Puntos Clave
- Argentina registra 6 casos confirmados de mpox en 2026, sin casos graves ni fallecimientos.
- En marzo del 2026 se detectó el primer caso de clado Ib en un paciente sin antecedente de viaje, lo que sugiere posible transmisión local.
- El clado Ib pertenece al linaje más virulento del virus, con una letalidad histórica entre 1 y 10%.
- El brote global reciente, dominado por el clado II, mostró una letalidad entre 0.1 y 0.2%.
- La diferencia de letalidad entre clados puede alcanzar un factor de hasta 50 veces.
- Entre el 30 y el 50% de los casos internacionales presentan coinfección con VIH.
- Más del 50% de los pacientes tienen menos de 10 lesiones cutáneas, lo que dificulta el diagnóstico.
- El principal desafío actual es el subdiagnóstico en un contexto de baja incidencia.
Una enfermedad que cambió de geografía y de comportamiento
Hasta hace pocos años, la mpox era considerada una infección exótica. Su circulación estaba restringida principalmente a África central y occidental, con transmisión zoonótica como mecanismo predominante y brotes humanos limitados.
Ese escenario cambió en 2022. En cuestión de meses, el virus logró una establecer transmisión sostenida entre humanos fuera de África, dando lugar a un brote multinacional sin precedentes.
Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, entre 2022 y comienzos de 2026 se notificaron 179.612 casos confirmados en 145 países. De ese total, 73.641 casos correspondieron a la Región de las Américas, lo que representa el 41% de la carga global.
En ese mismo período se registraron 160 muertes en América, lo que ubica la letalidad regional en valores cercanos al 0.2%.
Estos números, por sí sólos, podrían sugerir una enfermedad de baja gravedad. Sin embargo, lo más interesante del brote no fue solo su magnitud, sino su comportamiento.
A diferencia de los brotes históricos, caracterizados por cuadros sistémicos más severos y mayor mortalidad, el brote global reciente mostró:
- Predominio de formas clínicas leves.
- Transmisión concentrada en redes de contacto estrecho.
- Alta frecuencia de lesiones localizadas, especialmente en región genital y perianal.
- Presentaciones atípicas, con escasa sintomatología sistémica.
Este cambio clínico y epidemiológico estuvo fuertemente asociado al linaje viral predominante: el clado II.
Argentina: un reflejo del patrón global
Argentina no fue ajena a este fenómeno, pero tampoco fue un país especialmente afectado.
Durante 2024, el Ministerio de Salud de la Nación notificó 479 casos sospechosos, de los cuales 84 fueron confirmados. Esto implica una tasa de positividad del 12%.
El perfil de los pacientes fue consistente con lo observado a nivel internacional:
- Edad mediana entre 34 y 36 años.
- Predominio masculino superior al 90%.
Desde el punto de vista clínico, los datos fueron tranquilizadores:
- Solo 6 pacientes requirieron hospitalización, lo que representa el 7% de los casos confirmados (la mayoría de estos, se internaron para manejo del dolor provocado por las lesiones).
- No se registraron ingresos a unidades de cuidados intensivos.
- No se registraron fallecimientos.
En términos prácticos, esto consolidó la idea de que la mpox, al menos en el contexto argentino, era una infección de baja gravedad y escaso impacto sanitario.
Un brote con características particulares: el rol del VIH y las infecciones de transmisión sexual (ITS)
Uno de los aspectos más estudiados del brote global fue su asociación con infecciones de transmisión sexual y, en particular, con el VIH.
En múltiples cohortes europeas y norteamericanas se observó que entre el 30 y el 50% de los pacientes con mpox vivían con VIH. Además, entre el 25 y el 40% presentaban otra infección de transmisión sexual concomitante.
Este dato no solo tiene implicancias epidemiológicas, sino también clínicas.
En pacientes con VIH avanzado, especialmente aquellos con recuentos de CD4 por debajo de 200 células por milímetro cúbico o con viremia detectable, se han descrito formas más graves de mpox, con:
- Lesiones cutáneas extensas.
- Evolución prolongada.
- Mayor tasa de hospitalización.
Este grupo constituye, en la práctica, el principal subgrupo de riesgo para desenlaces adversos.
Marzo de 2026: una hallazgo que cambia la interpretación
En este contexto de relativa estabilidad epidemiológica, la actualización del Boletín Epidemiológico Nacional correspondiente a la semana epidemiológica 9 de 2026 introdujo un dato que obliga a revisar el escenario.
Hasta ese momento, Argentina había confirmado 6 casos de mpox en lo que va del año:
- Cuatro en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
- Uno en la provincia de Río Negro
- Uno correspondiente al clado Ib
El caso de clado Ib correspondió a un varón de 31 años, residente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin antecedente de viaje. El paciente presentó un cuadro clínico leve y fue manejado en forma ambulatoria.
