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Nobel de Medicina 2025: los “guardianes del sistema inmunológico” y una revolución en la comprensión de la tolerancia inmune

El Instituto Karolinska otorgó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2025 a Mary E. Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi, por la identificación de las células T reguladoras (Tregs) y del gen FOXP3, hallazgos que explican cómo el sistema inmunitario distingue lo propio de lo extraño. Estos descubrimientos transformaron la inmunología moderna y abrieron nuevas vías terapéuticas en autoinmunidad, trasplantes y cáncer. Lo resumimos a partir de una nota de Science.

Puntos Clave

  • El Nobel de Medicina 2025 fue otorgado a Mary Brunkow, Fred Ramsdell y Shimon Sakaguchi.
  • Se reconoce así el descubrimiento de las células T reguladoras (Tregs) y del gen FOXP3.
  • Las Tregs actúan como guardianes del sistema inmune, evitando la autoinmunidad.
  • Mutaciones en FOXP3 causan enfermedades graves como el síndrome IPEX.
  • Los hallazgos redefinieron la inmunología moderna, pasando de un modelo de activación a un modelo de equilibrio entre activación e inhibición.
  • Estos descubrimientos podrían tener distintas aplicaciones clínicas, cómo por ejemplo en el entendimiento y manejos en la autoinmunidad, los trasplantes, el cáncer, las enfermedades inflamatorias y las alergias.
  • Actualmente, más de 50 ensayos clínicos exploran la manipulación de Tregs en humanos.

La importancia del problema: la autoinmunidad como desafío global

El sistema inmune es capaz de reconocer y eliminar una enorme diversidad de patógenos, pero lo hace con un delicado equilibrio: si la respuesta es insuficiente, el cuerpo queda vulnerable a infecciones, pero si es excesiva, puede desencadenar autoinmunidad y daño tisular.

Las enfermedades autoinmunes constituyen hoy un problema de magnitud mundial: se calcula que afectan a más de 400 millones de personas en el mundo.

La prevalencia global de estas patologías oscila entre el 5 y el 8% de la población, con una tendencia creciente en las últimas décadas.

Ejemplos paradigmáticos son la artritis reumatoidea (0.5-1% de los adultos), la esclerosis múltiple (2.8 millones de casos en el mundo), la diabetes tipo 1 (1.2 millones de niños y adolescentes afectados) y el lupus eritematoso sistémico (alrededor de 5 millones de personas).

En Argentina, los datos del Ministerio de Salud muestran cifras similares: entre un 5 y 7% de la población convive con alguna enfermedad autoinmune, con impacto no solo en la calidad de vida de los pacientes, sino también en los costos de internación, tratamiento crónico y discapacidad.

El problema trasciende en ámbito clínico: las enfermedades autoinmunes suelen iniciarse en adultos jóvenes, afectando la productividad y aumentando la carga económica. En este contexto, comprender los mecanismos que permiten al sistema inmune no atacar al propio organismo era una de las grandes preguntas pendientes de la biomedicina.

Los descubrimientos premiados

# El trabajo pionero de Shimon Sakaguchi

A comienzos de la década de 1990, el inmunólogo japonés Shimon Sakaguchi observó que un pequeño subgrupo de linfocitos T CD4 + expresaba la molécula CD25 y tenía una función distinta: inhibir la activación excesiva del resto del sistema inmune. Así nació el concepto de células T reguladoras (Tregs).

Su hipótesis rompió con la visión simplista de un sistema inmune basado únicamente en la activación y eliminación de antígenos. Mostró que existía un “freno fisiológico” imprescindible para mantener la tolerancia inmunitaria periférica.

# El rol de FOXP3: los hallazgos de Brunkow y Ramsdell

En paralelo, en Estados Unidos, Mary E. Brunkow y Fred Ramsdell estudiaban un síndrome autoinmune letal en ratones, que compartía características con una enfermedad humana rara llamada IPEX (inmunodisregulación, poliendocrinopatía, enteropatía ligada al X).

Descubrieron que la causa era una mutación en un gen hasta entonces poco explorado: FOXP3. Su trabajo demostró que este factor de transcripción era esencial para la función de las Tregs. Sin FOXP3, las células T reguladoras no se desarrollan ni funcionan, y el sistema inmune pierde su capacidad de autocontrol.

La conexión entre los hallazgos de Sakaguchi y los de Brunkow–Ramsdell permitió delinear un nuevo paradigma: la tolerancia inmunológica periférica depende de la acción coordinada de las Tregs y del control genético ejercido por FOXP3.

