Puntos Clave
- El VSR es actualmente el virus respiratorio predominante entre los pacientes internados estudiados en Argentina.
- El BEN de la SE 30 registró 200 detecciones de VSR en las últimas 4 semanas, frente a 76 de influenza.
- Esto representa aproximadamente 2,6 detecciones de VSR por cada detección de influenza entre pacientes internados.
- Respecto del informe anterior, las detecciones de VSR entre internados aumentaron de 170 a 200, aproximadamente 18 %.
- Las detecciones de influenza bajaron de 96 a 76, alrededor de 21 %.
- El escenario ambulatorio es diferente: la positividad para influenza todavía alcanza 21,9 %, mientras que para VSR fue de aproximadamente 5,3 %.
- El aumento del VSR no significa una epidemia excepcional: las bronquiolitis en menores de 2 años continúan dentro de los niveles esperados para la época.
- Los menores de 2 años concentran los mayores porcentajes de positividad para VSR.
- La vacunación materna redujo aproximadamente 62-79 % las hospitalizaciones asociadas a VSR en menores de 6 meses en distintas evaluaciones argentinas.
- El mensaje del último BEN es de vigilancia, no de alarma.
El escenario respiratorio cambió
La temporada de virus respiratorios de 2026 está cambiando de protagonistas en Argentina.
La influenza dominó buena parte del comienzo del invierno y alcanzó su pico durante las semanas epidemiológicas 21 y 22. Desde entonces comenzó a descender.
El virus sincicial respiratorio, en cambio, siguió una curva más tardía. Su participación entre los pacientes internados aumentó progresivamente y desde la SE 24 es el virus respiratorio predominante en este grupo (1).
Influenza llegó primero, alcanzó su pico y comenzó a retroceder. El VSR llegó después y ahora predomina entre los internados.
El último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN 820), correspondiente a la SE 30 y publicado el 10 de agosto, confirma este cambio.
En las últimas 4 semanas analizadas se detectaron 200 casos positivos de VSR entre pacientes internados, 30 más que en el informe de la semana anterior.
En ese mismo período se registraron 76 casos de influenza, 20 menos que en el informe previo (1).
Actualmente se detectan aproximadamente 2,6 casos de VSR por cada caso de influenza entre los pacientes internados incluidos en la vigilancia.
Las tendencias se mueven en sentidos opuestos.
Mientras las detecciones de VSR aumentaron aproximadamente 18 % respecto del informe previo, de 170 a 200, las de influenza disminuyeron alrededor de 21 %, de 96 a 76.
Esto no significa que la influenza haya desaparecido.
Significa que, entre los pacientes hospitalizados estudiados durante las últimas semanas, el VSR pasó a ocupar el primer lugar.
En los ambulatorios, la fotografía es diferente
El comportamiento de los virus respiratorios no es exactamente igual entre quienes consultan de manera ambulatoria y quienes requieren internación.
En pacientes ambulatorios, la positividad para influenza se ubicó en 21,9 %, todavía elevada aunque en leve descenso respecto de la semana anterior (1).
Para VSR, durante las últimas 4 semanas se notificaron 21 casos entre 395 muestras estudiadas.
Esto representa aproximadamente 5,3 % de las muestras analizadas.
Mientras influenza conserva una participación importante entre las consultas ambulatorias, el VSR adquiere mucho más peso entre los pacientes hospitalizados.
SARS-CoV-2, por su parte, permanece en niveles bajos y sin cambios significativos.
También pueden coexistir distintos virus en una misma persona.
El BEN registró 10 codetecciones virales: 9 correspondieron a influenza más VSR y 1 a SARS-CoV-2 más VSR (1).
¿Estamos frente a un brote excepcional?
No.
Este es probablemente uno de los mensajes más importantes del último Boletín Epidemiológico Nacional.
Aunque el VSR está aumentando, la circulación de virus respiratorios en Argentina continúa dentro de lo esperado para esta época del año.
