidades y contribuyen a su salud y bienestar”). Acá se trato de hacer el conocimiento emocionalmente atractivo.

A continuación, se pidió a los participantes que informaran y calificaran sus percepciones nuevamente.

El diseño de pre-test y post-test de un solo grupo integrado en esta parte de la encuesta es un enfoque cuasi-experimental que se usa muchas veces en la investigación de intervenciones educativas y sociales.

Se preguntó además a los participantes si el ser conscientes del microbioma humano afectaba su imagen de quiénes son (autoimagen), y si cambiaba la forma en que ven a los microbios y al mundo microbiano.

Finalmente, se pidió a los participantes que calificaran cuán dispuestos estarían a participar en proyectos de ciencia ciudadana sobre el microbioma humano.

Al final de la encuesta se dió la oportunidad de comentar sobre la misma, a través de un cuadro para texto libre.

La encuesta tomó aproximadamente 6 minutos en completarse.

Para la intervención cuasi-experimental, se utilizaron muestras pareadas para comparar cómo los encuestados calificaron sus imágenes de los microbios antes y después del ejercicio de reflexión.

Los resultados: ¿Qué encontraron en este estudio?

Todos los intervalos de confianza (IC) obtenidos fueron consistentes: esto significa que los resultados originales que se encontraron (tanto a nivel global como en cada país) son confiables y no son solo por casualidad.

# ¿Cuánto saben las personas acerca del microbioma humano?

La media de conocimiento acerca del microbioma humano fue de 3.31, en una escala de 7 (1 indicando “sin conocimiento en absoluto”, 4 “no estoy seguro” y 7 “mucho conocimiento”).

La puntuación promedio fue más baja para Alemania (M = 2.86), seguida por Francia (M = 3.08).

Taiwán y Corea del Sur tuvieron puntuaciones algo más altas (M = 3.63 y M = 3.65, respectivamente).

En Francia y Alemania, aproximadamente un 25% de los encuestados informó no tener conocimiento alguno sobre el microbioma humano, mientras que esto fue aproximadamente el 9% y el 12% en Corea del Sur y Taiwán, respectivamente.

Los encuestados con educación superior y los que trabajaban en atención médica o ciencias de la vida reportaron algo más de conocimiento sobre el microbioma humano.

Los individuos de 55 a 64 años y especialmente los de 65 años o más reportaron el conocimiento más bajo.

Sucedió lo mismo con los participantes que afirmaron no creer ni en Dios ni en ningún espíritu o fuerza vital.

# ¿De dónde obtienen la información sobre el microbioma humano?

Se observó que en los 4 países, la televisión se encontraba entre las 3 principales fuentes de información.

Otras fuentes incluían profesionales de la salud (excepto en Corea del Sur), sitios web/blogs (excepto en Taiwán), prensa en Corea del Sur y redes sociales en Taiwán.

Las fuentes menos mencionadas incluían empresas que ofrecen productos especiales (especialmente, para Francia y Alemania), redes sociales en los países europeos y familiares/amigos en los países asiáticos.

# Papel estimado del microbioma humano en la salud y el bienestar

Se preguntó a los encuestados en qué medida creían que su microbioma afectaba a su salud física y bienestar mental, (1 indicaba “nada”, 4 “no estoy seguro” y 7 “mucho”).

Para salud física la media fue de 4.97 y 4.59 para el bienestar mental.

La mayoría de los encuestados reconocieron la importancia de la microbiota para su salud física (del 54% en Francia al 65% en los países asiáticos), y un 30-33% de los encuestados no estaban seguros.

Con respecto al bienestar mental, del 45% en Francia al 51% en Corea del Sur reconocieron el papel de la microbiota como importante.

El número de participantes que no estaban seguros al respecto varió entre el 31% en Francia y el 41-42% en otros países.

Los participantes de mayor nivel educativo, así como el grupo de 55 a 64 años tuvieron un mayor reconocimiento del papel de la microbiota humana en la influencia para la salud física y mental.

Ser no creyente se asoció con puntuaciones algo más bajas.

# Preferencias en el seguimiento y mantenimiento de la salud de la microbiota.

Con respecto a la disposición a controlar la salud de su microbioma (en una escala de 7, donde 1 indica “nada”, 4 “neutral” y 7 “extremadamente”), la mayoría de los participantes expresaron estar dispuestos a hacerlo (M = 4.68).

Los europeos demostraron una mayor disposición que los asiáticos (56–57% frente a 49–51%).

Los participantes calificaron su grado de acuerdo (en una escala de 7, donde 1 indica “totalmente en desacuerdo”, 4 “neutral” y 7 “totalmente de acuerdo”) con que para estimar la salud de su microbioma se basaban en sus propios sentimientos y experiencias corporales (M = 4.63) frente a la información y las técnicas de los profesionales sanitarios (M = 4.72).

