Puntos Clave
- Los suplementos de omega-3 (EPA y DHA) son muy populares por sus supuestos beneficios para el corazón y el cerebro, pero los resultados de los grandes estudios clínicos muestran efectos más limitados de lo que suele difundirse.
- El ensayo VITAL (New England Journal of Medicine, 2018), con 25.871 adultos sanos, mostró que tomar 1 g diario de omega-3 durante más de 5 años no redujo significativamente infartos, ACV ni muerte cardiovascular.
- En cambio, el estudio REDUCE-IT (NEJM, 2019), en 8.179 pacientes con alto riesgo cardiovascular y triglicéridos elevados, encontró que 4 g diarios de EPA purificado redujeron un 25% los eventos cardiovasculares mayores.
- Sin embargo, el ensayo STRENGTH (JAMA, 2020), con 13.078 pacientes, no mostró beneficios cuando se utilizó una combinación de EPA y DHA, lo que indica que no todas las formulaciones tienen el mismo efecto.
- Un metaanálisis publicado en Circulation (2021), con más de 149.000 participantes, encontró reducciones pequeñas (5–7%) en eventos cardiovasculares cuando se analizan todos los estudios en conjunto.
- Ese mismo análisis detectó un aumento del 26 % en el riesgo de fibrilación auricular, una arritmia cardíaca, especialmente con dosis altas de omega-3.
- – Según una revisión de la American Heart Association (Circulation, 2019), dosis de 2 a 4 g diarios de omega-3 pueden reducir los triglicéridos entre 20% y 30%.
- El subestudio VITAL-MIND (JAMA, 2020) no encontró que los omega-3 reduzcan el deterioro cognitivo en adultos mayores.
- Una revisión de la Colaboración Cochrane (2020) concluyó que no hay evidencia sólida de que prevengan la demencia en la población general.
- En conjunto, la evidencia muestra que los omega-3 no son una intervención universal, pero pueden tener un rol en pacientes con triglicéridos elevados y alto riesgo cardiovascular, cuando se utilizan en dosis y formulaciones específicas.
¿Qué son los omega-3?
Los omega-3 son grasas saludables que se encuentran principalmente en pescados grasos como el salmón, la sardina o el atún. Los más estudiados son el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico).
En el organismo pueden influir en distintos procesos: ayudan a reducir los triglicéridos en sangre, participan en la estructura de las membranas celulares y pueden tener efectos antinflamatorios leves.
Por eso durante años se pensó que tomarlos en forma de suplementos podría prevenir enfermedades cardiovasculares y otros problemas de salud.
Pero una cosa es lo que sugieren los mecanismos biológicos y otra es lo que muestran los estudios realizados en miles de personas.
¿Protegen el corazón en personas sanas?
Uno de los estudios más grandes sobre este tema fue el ensayo VITAL, publicado en 2018, que siguió durante más de 5 años a casi 26.000 adultos sin enfermedad cardiovascular previa.
Los participantes recibieron 1 gramo diario de omega-3 o un placebo.
El resultado fue claro: no se observó una reducción significativa en los infartos, los accidentes cerebrovasculares ni las muertes cardiovasculares.
Esto significa que, en personas sanas, tomar suplementos estándar de omega-3 no mostró un beneficio claro para prevenir enfermedades del corazón.
¿Pueden ayudar en personas con alto riesgo cardiovascular?
La situación cambia en algunos pacientes con mayor riesgo.
En el estudio REDUCE-IT, publicado en 2019, participaron más de 8.000 personas con enfermedad cardiovascular o diabetes y triglicéridos elevados, todas tratadas con estatinas.
En este caso se utilizó una dosis alta de un omega-3 específico (EPA purificado): 4 gramos por día.
Después de casi 5 años de seguimiento, se observó una reducción del 25% en los eventos cardiovasculares importantes, como infarto o ACV.
Sin embargo, este beneficio se vio en un grupo muy específico de pacientes y con una formulación farmacológica particular, no con suplementos comunes.