Lo que cambió es fundamentalmente el virus predominante.
Las neumonías mantienen una tendencia descendente desde la SE 22, mientras que las bronquiolitis en menores de 2 años se encuentran dentro de los niveles esperados, aunque presentan una tendencia ascendente sostenida desde la SE 15 (1).
Por eso, hablar simplemente de una “epidemia de VSR” no describe adecuadamente la situación.
La fotografía más precisa es esta: circulación estacional esperada del VSR, en una fase ascendente, con predominio entre los pacientes internados.
Los menores de 2 años concentran el impacto
El patrón por edad también es claro.
Los mayores porcentajes de positividad para VSR se observan en menores de 2 años.
Dentro de este grupo, el BEN identifica la mayor positividad entre los niños de 6 a 11 meses, seguidos por aquellos de 12 a 23 meses y, luego, por los menores de 6 meses (1).
La mayor positividad en un grupo etario no significa necesariamente mayor riesgo individual de enfermedad grave.
La gravedad depende de múltiples factores, y los lactantes más pequeños continúan siendo especialmente vulnerables.
El VSR puede infectar a personas de cualquier edad y las reinfecciones son frecuentes durante toda la vida.
En niños mayores y adultos suele producir cuadros respiratorios altos relativamente leves.
En un lactante, el VSR puede extenderse hacia la vía aérea inferior y producir bronquiolitis o neumonía.
En estos casos pueden aparecer taquipnea, tiraje, dificultades para alimentarse, apnea e hipoxemia.
La prematuridad, las cardiopatías congénitas, la enfermedad pulmonar crónica y algunas inmunodeficiencias aumentan el riesgo.
Pero hay un concepto clínico importante: una proporción considerable de los lactantes hospitalizados por VSR eran previamente sanos.
33 millones de infecciones respiratorias bajas y 3,6 millones de internaciones
La dimensión global del problema ayuda a comprender por qué el VSR recibe tanta atención sanitaria.
Un análisis sistemático publicado en The Lancet estimó que, solamente durante 2019, el VSR produjo alrededor de 33 millones de episodios de infección respiratoria aguda baja en menores de 5 años en todo el mundo (2).
Aproximadamente 3,6 millones requirieron hospitalización.
En términos aproximados, esto equivale a 1 hospitalización por cada 9 episodios de infección respiratoria baja por VSR.
Además, se estimaron más de 100.000 muertes atribuibles al VSR en menores de 5 años, con una proporción importante de la mortalidad concentrada durante los primeros meses de vida (2).
La carga de enfermedad no depende solamente de cuántos niños adquieren la infección, sino de cuántos progresan hacia bronquiolitis, neumonía, hipoxemia y necesidad de internación.
La prevención del VSR cambió
Durante décadas, la prevención del VSR estuvo limitada fundamentalmente a medidas generales y a estrategias de inmunoprofilaxis dirigidas a grupos seleccionados.
Eso cambió con el desarrollo de vacunas dirigidas contra la proteína F del VSR en su conformación de prefusión.
Argentina incorporó en 2024 al Calendario Nacional de Vacunación la vacunación contra VSR durante el embarazo.
La vacuna se administra en una dosis en cada embarazo entre las semanas 32 y 36 semanas y 6 días de gestación (3).
La estrategia tiene una particularidad: la persona vacunada es la madre, pero el principal objetivo de protección es el recién nacido.
Los anticuerpos maternos atraviesan la placenta y llegan al feto, proporcionando protección durante los primeros meses de vida, cuando el riesgo de enfermedad grave es mayor.
La vacunación materna protege al recién nacido en el período en que es más vulnerable a la enfermedad grave por VSR.
Hasta 82 % menos enfermedad grave
La evidencia que sustentó la estrategia provino fundamentalmente del ensayo fase 3 MATISSE, que incluyó más de 7.000 embarazadas (4).