Para mantener y mejorar la salud del microbioma, los encuestados mostraron disposición a ajustar su estilo de vida, como la dieta y el ejercicio (M = 5.08), así como a comprar productos especiales (M = 4.43).

En Taiwán y Francia, hasta el 70-71 % de los encuestados estarían dispuestos a ajustar su estilo de vida (M = 5.29, y M = 5.22, respectivamente).

En Alemania y Corea del Sur, fue del 58-60%.

El interés en productos especiales fue algo mayor en Asia (51-54% frente al 40-42% en Europa).

Los participantes con educación superior y los trabajadores del ámbito sanitario expresaron una mayor disposición a monitorear la salud de su microbioma, confiaron más tanto en su experiencia corporal que en el consejo del médico y mostraron mayor disposición a ajustar su estilo de vida y comprar productos especiales.

Las puntuaciones comunicadas por los no creyentes fueron inferiores en todas las áreas.

# Percepciones ambientales relacionadas con la microbiota humana.

Hubo un ligero cambio positivo en las percepciones de la microbiota después de un momento de reflexión sobre la misma (M = 4.71) en comparación con el valor inicial (M = 4.04).

El efecto cambio fue estadísticamente significativo para la mayoría de los países.

Francia tuvo el mayor cambio en la puntuación media (de M = 3.46, a M = 4.65) con un tamaño del efecto moderado de 0.67.

En Alemania, la puntuación aumentó de M = 4.13 a M = 4.66.

En Corea del Sur y Taiwán, la calificación aumentó de M = 4.25 a M = 4.74 y de M = 4.32 a M = 4.79 respectivamente.

Los tamaños del efecto para Alemania, Corea del Sur y Taiwán fueron pequeños (0.36, 0.32 y 0.36, respectivamente).

Los resultados medios para el cambio en la autoimagen fueron ligeramente inferiores a 4 (el indicador de “indeciso”) para Francia y Alemania (M = 3,54 y M = 3.59).

Corea del Sur y Taiwán tuvieron una media de 4.2.

La mayor proporción de encuestados en cada país eligió “indeciso” a la pregunta de si el conocimiento del microbioma influyó en la imagen de quiénes son: 36% en Francia, 38% en Alemania, 42 % en Corea del Sur y 41% en Taiwán.

En Francia, aproximadamente el 40% de los encuestados eligió puntuaciones entre 1 y 3, lo que indica que el conocimiento del microbioma no afectó su autoimagen.

Solo el 24% de los participantes eligió puntuaciones de 5 a 7 (7 indica una fuerte influencia).

En Alemania, estas proporciones fueron del 36% y el 26%, respectivamente.

Corea 20% y 38% y Taiwán 23% y 36% para no influencia versus fuerte influencia, es decir los países asiáticos mostraron un patrón inverso.

El cambio más alto en la autoimagen fue reportado por los participantes con mayor nivel educativo y por aquellos que trabajan en el área de la salud o las ciencias biológicas, mientras que los no creyentes reportaron puntuaciones más bajas.

La pregunta sobre cómo el conocimiento de la microbiota humana afectaba la actitud de uno hacia los microbios y el mundo microbiano resultó en una puntuación media de 4.48 en Francia, 4.49 en Alemania, 4.73 en Corea del Sur y 4.99 en Taiwán.

Muchos participantes informaron de un cambio positivo. Fue mayor en Taiwán (61% con puntuaciones de 5 a 7 y 32% que puntuaron 6 y 7) y en Corea del Sur (53% y 26%, respectivamente).

Estas cifras fueron algo inferiores pero igualmente impresionantes en Francia (42% y 18 %) y en Alemania (38% y 17%).

La proporción de participantes que no informaron de ningún cambio fue la más alta: 48% en Francia, 53% en Alemania, 39% en Corea del Sur y 35% en Taiwán.

Algunos encuestados manifestaron una actitud más negativa (11% en Francia, 8% en Alemania y Corea del Sur y 4% en Taiwán).

Los de mayor nivel educativo y trabajadores en área de la salud también reportaron una visión más positiva sobre los microorganismos que la población general y no hubieron cambios para los no creyentes.

# Disposición a participar en proyectos de ciencia ciudadana del microbioma humano

Aproximadamente la mitad de los participantes de la encuesta (del 45% en Corea del Sur al 51% en Taiwán) demostraron cierta disposición a participar en proyectos de investigación en los que los ciudadanos recopilan y comparten datos sobre su microbioma para promover la salud pública (M general = 4,47).

La puntuación media fue más alta entre los profesionales de la salud y las ciencias biológicas y los encuestados con un título de educación superior, mientras que los no creyentes mostraron menos interés en hacerlo.

