Puntos Clave
- Argentina notificó 17.283 casos de tuberculosis durante 2025, con una tasa de 37 3 por 100.000 habitantes. La tendencia ascendente comenzó en 2020 y constituye actualmente uno de los principales desafíos del control nacional de la enfermedad.
- Dos tercios de los casos se concentran en Buenos Aires y CABA. Ambas jurisdicciones reunieron el 66.1 % de las notificaciones de 2025, aunque la tasa más alta del país correspondió a Salta, con 63.8 casos por 100.000 habitantes.
- Los primeros datos de 2026 no muestran una reversión de la tendencia. Hasta la semana epidemiológica 22 se habían registrado 6.482 casos, 133 más que en igual período de 2025, con incrementos particularmente importantes en algunas jurisdicciones.
- La tuberculosis en niños y adolescentes requiere especial vigilancia. Entre 2020 y 2024 prácticamente se duplicaron los casos y la tasa en menores de 15 años. En 2025 disminuyeron los casos pediátricos, pero continuaron aumentando entre los adolescentes de 15 a 19 años.
- El diagnóstico rápido y el estudio de contactos son centrales para cortar la cadena de transmisión. Argentina actualizó en 2026 sus pautas nacionales después de 13 años y está ampliando la disponibilidad de diagnóstico molecular, particularmente en las jurisdicciones de mayor carga.
Una enfermedad que nunca se fue
La tuberculosis (TB) es una de las enfermedades infecciosas más antiguas conocidas, pero está lejos de ser un problema del pasado.
En 2024, aproximadamente 10.7 millones de personas enfermaron de tuberculosis en el mundo y 1.23 millones murieron, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Es así que la tuberculosis es nuevamente la principal causa de muerte mundial producida por un único agente infeccioso (1).
Argentina forma parte de este escenario.
La situación local tiene además una característica preocupante: desde 2020 las notificaciones muestran una tendencia ascendente sostenida.
La actualización más reciente del Ministerio de Salud permite ponerle números a este fenómeno.
2025: más de 17.000 casos
Durante 2025 se notificaron en Argentina 17.283 casos de tuberculosis, equivalentes a una tasa de 37.3 casos por 100.000 habitantes.
De ellos, 16.359 —el 94.7 %— fueron considerados casos incidentes, categoría que incluye casos nuevos, recaídas y aquellos sin información de clasificación al inicio del tratamiento (2).
La enfermedad, sin embargo, está muy lejos de distribuirse uniformemente por el territorio.
Dos jurisdicciones, provincia de Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), concentraron el 66 1 % de todos los casos del país.
Cuando se analizan las tasas, el mapa cambia parcialmente. En 2025 las mayores tasas de notificación correspondieron a:
- Salta: 63.8 casos por 100.000 habitantes
- CABA: 58.8 por 100.000
- Provincia de Buenos Aires: 55.1 por 100.000
- Jujuy: 52,3 por 100.000
- Formosa: 42.8 por 100.000
- Chaco: 39.3 por 100.000 (2)
La diferencia entre jurisdicciones es considerable. Mendoza registró, por ejemplo, una tasa total de 6 casos por 100.000 habitantes, y otras provincias permanecieron por debajo de 10 por 100.000.
Esto muestra 2 dimensiones diferentes del problema: una enorme concentración del número absoluto de pacientes en el área metropolitana y tasas particularmente elevadas en algunas provincias del norte argentino.
¿Qué está pasando en 2026?
Los datos disponibles indican que la tendencia ascendente continúa.
Hasta la semana epidemiológica 22 de 2026, Argentina había notificado 6.482 casos, 133 más que durante el mismo período de 2025 (2).
El incremento tampoco fue homogéneo.
La región Centro presentó 264 casos adicionales, un aumento del 5.6 %; el Nordeste Argentino (NEA), 45 casos más, equivalente a un 10 %; y Cuyo, 24 casos adicionales, con una variación del 27 %.
Algunas jurisdicciones mostraron incrementos porcentuales particularmente importantes respecto del mismo período de 2025:
- Misiones: +44.9 %
- Mendoza: +42,6 %
- Entre Ríos: +38.8 %
- Santiago del Estero: +34.3 %
- Santa Fe: +32.9 % (2)
Los datos disponibles indican que la tendencia ascendente continúa.