La vacunación materna mostró una eficacia del 81,8 % para prevenir enfermedad respiratoria baja grave asociada al VSR durante los primeros 90 días de vida.
A los 180 días, la eficacia frente a enfermedad grave fue del 69,4 %.
Durante los primeros 3 meses de vida, la estrategia evitó aproximadamente 8 de cada 10 episodios graves que habrían ocurrido sin vacunación.
Cuando se utilizó un desenlace más amplio —enfermedad respiratoria baja asociada a VSR que requiriera atención médica— la eficacia fue menor: aproximadamente 57 % a los 90 días y 51 % a los 180 días (4).
La diferencia tiene significado clínico: el beneficio es particularmente importante para prevenir las formas graves.
¿Funcionó igual en Argentina?
Los ensayos clínicos responden si una vacuna puede funcionar en condiciones controladas.
Después de implementarla, la pregunta es otra: qué ocurre en la práctica cotidiana.
Argentina dispone ya de datos propios.
La experiencia argentina muestra que la vacunación materna contra VSR también reduce hospitalizaciones en condiciones reales de implementación.
Una evaluación de efectividad realizada mediante unidades centinela de Infección Respiratoria Aguda Grave estimó que la vacunación materna redujo 62,1 % las hospitalizaciones asociadas a VSR en menores de 6 meses (5).
El impacto fue todavía mayor sobre los cuadros más graves.
La efectividad estimada para prevenir el ingreso a unidades de cuidados intensivos fue del 69,9 %.
En términos sencillos, representa aproximadamente 6 hospitalizaciones menos por cada 10 esperadas y 7 ingresos a terapia intensiva menos por cada 10 esperados.
Los estudios argentinos encontraron reducciones todavía mayores
Posteriormente aparecieron datos argentinos obtenidos específicamente durante la temporada 2024.
El estudio BERNI, multicéntrico y realizado en Argentina, evaluó lactantes hospitalizados por enfermedad respiratoria baja.
La efectividad de la vacunación materna para prevenir hospitalizaciones asociadas al VSR fue del 78,6 % durante los primeros 3 meses de vida y del 71,3 % hasta los 6 meses (6).
Para enfermedad grave asociada a VSR que requirió hospitalización, la efectividad durante los primeros 6 meses fue del 76,9 %.
Los datos nacionales sugieren reducciones importantes tanto en hospitalizaciones como en cuadros graves asociados al VSR.
Otro estudio multicéntrico argentino encontró una efectividad ajustada del 78,7 % para prevenir hospitalizaciones por VSR en menores de 6 meses (7).
Además, entre los lactantes que igualmente desarrollaron la infección aparecieron diferencias en la evolución clínica.
Los niños cuyas madres habían recibido la vacuna necesitaron alrededor de 4 días de oxígeno, frente a 7 días entre aquellos de madres no vacunadas.
La duración de la internación también fue menor: aproximadamente 5 días frente a 8 días, respectivamente (7).
Los datos disponibles sugieren no solo menos hospitalizaciones, sino también la posibilidad de una enfermedad menos grave entre algunos niños que igualmente se infectan.
La cobertura también importa
Una vacuna puede tener una eficacia del 70 u 80 %, pero su impacto poblacional será limitado si solamente alcanza a una pequeña proporción de la población objetivo.
Durante la primera campaña nacional, en 2024, Argentina administró aproximadamente 147.000 dosis de vacuna contra el VSR durante el embarazo y alcanzó una cobertura cercana al 68 % (8).
Los datos preliminares de 2025 mostraron una cobertura de alrededor del 74 %, aproximadamente 6 puntos porcentuales superior.
El impacto sanitario de una vacuna depende de su eficacia, pero también de que llegue a tiempo a la población objetivo.
Para 2026, la estrategia comenzó más temprano: el 12 de enero.
