Puntos Clave
- Se publicó un estudio global con más de 100.000 jóvenes de 18-24 años, en el que analizaron los efectos del uso de smartphones a distintas edades.
- Recibir un smartphone antes de los 13 años se asoció con peores puntajes de salud mental en la adultez temprana.
- Los puntajes de la encuesta MHQ, que evalúa 47 ítems relacionados con el bienestar emocional, social, cognitivo y físico para generar un puntaje general sobre la salud mental, fue de 30 puntos cuando los participantes obtuvieron su primer teléfono a los 13 años, versus apenas 1 punto a los 5 años.
- Hubo pensamientos suicidas severos en el 48% de las mujeres que recibieron su smartphone a los 5-6 años.
- Se identificaron distintos factores para explicar estos resultados: un 40% se explicó por el acceso temprano a las redes sociales, 13% por relaciones familiares deterioradas, 12% por alteraciones del sueño, y 10% por ciberacoso.
- Hubo diferencias de género: respecto a la autoestima y resiliencia, estas se vieron más deterioradas en las mujeres, mientras que la estabilidad emocional y empatía, en varones.
- Como estrategias para prevenir estos efectos se propone promover la alfabetización digital, aplicar mecanismos de verificación de edad, y el acceso progresivo a los dispositivos, no antes de los 13 años.
La salud de los más pequeños: un desafío global en expansión
La Organización Mundial de la Salud estima que los trastornos de salud mental afectan a más de 1/3 de los adolescentes a nivel mundial, con depresión y ansiedad como diagnósticos más frecuentes.
En América Latina, diversos relevamientos muestran cifras preocupantes: en Argentina, la Encuesta Nacional de Salud Mental en Adolescentes (Ministerio de Salud, 2022) indicó que 1 de cada 5 adolescentes reportó síntomas depresivos clínicamente significativos, y el 14% refirió ideación suicida en el último año.
Al mismo tiempo, la penetración tecnológica creció de manera exponencial: según datos de GSMA y del ENACOM argentino, la tasa de tenencia de smartphones en adolescentes supera el 85% a los 14 años y alcanza casi la universalidad en la adolescencia tardía.
El acceso ocurre cada vez a edades más tempranas: en algunos sectores urbanos, niños de 8 a 10 años ya disponen de dispositivos propios con conexión plena a internet y redes sociales.
El interrogante central de este fenómeno es: ¿qué consecuencias tiene iniciar la vida digital demasiado temprano sobre la salud mental futura?
Acerca de GSMA
GSMA (Global System for Mobile Communications Association) es la asociación que representa a operadores de telefonía móvil y empresas relacionadas en todo el ecosistema móvil global, enfocada en la estandarización, la interoperabilidad y el desarrollo del sector.
Esta organiza eventos importantes como el Mobile World Congress (MWC), establece estándares de seguridad y ofrece datos e información para la industria.
Un nuevo estudio sobre acceso a la tecnología y sus efectos
Global Mind Project, un proyecto internacional que recolecta información sobre bienestar mental, cognitivo y social, analizó una muestra de más de 100.000 jóvenes adultos (18-24 años) de 167 países.
El resultado medido fue el Mind Health Quotient (MHQ), que evalúa múltiples dimensiones del bienestar: emocional, cognitivo, social y físico. En total evalúa 47 ítems, de 6 dimensiones de salud mental: cognición, adaptabilidad y resiliencia, yo social, humor y actitud, impulso y motivación, y conexión cuerpo-mente. En bienestar mental es la habilidad de manejar la vida y sus múltiples desafíos.
La exposición de interés fue la edad de adquisición del primer smartphone, autorreportada.
En base a esto analizaron las asociaciones entre la edad del primer smartphone y los puntajes de MHQ en la adultez temprana, con un análisis de mediación para explorar mecanismos explicativos.
Los resultados: ¿Qué encontraron en el estudio?