En cambio, la región Sur registró una disminución del 22.3 %, mientras que el Noroeste Argentino (NOA) se mantuvo prácticamente estable.
Estos números deben interpretarse con prudencia: son notificaciones acumuladas parciales de 2026, no el cierre anual.
Además, las variaciones porcentuales pueden amplificarse en jurisdicciones que parten de números absolutos pequeños.
Una señal importante: niños y adolescentes
La evolución en las edades más jóvenes merece atención porque la tuberculosis pediátrica puede funcionar como indicador de transmisión reciente en la comunidad.
Un análisis nacional publicado en 2025 mostró que entre 2020 y 2024 los casos en menores de 15 años aumentaron 98.1 % y la tasa de notificación 98.4 % (3).
En 2025 apareció una evolución diferente según la edad.
Hasta la semana epidemiológica 44 se habían registrado 1.006 casos en menores de 15 años, frente a 1.092 en el mismo período de 2024, una disminución del 7.9 %.
En cambio, entre los adolescentes de 15 a 19 años los casos aumentaron de 1.218 a 1.297, un incremento del 6.5 % (3).
La tuberculosis pediátrica puede funcionar como indicador de transmisión reciente en la comunidad.
Diagnosticar antes y cortar la transmisión
El diagnóstico oportuno sigue siendo uno de los pilares del control de la tuberculosis.
Desde diciembre de 2025 hasta junio de 2026, el Ministerio de Salud distribuyó 40.500 cartuchos para diagnóstico molecular, destinados a Buenos Aires, CABA, Tierra del Fuego, Salta, Chaco, Jujuy y Santa Fe.
También se distribuyeron 2.870 dosis de derivado proteico purificado (PPD) para apoyar el estudio de infección tuberculosa y contactos (2).
En marzo de 2026, además, Argentina publicó la quinta edición de las “Pautas técnicas de tuberculosis en Argentina”, que reemplazó un documento que no se actualizaba desde 2013.
Las nuevas pautas incorporan recomendaciones actualizadas sobre detección, diagnóstico, tratamiento, seguimiento de casos y contactos, bioseguridad y control de la transmisión (4).
El diagnóstico oportuno sigue siendo uno de los pilares del control de la tuberculosis.
La estrategia diagnóstica moderna otorga un papel central a las pruebas moleculares rápidas, capaces no sólo de detectar Mycobacterium tuberculosis, sino también de identificar precozmente determinadas resistencias a los fármacos.
El desafío de la tuberculosis resistente
La resistencia antimicrobiana agrega una segunda dimensión al problema.
Hasta junio de 2026, el Ministerio de Salud informó 546 tratamientos de segunda línea en curso para tuberculosis farmacorresistente; 275 correspondían a pacientes de provincia de Buenos Aires y CABA (2).
La tuberculosis resistente requiere tratamientos más complejos y refuerza la importancia de realizar diagnóstico microbiológico, evaluar sensibilidad a los fármacos cuando corresponda y asegurar la continuidad terapéutica.
La resistencia antimicrobiana agrega una segunda dimensión al problema.
Las conclusiones: ¿qué nos deja la situación actual de la tuberculosis en Argentina?
La tuberculosis no está controlada en Argentina.
Después de varios años de crecimiento, 2025 cerró con 17.283 casos y 2026 continúa, hasta los últimos datos disponibles, por encima del año anterior.
El problema combina una elevada carga absoluta en Buenos Aires y CABA, tasas altas en varias provincias del norte y aumentos recientes importantes en algunas jurisdicciones que históricamente presentaban menor incidencia.
La tuberculosis, además, tiene una característica que la diferencia de muchas otras amenazas infecciosas: es prevenible, diagnosticable y curable.
Por eso, el aumento sostenido de casos no es solamente un dato epidemiológico.
Obliga a mejorar la sospecha clínica, acelerar el diagnóstico microbiológico y molecular, estudiar sistemáticamente los contactos y garantizar que quienes comienzan tratamiento puedan completarlo.









