Puntos Clave
- Recientemente se publicó un análisis crítico en Medscape, dentro de la sección Impact Factor, en la que F. Perry Wilson, médico de Yale, revisa estudios recientes y advierte sobre interpretaciones excesivas de los resultados.
- El estudio que origina la discusión forma parte del programa COSMOS, un ensayo clínico aleatorizado con más de 21.000 adultos mayores, diseñado para evaluar eventos cardiovasculares y cáncer, y que no mostró beneficios con multivitamínicos en esos desenlaces.
- El hallazgo que generó los titulares proviene de un subanálisis publicado hace algunos días en Nature, mucho más pequeño, con 958 participantes, en el que se evaluaron relojes epigenéticos como medida indirecta de envejecimiento biológico.
- La desaceleración observada fue modesta, equivalente a pocos meses en un período de dos años, lo que limita su relevancia clínica incluso si el efecto fuera real.
- Los relojes epigenéticos son herramientas útiles para investigación, pero actualmente no pueden considerarse equivalentes a desenlaces clínicos como mortalidad, discapacidad o demencia.
- El concepto de endpoint sustituto es central para interpretar estos resultados: se trata de variables intermedias que no siempre reflejan beneficios reales para los pacientes.
- La evidencia más sólida disponible, incluyendo grandes cohortes publicadas en JAMA Network Open, no muestra reducción de mortalidad con el uso de multivitamínicos.
- El propio ensayo COSMOS tampoco mostró beneficios en eventos cardiovasculares ni en cáncer, lo que refuerza la necesidad de interpretar con cautela los subanálisis.
- El subestudio COSMOS-Mind mostró beneficios modestos en tests cognitivos, pero sin evidencia en desenlaces clínicos duros.
- La interpretación más razonable es que los multivitamínicos pueden corregir déficits nutricionales subclínicos en adultos mayores, lo que podría impactar en biomarcadores sin traducirse necesariamente en beneficios clínicos.
El atractivo del concepto: “hackear” el envejecimiento
Pocas ideas tienen tanta fuerza como la posibilidad de modificar el envejecimiento. No es casual. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la población mayor de 60 años pasará de 1.000 millones en 2020 a más de 2.100 millones en 2050.
En Argentina, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran que cerca del 15% de la población ya supera esa edad.
En este contexto, cualquier intervención que sugiera actuar sobre el envejecimiento biológico genera interés inmediato. Más aún si se trata de algo accesible, de bajo costo y percibido como seguro, como los multivitamínicos.
Pero entre la plausibilidad biológica y la evidencia clínica hay, muchas veces, una distancia considerable
De dónde arrancamos la discusión: una lectura de Medscape
El texto que impulsó el debate no es un ensayo clínico nuevo, sino un análisis de una investigación publicada en Nature en 2026, realizado en Medscape dentro de la sección Impact Factor, conducida por F. Perry Wilson, un médico clínico, epidemiólogo y profesor asociado en la Yale School of Medicine.
Impact Factor es un espacio editorial donde Wilson revisa estudios recientes y analiza qué parte de esos resultados realmente debería modificar la práctica médica.
En esta entrega, Wilson toma un subanálisis del programa COSMOS y plantea una advertencia clara: los titulares que afirman que los multivitamínicos enlentecen el envejecimiento, van más allá de la evidencia disponible.
COSMOS: un ensayo grande, clínico y con resultados negativos
Para entender el origen del hallazgo, es clave volver al estudio principal.
El ensayo COSMOS (Cocoa Supplement and Multivitamin Outcomes Study) fue un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, realizado en Estados Unidos por investigadores del Brigham and Women’s Hospital y Harvard Medical School.
Este incluyó a 21.442 participantes, entre ellos hombres de 60 o más o más años, y mujeres de 65 o más años (es decir, las edades jubilatorias en muchos países), todos sin enfermedad cardiovascular o cáncer al inicio.
El seguimiento medio fue de aproximadamente 3,6 años.
El objetivo era evaluar si un multivitamínico diario o un extracto de cacao podían reducir las tasas de:
- El infarto de miocardio
- Accidente cerebrovascular
- Muerte cardiovascular
- Cáncer
Multivitamínico en cuestión fue Centrum Silver, proporcionado por Pfizer y GSK en este momento (actualmente la marca es producida por distintos laboratorios en el mundo).
Los resultados, publicados en revistas como JAMA Network Open y The American Journal of Clinical Nutrition, fueron consistentes: los multivitamínicos NO redujeron de manera significativa los eventos cardiovasculares ni la incidencia de cáncer. Este punto es central: el estudio principal, diseñado para evaluar resultados clínicos relevantes, no mostró beneficios.
Un subanálisis que cambió el foco
A partir de esa cohorte, se desarrolló un sub-estudio en 958 participantes, con una edad promedio cercana a los 70 años y un seguimiento de 2 años.
En este análisis no se evaluaron eventos clínicos, sino relojes epigenéticos, herramientas que estiman la edad biológica a partir de patrones de metilación del ADN.