1. Peor salud mental en quienes recibieron smartphones más temprano
Los jóvenes que obtuvieron su primer dispositivo a los 12 años o antes tuvieron peor salud mental global que quienes lo recibieron más tarde.
Hubo puntajes MHQ promedio de 30 puntos en quienes lo recibieron a los 13 años, versus apenas 1 punto en quienes lo tuvieron a los 5 años.
Las dimensiones más afectadas fueron los pensamientos suicidas, la agresividad, la desregulación emocional, la desconexión de la realidad y la baja autoestima.
2. Síntomas severos y diferencias importantes por género
El porcentaje de personas con 5 o más síntomas severos aumentó en 9.5 puntos porcentuales en mujeres y 7 puntos en varones cuando la adquisición fue temprana.
Por ejemplo, al analizar la presencia de pensamientos suicidas severos, en mujeres el porcentaje fue del 48% si recibieron el teléfono a los 5-6 años, contra 28% si lo recibieron a los 13 años. Al analizar a los varones, estos porcentajes fueron de 31 versus 20% en los mismos grupos.
En las mujeres, predominaron los problemas de autoestima y resiliencia emocional.
En varones, la falta de estabilidad emocional, empatía y calma.
3. Factores mediadores identificados
Al parecer, el acceso temprano a las redes sociales fue responsable del 40% del efecto.
Además, se identificó una relación familiar deteriorada cómo posible explicación en el 13% de los casos.
Las alteraciones del sueño justificaron un 12% de los casos.
El ciberacoso, un 10%.
Estos factores explican gran parte de la asociación entre la adquisición a edad temprana de smartphone y los peores puntajes de MHQ.
4. Consistencia internacional
Los resultados se observaron de manera similar en distintos países, lenguas y contextos culturales, lo que refuerza la hipótesis de un fenómeno global. Recordemos que 167 países participaron.
Limitaciones y puntos críticos
El diseño no permite establecer causalidad: es posible que factores familiares o sociales preexistentes influyan tanto en el acceso temprano a dispositivos como en la salud mental futura.
Existe también un sesgo de recuerdo: los jóvenes debieron rememorar la edad de su primer smartphone, lo que puede inducir error.
La muestra además no totalmente representativa: participación voluntaria, sesgo hacia quienes tienen más acceso digital.
La medida de salud mental es un compuesto que puede ocultar diferencias entre dominios específicos.
El impacto de la pandemia de Covid-19 pudo haber amplificado los problemas de salud mental y modificado los patrones de uso digital.
Las conclusiones: ¿qué nos deja este estudio?
El acceso temprano a smartphones (antes de los 13 años) se asoció, en un análisis con más de 100.000 jóvenes, con un riesgo significativamente mayor de presentar síntomas severos de salud mental en la adultez joven.
La magnitud de la asociación sugiere un patrón dosis-respuesta: cuanto más precoz la exposición, peores los resultados.
Si bien la causalidad no está demostrada, los mecanismos mediadores plausibles (sueño, redes sociales, ciberacoso, vínculos familiares) le otorgan coherencia biológica y social a la hipótesis.
Se requieren estudios longitudinales y ensayos de intervención que permitan verificar estos hallazgos y orientar políticas basadas en evidencia.
Mientras tanto, un enfoque precautorio, que incluya educación, supervisión y acceso digital progresivo, puede ser prudente para proteger la salud mental de niños y adolescentes.
Referencias
- https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/19452829.2025.2518313?
- https://sapienlabs.org/global-mind-project/
- https://www.sciencemediacentre.org/expert-reaction-to-study-on-age-of-smartphone-ownership-and-mental-health-outcomes/
- https://www.eurekalert.org/news-releases/1091598
- https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/bancos/2023-12/situacion_salud_adolescentes_jovenes_en_la_argentina_6122023.pdf
- https://www.gsma.com/solutions-and-impact/connectivity-for-good/mobile-economy/wp-content/uploads/2024/06/The-Mobile-Economy-Latin-America-2024.pdf
- https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2023/12/informe_de_gestion
_2023.pdf









