El silencio que habla entre el ghosteo y clavar el visto

Vivimos hiperconectados, pero nunca fue tan fácil desaparecer. Un mensaje leído, una respuesta que no llega, una historia vista sin devolución. El silencio ya no es ausencia: es una forma de lenguaje. Un gesto mínimo —un “visto”, un doble tilde, un chat que queda congelado— puede desatar angustia, deseo, furia o culpa. No hace falta bloquear a nadie para borrarlo: basta con no responder