Puntos Clave
- El paracetamol es usado por más del 50% de las embarazadas en países occidentales.
- El autismo tiene una prevalencia de 1–2% a nivel mundial, y alrededor del 1% en Argentina.
- El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, basado en estudios que no probaron una relación causal, declaró que el paracetamol podría estar relacionado con el desarrollo de autismo en niños. En Nature, la prestigiosa revista científica, abrieron el debate.
- La FDA evalúa incluir una advertencia sobre paracetamol y riesgo de autismo, pese a la evidencia débil.
- Estudios de cohortes grandes en Suecia y Japón, con análisis entre hermanos, no muestran asociación.
- Las aparentes correlaciones en algunos estudios pueden deberse a factores de confusión como fiebre o infecciones maternas.
- La exposición al paracetamol suele estar mal medida por ser de venta libre.
- La magnitud de cualquier riesgo potencial es mínima en términos absolutos.
- Que un presidente en ejercicio advierta contra un medicamento multiplica la repercusión y el riesgo de desinformación.
Un medicamento de uso masivo y un trastorno en aumento
El paracetamol o acetaminofén, comercializado en Estados Unidos como Tylenol ®, es uno de los analgésicos y antipiréticos más utilizados en el mundo.
Se estima que más del 50% de las embarazadas en Estados Unidos y Europa lo consumen en algún momento de la gestación, principalmente por fiebre o dolor.
En Argentina, aunque no hay estadísticas oficiales, su uso en el embarazo es muy frecuente, dado que es de venta libre y recomendado como primera línea frente a síntomas leves.
El trastorno del espectro autista (TEA) afecta a entre 1 y 2% de la población infantil mundial. En Argentina, los estudios disponibles sugieren una prevalencia cercana al 1% de los niños en edad escolar, con un aumento en los diagnósticos en la última década.
La posibilidad de que un fármaco tan extendido se asocie a un trastorno del neurodesarrollo tan complejo genera gran preocupación pública, sobre todo cuando es un presidente en ejercicio quien lanza una advertencia tajante: “No usen Tylenol en el embarazo”.
La posición de la FDA
En 2025, la Food and Drug Administration (FDA) propuso incluir en los prospectos de paracetamol un aviso sobre una “posible asociación con autismo”. La iniciativa se apoyó en estudios observacionales que sugerían un vínculo débil, pero fue criticada por parte de la comunidad científica, que considera que la evidencia es insuficiente y no demuestra causalidad.
Evidencia científica: ¿hay un riesgo real?
# Estudios que encontraron asociación
Algunas investigaciones, incluida la revisión sistemática de Environmental Health, reportaron un modesto aumento del riesgo de TEA o TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) en niños expuestos intraútero al paracetamol.
# Estudios más sólidos que descartan la relación
En Suecia (2024, cohorte de 2.5 millones de niños), la prevalencia de autismo fue 1.42% en individuos expuestos, versus 1.33% en los no expuestos. Esta diferencia desapareció al comparar hermanos dentro de la misma familia, sugiriendo que factores genéticos y ambientales comunes explican los hallazgos.
En Japón, un estudio de hermanos no encontró asociación entre uso prenatal de paracetamol y riesgo de autismo.
Las revisiones publicadas en Obstetrics & Gynecology concluyen que, al ajustar adecuadamente por sesgos, la asociación es nula o clínicamente irrelevante.
El problema de las limitaciones metodológicas
La exposición suele estar mal registrada: el paracetamol es de venta libre, por lo que muchos usos no quedan documentados en historias clínicas.
Existe cierta confusión por indicación: la fiebre o las infecciones que motivan el consumo pueden ser en sí mismas factores de riesgo para alteraciones del neurodesarrollo.
Existe además un sesgo residual: incluso con ajustes estadísticos, separar las causas de la correlación es extremadamente difícil.
El impacto político de cuando habla un presidente
La declaración de Trump tiene un peso singular al provenir de un presidente en ejercicio: esto tiene un efecto multiplicador en medios y redes, algo que amplifica la percepción de riesgo.
Además, esto genera presión sobre reguladores, algo que puede acelerar decisiones de la FDA más por política que por ciencia.
Esto puede tener un impacto sanitario importante, ya que muchas embarazadas podrían evitar un medicamento seguro, aun cuando su uso controlado previene riesgos de fiebre materna no tratada para el feto.
Los riesgos de desinformación son grandes, ya que la palabra de un presidente, por más polémico que sea, desplaza la atención de causas mejor documentadas del autismo, como factores genéticos y ambientales.
Las conclusiones: ¿qué nos deja este debate?
No existe evidencia científica sólida que vincule el uso de paracetamol en el embarazo con autismo.
Los estudios más rigurosos, con diseños familiares y ajustes robustos, no encuentran asociación.
Aun si hubiera un efecto, su magnitud sería mínima y clínicamente irrelevante.
Las declaraciones alarmistas desde la política pueden generar más daño que beneficio, al fomentar la desconfianza en medicamentos seguros.
La comunicación científica y sanitaria debe ser prudente, clara y basada en la mejor evidencia disponible.
Referencias
- https://www.nature.com/articles/d41586-025-02876-1
- https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2817406
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38592388/
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29341895/
- https://www.acog.org/clinical/clinical-guidance/practice-advisory/articles/2025/09/acetaminophen-use-in-pregnancy-and-neurodevelopmental-outcomes