Hasta el 27 de mayo se habían administrado 118.842 dosis, equivalentes a una cobertura acumulada del 45,5 % para ese momento de la campaña (8).
El Ministerio de Salud planificó distribuir 306.260 dosis durante 2026.
Hasta comienzos de junio se habían entregado 219.190, equivalentes al 71,6 % de las dosis previstas.
El desafío sanitario no termina con disponer de una vacuna eficaz: también requiere alcanzar coberturas suficientemente altas antes del período de máxima circulación viral.
El VSR tampoco es exclusivamente pediátrico
Aunque la bronquiolitis concentra gran parte de la atención, el VSR no es exclusivamente una enfermedad de la infancia.
En adultos mayores puede producir infección respiratoria baja, neumonía, hospitalización y descompensación de enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
La edad avanzada, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el asma, la inmunosupresión y la fragilidad aumentan el riesgo de enfermedad grave.
Durante décadas, la carga del VSR en adultos probablemente fue subestimada porque se investigaba menos que influenza o SARS-CoV-2.
El desarrollo de vacunas específicas para adultos mayores refleja este cambio en la comprensión de la enfermedad.
Qué nos dice realmente el último BEN
El BEN 820 permite evitar 2 errores.
El primero es minimizar al VSR como si fuera simplemente otro virus del resfrío.
Hoy es el virus respiratorio predominante entre los pacientes internados estudiados durante las últimas 4 semanas, con 200 detecciones frente a 76 de influenza (1).
El VSR no debe minimizarse: es uno de los principales responsables de enfermedad respiratoria grave en los primeros meses de vida.
El segundo error sería interpretar estos números como evidencia de una epidemia extraordinaria.
No lo son.
La circulación respiratoria global permanece dentro de los niveles esperados para esta época del año.
Las bronquiolitis están aumentando desde la SE 15, pero continúan dentro del corredor esperado; las neumonías, por su parte, descienden desde la SE 22 (1).
La noticia epidemiológica es el cambio de predominio: influenza retrocede y VSR domina entre los internados.
Este cambio ocurre en un escenario diferente al de hace apenas 3 años: hoy existe una estrategia nacional de vacunación materna y evidencia argentina que muestra reducciones de aproximadamente 62 a 79 % en las hospitalizaciones por VSR, dependiendo del estudio y del período analizado.
Para los desenlaces más graves, las reducciones observadas se ubican aproximadamente alrededor del 70-77 %.
Conclusiones: ¿qué nos deja este resumen?
El virus sincicial respiratorio se encuentra en una fase de creciente circulación durante el invierno argentino de 2026.
Según el último BEN, en las últimas 4 semanas se detectaron 200 casos positivos de VSR entre pacientes internados frente a 76 de influenza: aproximadamente 2,6 veces más.
Además, respecto del informe anterior, las detecciones de VSR aumentaron de 170 a 200, cerca de 18 %, mientras las de influenza disminuyeron de 96 a 76, alrededor de 21 %.
El VSR predomina entre los internados desde la SE 24, pero la circulación respiratoria continúa dentro de los niveles esperados para la época.
El cambio no es solamente epidemiológico.
Argentina atraviesa esta temporada con una herramienta que hace pocos años no tenía: la vacunación materna.
Los datos nacionales muestran reducciones de aproximadamente 62-79 % en las hospitalizaciones por VSR durante los primeros 6 meses de vida y cercanas al 70-77 % para los cuadros más graves.
El VSR sigue siendo uno de los principales responsables de enfermedad respiratoria grave en los primeros meses de vida, pero la manera de enfrentarlo cambió.
Referencias
- https://www.argentina.gob.ar/node/509945
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35598608/
- https://www.argentina.gob.ar/salud/vacunas
- https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2216480
- https://www.argentina.gob.ar/noticias/salud-presento-la-evaluacion-preliminar-de-la-vacuna-contra-el-virus-sincicial-respiratorio
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40339585/
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40440704/