Las conclusiones: ¿qué nos deja este estudio?

En consonancia con los hallazgos de múltiples estudios, esta encuesta confirma la limitada familiaridad pública con la microbiota humana.

Existen fuertes diferencias entre naciones en el conocimiento de la misma.

Se plantea la hipótesis de que las actitudes públicas podrían diferir entre países.

Se ve que una cuarta parte de los participantes en Francia y Alemania no manifestó ninguna familiaridad con la microbiota humana, en comparación con el 9-12% de los encuestados en Corea del Sur y Taiwán.

Además, es la primera investigación que explora si el conocimiento del microbioma podría contribuir a la perspectiva ambiental de una persona.

Las estadísticas descriptivas apuntan a un reconocimiento considerable del papel de la microbiota humana para la salud física (54-65% de los participantes por país), mientras que menos encuestados reconocieron su importancia para el bienestar mental (45-51%).

La mayoría de los participantes (58-71%) manifestaron su voluntad de ajustar su estilo de vida (como la dieta y el ejercicio) para mantener o mejorar la salud de su microbioma: esta fue la segunda actitud más fuerte en el gráfico de centralidad de la red.

El interés en comprar productos especiales (40-54%) y la voluntad de monitorear la salud del microbioma (49-57%) también fueron prominentes.

Las actitudes de confiar en la propia experiencia corporal o depender del consejo del médico para estimar la salud del microbioma, compartidas por el 44-61% y el 46-57% de los participantes, respectivamente, aparecieron menos pronunciadas en el gráfico de centralidad de la red, lo que sugiere su papel menos importante en el proceso de evaluación.

La disposición a ajustar su estilo de vida (como la dieta y el ejercicio) para mantener o mejorar la salud de su microbioma fue algo más fuerte en Europa (particularmente en Alemania), mientras que el interés en comprar productos especiales fue mayor en Asia.

Este estudio muestra, que en los países asiáticos, especialmente en Taiwán, la red de actitudes estaba muy conectada. Esto implica que las actitudes de las personas allí son más coherentes entre sí.

En cambio, en los países europeos, las redes de actitudes estaban menos conectadas.

Esto se debe a que los participantes en esos países estaban menos familiarizados con el microbioma humano.

Esto sugiere que las actitudes de los encuestados en los países asiáticos son más estables y, por lo tanto, más efectivas para predecir el comportamiento futuro de esos encuestados. En otras palabras, si una persona en Taiwán dice que va a actuar de cierta manera, hay una mayor probabilidad de que realmente lo haga en comparación con alguien en Europa.

Desde una perspectiva demográfica, la educación superior y el trabajo en el ámbito de la salud o las ciencias de la vida se asociaron de manera consistente con puntuaciones más altas en todas las áreas y los participantes que informaron no creer en Dios ni en ningún espíritu o fuerza vital mostraron los resultados más bajos en todas las categorías.

Finalmente, los encuestados de 55 años o más informaron estar menos familiarizados con el microbioma humano, pero aquellos en la categoría de edad de 55 a 64 años reconocieron más la importancia de la misma para la salud física y el bienestar mental.

La encuesta resume las principales fuentes de las que el público aprende actualmente sobre la microbiota intestinal, identifica los medios preferidos para lograr y mantener un microbioma saludable, evalúa la posible receptividad de los consumidores a las ofertas comerciales y muestra cómo el conocimiento de la microbiota intestinal puede contribuir a los conceptos de salud populares. Estos datos son relevantes para la política sanitaria mundial y nacional y la comunicación relacionada con la microbiota intestinal.

Es importante destacar que estos hallazgos sugieren que un mayor conocimiento de la microbiota intestinal y su lugar esencial en la salud humana podría contribuir a que las personas opten por estilos de vida más saludables.

Después de una reflexión momentánea sobre la gran cantidad de microorganismos en el cuerpo humano y su contribución a nuestra salud, los encuestados describieron y calificaron su percepción hacia los microorganismos, y se compararon estos resultados con sus puntuaciones iniciales. Esto muestra un cambio positivo sutil pero estadísticamente significativo en cómo los participantes calificaron sus imágenes y pensamientos de los microbios después de la reflexión. Los resultados más espectaculares se observaron en Francia, donde las asociaciones iniciales fueron bastante negativas y la puntuación media aumentó de 3.46 a 4.65.

¿Cómo debería ser el procesamiento de la información acerca de la microbiota humana para que los cambios actitudinales se mantengan en el tiempo?

Para que nuestros cambios de actitud sean duraderos, necesitamos estar motivados y tener la capacidad de pensar en la información.

Esto requiere que la información tome la “ruta central” de procesamiento, la que es consciente y que conlleva esfuerzo, por ejemplo, la explicación de un médico durante la consulta.

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