A primera vista, podría parecer un dato menor. Un solo caso, sin gravedad, en un contexto de baja incidencia.
Sin embargo, el valor de este hallazgo no está en su número, sino en su significado.
El clado Ib: un virus distinto dentro del mismo virus
El virus mpox se divide en dos grandes linajes: el clado I, históricamente asociado a África central, y el clado II, predominante en África occidental y responsable del brote global reciente.
El clado Ib es un sublinaje del clado I.
Y eso cambia las reglas del juego.
Letalidad: una diferencia de orden de magnitud
Los datos históricos muestran que el clado I presenta tasas de letalidad que oscilan entre el 1 por ciento y el 10 por ciento, en contraste con el clado II, cuya letalidad se mantiene por debajo del 1 por ciento.
Durante el brote global reciente, dominado por el clado II, la letalidad se ubicó entre 0,1 y 0,2 por ciento.
Esto implica que, en determinados contextos, la diferencia de letalidad entre clados puede alcanzar un factor de 10 a 50 veces.
Fisiopatogenia: la base biológica de la diferencia
Las diferencias clínicas no son azarosas.
El virus mpox es un virus ADN de doble cadena que se replica en el citoplasma de la célula huésped. Los distintos clados presentan variaciones en genes vinculados a la evasión inmune.
El clado I ha demostrado:
- Mayor capacidad de inhibir la respuesta interferón-dependiente
- Mayor eficiencia en evadir la respuesta inmune innata
- Mayor persistencia viral en sangre
Esto se traduce en:
- Mayor viremia
- Mayor diseminación sistémica
- Mayor compromiso de órganos
Transmisibilidad: un dato emergente
Los reportes recientes sugieren que el clado Ib presenta una mayor eficiencia de transmisión interpersonal.
Esto implica:
- Mayor capacidad de sostener cadenas de contagio
- Potencial de expansión fuera de redes epidemiológicas específicas
- Mayor riesgo de dispersión geográfica
Un dato clave: la ausencia de antecedente de viaje
Desde el punto de vista epidemiológico, el hecho de que el primer caso de clado Ib en Argentina no tenga antecedente de viaje es particularmente relevante.
En enfermedades de baja incidencia, la aparición de un caso de un nuevo linaje sin vínculo claro con importación sugiere:
- Transmisión local no detectada o cadenas de contagio con trazabilidad incompleta
Este tipo de hallazgos suele preceder a cambios en la dinámica de transmisión.
La clínica hoy: formas leves, diagnóstico difícil
Uno de los grandes desafíos actuales es que la mpox no se presenta como se enseñaba clásicamente.
En lugar de cuadros sistémicos floridos, hoy predominan:
- Lesiones cutáneas escasas
- Localización genital o perianal
- Ausencia de fiebre en una proporción significativa de casos
En algunas series:
- Entre el 20% y el 30% de los pacientes no presentan fiebre inicial
- Más del 50% tienen menos de 10 lesiones cutáneas
Esto dificulta el diagnóstico, especialmente en contextos de baja sospecha.
Vigilancia y control: herramientas que siguen siendo válidas
A pesar del cambio en el linaje viral, las estrategias de control no han variado:
- Aislamiento del caso hasta la reepitelización completa
- Rastreo de contactos dentro de las primeras 24 horas
- Seguimiento durante 21 días
- Uso de equipos de protección personal en el ámbito asistencial
Argentina mantiene una estrategia de vacunación selectiva, orientada a grupos de riesgo.
El contexto internacional: una señal que se repite
La detección del clado Ib en Argentina no es un hecho aislado.
Durante 2026 se confirmaron 14 casos de este linaje en la Región de las Américas, distribuidos en Estados Unidos, Canadá, Brasil, México y Argentina.
En paralelo, países europeos han documentado transmisión comunitaria, lo que indica que el fenómeno está en expansión.
Las conclusiones: ¿qué nos deja esta actualización?
En marzo de 2026, la mpox sigue siendo en Argentina una enfermedad de baja incidencia y bajo impacto clínico en términos agregados.
La aparición del clado Ib introduce un potencial cambio cualitativo en el escenario. No se trata de un aumento en el número de casos, sino de una modificación en las características del agente.
Ya no alcanza con reconocer la forma clásica. Es necesario sospechar la enfermedad en presentaciones leves, atípicas o incompletas.
Referencias
- https://www.argentina.gob.ar/noticias/actualizacion-del-boletin-epidemiologico-nacional-de-la-se-ndeg-09
- https://www.paho.org/en/documents/situation-report-mpox-multi-country-outbreak-region-americas-february-2026
- https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/mpox
- https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2207323
- https://www.bmj.com/content/378/bmj-2022-072410









