Puntos Clave
- La sífilis es una infección de transmisión sexual de alta transmisibilidad en sus fases iniciales y con potencial evolutivo grave si no se diagnostica y trata a tiempo, lo que la convierte en un problema central de salud pública.
- A nivel global y en la Región de las Américas se observa un crecimiento sostenido de la sífilis en la última década, con aumento de nuevas infecciones y de sífilis congénita, lo que motivó compromisos regionales para acelerar su eliminación como problema de salud pública.
- En Argentina, la vigilancia entre 1994 y 2024 muestra una tendencia claramente ascendente, con un aumento especialmente marcado desde 2015 y un máximo histórico de 36.917 casos en 2024, equivalente a 93 casos por 100.000 habitantes.
- Durante las primeras 44 semanas de 2025 se notificaron 36.702 casos de sífilis, un 20,5% más que en el mismo periodo de 2024, con incrementos en todas las regiones del país y una tasa nacional preliminar de 91,9 casos por 100.000 habitantes.
- El perfil epidemiológico está claramente concentrado en personas de 15 a 39 años (76% de los casos), con las tasas más elevadas en los grupos de 20 a 24 y de 25 a 29 años, y con tasas considerablemente mayores en mujeres jóvenes.
- En los grupos de mayor edad las tasas disminuyen, pero a partir de los 50 años se observa un cambio de patrón, con tasas más altas en varones, lo que sugiere perfiles diferenciales de exposición, acceso al sistema de salud y detección según edad y sexo.
- El Ministerio de Salud de la Nación y los programas nacionales han intensificado acciones de vigilancia, actualización de algoritmos diagnósticos, provisión de pruebas rápidas y penicilina, y estrategias de prevención combinada.
- En síntesis, la situación de la sífilis en Argentina en 2025 confirma una epidemia activa y en expansión, que exige reforzar la prevención, el tamizaje temprano (especialmente en jóvenes y embarazadas), el tratamiento oportuno y el seguimiento de casos en todos los niveles de atención.
Una vieja conocida, más vigente que nunca
La sífilis, causada por la bacteria Treponema pallidum, es una infección de transmisión sexual que se contagia por contacto directo con lesiones durante relaciones sexuales sin protección, ya sean vaginales, anales u orales.
También puede transmitirse durante el embarazo, por vía transplacentaria, motivo por el cual continúa siendo una de las causas prevenibles de resultados adversos del embarazo en el mundo.
Su comportamiento clínico, dividido en etapas (primaria, secundaria, latente y terciaria), explica su alta transmisibilidad en las fases iniciales y la gravedad potencial en etapas tardías.
Aunque es una enfermedad antigua, su dinámica epidemiológica en la actualidad es completamente distinta a la de décadas anteriores.
La vigilancia en Argentina muestra una curva que, lejos de estabilizarse, continúa escalando.
Un aumento a nivel mundial
La Organización Mundial de la Salud estima que en 2022 alrededor de 8 millones de adultos adquirieron sífilis.
En las Américas, la cifra supera los 3.3 millones de nuevas infecciones anuales, con un incremento cercano al 30% desde 2020, incluso pese al impacto de la pandemia. La región mantiene, además, algunas de las tasas de sífilis congénita más elevadas del planeta.
Este contexto llevó a que, en julio de 2025, representantes de 23 países se reunieran en San Pablo para establecer una agenda común frente a un problema que crece más rápido de lo que los sistemas de salud logran contener.
Argentina hasta 2024: de la meseta al salto histórico
La trayectoria de la sífilis en Argentina refleja un fenómeno progresivo. Tras un descenso entre 2007 y 2010, el país inició en 2011 un período sostenido de aumento que se acentuó a partir de 2015.
La pandemia provocó un descenso transitorio (más vinculado a la caída en la consulta y el tamizaje que a una reducción real de la circulación), pero la tendencia volvió a acelerarse a partir de 2022.
En 2023 se superaron por primera vez los 30.000 casos anuales, y en 2024 se alcanzó un récord histórico: 36.917 casos, con una tasa nacional de 93 por cada 100.000 habitantes, la más alta registrada hasta hoy.
La cifra confirma que la curva ascendente continúa sin señales de desaceleración.
2025: una epidemia que sigue creciendo
Los datos de 2025, aún preliminares, profundizan esta preocupación. Hasta la semana epidemiológica 44 se notificaron 36.702 casos, un 20.5% más que en el mismo período de 2024. Esto significa que Argentina prácticamente igualó, en menos de un año, el total anual del año previo.
Todas las regiones del país muestran incrementos, aunque con intensidad variable.
La región Sur encabeza las tasas más altas (133.4 por 100.000 habitantes) y exhibe un crecimiento del 32%.
Le siguen Cuyo y el NOA, también con subas marcadas. Neuquén, con un aumento del 110% en la tasa interanual, Entre Ríos y Tierra del Fuego son las provincias que más crecieron, lo que refleja una expansión que ya no está circunscrita a zonas urbanas densas, sino que se extiende de manera homogénea en todo el territorio nacional.
Una epidemia joven
El perfil epidemiológico actual es claro: la sífilis es hoy una infección concentrada en jóvenes.
El 76% de los casos de 2025 corresponde a personas entre 15 y 39 años, un dato que se repite en todas las regiones.
Las tasas más elevadas se observan en los grupos de 20 a 24 años (228.2 por 100.000 habitantes) y de 25 a 29 años (207,7), con un predominio marcado en mujeres jóvenes, que duplican o triplican las tasas de los varones.
Este patrón tiene explicaciones complejas:
- Mayor acceso a controles y tamizaje en mujeres.
- Mayor vulnerabilidad en algunos contextos sociales.
- Prácticas sexuales sin protección.
- Un probable aumento de la circulación bacteriana en redes sexuales jóvenes.
A partir de los 50 años, las tasas comienzan a ser más altas en varones, lo que sugiere dinámicas de exposición diferentes en la adultez media y tardía.
Diagnóstico, tratamiento y una respuesta sanitaria que se fortalece
El Ministerio de Salud de la Nación viene implementando acciones dirigidas a mejorar la vigilancia epidemiológica, reducir los tiempos de diagnóstico y asegurar tratamiento oportuno.
Entre ellas se destacan la distribución sostenida de penicilina benzatínica, la provisión de pruebas rápidas para el primer nivel de atención y la actualización de algoritmos diagnósticos (ETMI-Plus, 2025), que permiten estandarizar la atención tanto en población general como en embarazadas y recién nacidos expuestos.
Además, se trabaja con municipios y equipos comunitarios para mejorar la adherencia al tratamiento y fortalecer la comunicación sanitaria, una dimensión clave para disminuir la transmisión.
Las conclusiones: ¿Qué nos deja esta alerta?
En Argentina, la sífilis atraviesa en 2025 su momento de mayor expansión desde que existe registro sistemático.
Los datos muestran una infección que crece, que afecta sobre todo a jóvenes, que aumenta en todas las regiones y que se alimenta de un contexto global igualmente adverso.
La respuesta sanitaria debe sostenerse en tres pilares: tamizaje accesible, tratamiento inmediato con penicilina, y prevención combinada con educación sexual efectiva, políticas públicas amplias y una vigilancia epidemiológica que permita actuar a tiempo.
La tendencia actual no es inevitable, pero requiere decisiones firmes y una estrategia sostenida. Lo que muestran los datos es contundente: la sífilis no está retrocediendo. Y 2025 es el año en que debemos actuar.