Cuando los resultados no coinciden
Otro gran estudio, llamado STRENGTH, evaluó a más de 13.000 personas con alto riesgo cardiovascular que recibieron 4 gramos diarios de una mezcla de EPA y DHA.
En este caso, NO se observó ningún beneficio en la reducción de eventos cardiovasculares.
Este contraste entre estudios muestra que no todos los omega-3 funcionan igual y que la formulación utilizada puede marcar la diferencia.
¿Qué muestran los análisis?
Cuando los investigadores analizan en conjunto decenas de estudios clínicos, el beneficio promedio de los omega-3 aparece, pero es pequeño.
Un metaanálisis, que es una herramienta estadística que sintética los resultados de muchos estudios independientes sobre un tema, que incluyó más de 149.000 personas, encontró reducciones aproximadas de:
- 5% en eventos cardiovasculares totales.
- 7% en lo infartos de miocardio.
Estos efectos son estadísticamente reales, pero relativamente modestos.
Un posible efecto adverso: la fibrilación auricular
Los estudios también detectaron un efecto secundario que aparece con cierta frecuencia cuando se usan dosis altas de omega-3.
Se observó un aumento del riesgo de fibrilación auricular, una arritmia cardíaca que puede provocar palpitaciones y aumentar el riesgo de ACV.
En algunos ensayos, se vio un aumento del riesgo de un 25 al 37%.
¿Sirven para bajar los triglicéridos?
Sí. En esto la evidencia es bastante consistente.
Dosis de 2 a 4 gramos diarios de omega-3 pueden reducir los triglicéridos entre un 20 y un 30%.
Este efecto aparece en pocas semanas o meses.
Sin embargo, bajar los triglicéridos no siempre significa automáticamente reducir infartos o ACV, por lo que el beneficio clínico depende del contexto de cada paciente.
¿Ayudan a prevenir la demencia?
Los resultados hasta ahora NO son convincentes.
Un subestudio del ensayo VITAL, que analizó la función cognitiva en más de 3.000 adultos mayores no encontró diferencias entre quienes tomaron omega-3 y quienes no.
Una revisión de estudios publicada por la Colaboración Cochrane, tampoco halló evidencia clara de que estos suplementos prevengan la demencia en la población general.
Las redes sociales versus la evidencia científica
En internet, el omega-3 suele presentarse como:
- Protector universal del corazón.
- Antinflamatorio sin riesgos.
- Preventivo de la demencia.
Pero los estudios clínicos muestran un panorama más matizado:
- Beneficio claro sólo en ciertos pacientes.
- Efectos modestos en población general.
- Posible aumento de arritmias con dosis altas.
- Diferencias importantes entre medicamentos y suplementos comerciales.
Por ejemplo, muchas cápsulas de omega-3 contienen solo unos 300 mg de EPA y DHA, mientras que en algunos estudios se utilizaron 4.000 mg diarios.
Las conclusiones: ¿qué nos deja la evidencia?
Los omega-3 no son inútiles, pero tampoco son una solución universal.
La evidencia científica indica que:
- En personas sanas, los suplementos habituales no reducen claramente el riesgo cardiovascular.
- En pacientes con triglicéridos elevados y alto riesgo cardiovascular, algunos medicamentos específicos basados en EPA pueden ser beneficiosos.
- Dosis altas pueden aumentar el riesgo de ciertas arritmias. Otra vez, tenemos que recordar que son medicamentos, y como todo medicamento, puede tener efectos adversos.
- No hay pruebas sólidas de que estos prevengan la demencia.
En otras palabras, los omega-3 pueden tener un lugar en la medicina, pero su uso depende del contexto clínico y de indicaciones específicas, no de promesas generalizadas.
Referencias
- https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1811403
- https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1812792
- https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2767843
- https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIRCULATIONAHA.120.052209
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31422671/
- https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2822074
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32114706/
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29741208/