Un cambio de paradigma en inmunología

Antes de estos descubrimientos, se consideraba que la tolerancia central (la eliminación de linfocitos autorreactivos en el timo) era el principal mecanismo para evitar la autoinmunidad.

La existencia de células especializadas en frenar respuestas inmunes periféricas era, como mucho, una sospecha.

Las Tregs y FOXP3 redefinieron la comprensión de la homeostasis inmunitaria:

  • El sistema inmune no solo necesita mecanismos de activación, sino también mecanismos de inhibición activos.
  • Las Tregs son responsables de prevenir la autoinmunidad, regular la inflamación y mantener la tolerancia a antígenos externos inofensivos (flora intestinal, alimentos, microbioma).
  • Las alteraciones cuantitativas o cualitativas en Tregs se relacionan con patologías diversas, desde la autoinmunidad hasta el cáncer.

Las aplicaciones clínicas

Estos descubrimientos tienen distintas aplicaciones clínicas:

# Enfermedades autoinmunes

El déficit de Tregs está vinculado con enfermedades comunes y graves:

  • Diabetes tipo 1: hay una reducción de Tregs en islotes pancreáticos.
  • Artritis reumatoidea: en esta existe una menor capacidad supresora de Tregs en las articulaciones inflamadas.
  • Esclerosis múltiple: se vio acá un desequilibrio entre Tregs y linfocitos pro inflamatorios MH17.

Distintos ensayos clínicos en curso evalúan la expansión ex vivo de Tregs autólogas e infusión en pacientes con estas patologías, con resultados preliminares alentadores.

# Trasplantes

En trasplante de riñón, hígado y médula ósea, las Tregs podrían convertirse en una alternativa para reducir la dependencia de inmunosupresores farmacológicos, con sus efectos adversos asociados.

Se exploran estrategias de terapia celular adoptiva que utilizan Tregs expandidas para inducir tolerancia a largo plazo.

# Cáncer

En oncología, el papel de las Tregs es más complejo: su presencia en el microambiente tumoral suele favorecer la evasión inmunitaria de los tumores, el bloquear o modular Tregs se estudia como una forma de potenciar las inmunoterapias (inhibidores de puntos de control inmunológico, CAR-T cells).

# Enfermedades inflamatorias y alergias

Se investiga también la modulación de Tregs en patologías como asma, enfermedad inflamatoria intestinal y dermatitis atópica, donde un exceso de respuesta inmune provoca daño crónico.

Impacto en la investigación y ensayos clínicos

Actualmente, hay más de 50 ensayos clínicos registrados que exploran:

  • Expansión de Tregs mediante IL-2 a bajas dosis.
  • Infusión adoptiva de Tregs autólogas expandidas in vitro.
  • Edición génica de Tregs con CRISPR para potenciar su estabilidad.
  • Estrategias para modular Tregs en cáncer, combinadas con inhibidores de PD-1 o CTLA-4.

Los avances en biotecnología y terapia celular hacen cada vez más cercana la posibilidad de trasladar estos hallazgos a la práctica clínica.

Las proyecciones futuras

Estos descubrimientos podrían facilitar una medicina cada vez más personalizada: los perfiles de Tregs y FOXP3 podrían integrarse como biomarcadores para estratificar pacientes con autoinmunidad o cáncer.

Además, se plantean formas de terapias celulares: la manipulación de Tregs podría convertirse en la próxima generación de tratamientos inmunomoduladores, superando las limitaciones de los inmunosupresores convencionales.

Respecto a la salud pública, el comprender y modular la autoinmunidad podría reducir la carga de enfermedades crónicas, especialmente en países en desarrollo donde el acceso a terapias biológicas es limitado, aunque es en estos países donde más se podría dificultar su implementación.

Las conclusiones: ¿qué nos deja este Nobel?

El Nobel 2025 reconoce no solo un descubrimiento puntual, sino una transformación conceptual: el sistema inmune tiene guardianes internos que mantienen la tolerancia y evitan la autodestrucción.

La identificación de las Tregs y el gen FOXP3 explica por qué y cómo el cuerpo no ataca sus propios tejidos.

Este conocimiento impacta múltiples áreas: desde la autoinmunidad hasta la oncología y los trasplantes.

La traducción clínica todavía está en desarrollo, pero los ensayos en curso anticipan que las terapias basadas en Tregs podrían convertirse en una nueva clase de tratamientos de precisión.

Este es un ejemplo del valor de la ciencia básica: lo que comenzó como observaciones en ratones se transformó en la base de terapias que ya se prueban en humanos.

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