Los resultados mostraron que los participantes que recibieron multivitamínicos presentaban una desaceleración en algunos de estos relojes.
Traducido a la práctica, el efecto equivalía a unos pocos meses menos de envejecimiento biológico en 2 años.
El dato es interesante. La interpretación es el problema.
¿Qué son los relojes epigenéticos (y qué no son…)?
Los relojes epigenéticos surgen de investigaciones como las de:
- Steve Horvath (Genome Biology®, 2013), quien desarrolló uno de los primeros modelos de edad biológica basados en metilación del ADN.
- Morgan Levine (Aging, 2018), que propuso el modelo PhenoAge®, incorporando variables asociadas a mortalidad.
- Lu y colaboradores (Nature Communications, 2019), que desarrollaron GrimAge®, orientado a predecir el riesgo de muerte.
Estos modelos han mostrado asociaciones consistentes con:
- Mortalidad.
- Enfermedad cardiovascular.
- Fragilidad.
Sin embargo, esas asociaciones provienen de estudios observacionales.
Esto implica una diferencia fundamental: los relojes epigenéticos pueden describir riesgo, pero no necesariamente son objetivos terapéuticos validados.
El punto crítico: qué es un endpoint sustituto
Para entender la advertencia de Medscape, es necesario detenerse en un concepto clave: el de endpoint sustituto.
Un endpoint sustituto es una variable intermedia que se utiliza en lugar de un desenlace clínico real.
Por ejemplo:
- El colesterol LDL, en lugar del infarto.
- La presión arterial, en lugar del accidente cerebrovascular.
En algunos casos, estos marcadores están validados: modificar el biomarcador reduce el evento clínico. En otros casos, no.
En el caso de los relojes epigenéticos, aún no existe evidencia que demuestre que modificarlos reduzca enfermedad o mortalidad.
Por eso, Wilson plantea una advertencia que atraviesa toda la nota: modificar un biomarcador no equivale a modificar el destino clínico del paciente.
Una señal débil y no uniforme
Cuando se analizan los resultados en detalle, aparece otro elemento importante.
El efecto de los multivitamínicos no fue consistente en todos los relojes epigenéticos evaluados, ya que algunos mostraron diferencias, y otros no.
Esto introduce incertidumbre sobre la robustez del hallazgo.
Además, la magnitud del efecto, unos pocos meses en 2 años, obliga a preguntarse por su relevancia clínica.
¿Qué dice la evidencia más sólida sobre los multivitamínicos?
Cuando se amplía la mirada, el panorama se vuelve más claro.
Un análisis publicado en JAMA Network Open en 2024, basado en cohortes que incluyeron más de 390.000 adultos estadounidenses seguidos durante más de 20 años, evaluó la relación entre multivitamínicos y mortalidad.
Los resultados fueron:
- No se observó reducción en la mortalidad global.
- El riesgo se mantuvo esencialmente neutro.
Por otro lado, el propio ensayo COSMOS, con más de 21.000 participantes, no mostró beneficios en eventos cardiovasculares ni cáncer.
Existe un dato interesante en el sub estudio COSMOS-Mind, publicado en Alzheimer’s & Dementia, que incluyó más de 2.200 adultos mayores y evaluó función cognitiva mediante tests neuropsicológicos.
En ese análisis se observó una desaceleración modesta del deterioro cognitivo, equivalente a aproximadamente 1.5 a 2 años de envejecimiento cognitivo.
Sin embargo:
- No se evaluaron diagnósticos de demencia.
- No se evaluó funcionalidad.
Es decir, nuevamente se trata de un outcome intermedio.
Una interpretación más plausible
Si se integran todos estos datos, aparece una explicación más simple y probablemente más cercana a la realidad clínica.
Los multivitamínicos podrían:
- Corregir déficits subclínicos de micronutrientes.
- Mejorar procesos metabólicos básicos.
Esto podría impactar en biomarcadores sensibles como la metilación del ADN.
En este contexto, el efecto observado no sería un fenómeno de “anti-envejecimiento”, sino una mejora del estado nutricional.
Las conclusiones: ¿qué nos deja este análisis?
El subanálisis del ensayo COSMOS aporta una señal biológica interesante, pero limitada.
No hay evidencia de que los multivitamínicos:
- Reduzcan la mortalidad.
- Prevengan la enfermedad cardiovascular.
- Enlentezcan el envejecimiento en términos clínicos.
El aporte del análisis de Medscape es ordenar la interpretación.
En un escenario donde los biomarcadores ganan protagonismo, recordar que el objetivo final es mejorar la vida de los pacientes sigue siendo central.
Referencias
- https://www.medscape.com/viewarticle/multivitamins-slow-aging-dont-believe-it-2026a1000782
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35294962/
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24138928/
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29676998/
- https://www.nature.com/articles/s41380-019-0616-9
- https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2820369
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37035889/









