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MASLD y MASH: una epidemia silenciosa que exige un abordaje multidisciplinario

La enfermedad hepática esteatótica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por su sigla en inglés) y su forma progresiva, la esteatohepatitis (MASH), afectan a más de 1.5 billones de personas en el mundo y representan una de las principales causas de enfermedad hepática crónica. Una revisión, publicado en Diabetes, Obesity and Metabolism en 2025, analiza la experiencia de Canadá y subraya la necesidad de un abordaje multidisciplinario. El desconocimiento médico sobre estas entidades es todavía una de las barreras más importantes para la detección y el manejo oportuno. Lo resumimos en INFOMED.

Puntos Clave

  • La MASLD afecta a 1.5 billones de personas en el mundo; 25–30% de la población adulta. Esto la coloca dentro de la principal causa de enfermedad hepática crónica.
  • Una revisión canadiense publicada en 2025 abordo la necesidad del diagnóstico temprano y el manejo multidisciplinario.
  • En Canadá, el 70% de los pacientes con diabetes tienen MASLD, pero menos del 20% está diagnosticado.
  • En Argentina, 3 de cada 10 adultos presentan MASD, muchos de estos también sin diagnóstico.
  • > 40% de las muertes en MASLD se deben a enfermedad cardiovascular.
  • El desconocimiento médico es crítico: menos del 40% de los clínicos lo reconocen como factor de riesgo.
  • El uso de pruebas no invasivas, cómo FIB-4 y elastografía sigue siendo muy bajo.
  • En esta revisión proponen la instauración de clínicas multidisciplinarias para el manejo de la MASLD y MASH.
  • En Argentina, la integración de MASLD en programas públicos de salud es una prioridad.

El problema

La MASLD (metabolic associated steatotic liver disease) reemplazo al virus de la hepatitis C como principal causa de hepatopatía crónica en muchos países. Además, es hoy una de las principales causas de trasplante hepático en el mundo.

Según estimaciones globales, la prevalencia se ubica en 25–30% de los adultos, lo que equivale a 1.5 billones de personas.

El impacto se amplifica en grupos de riesgo:

  • Diabetes tipo 2: 60–70% presentan MASLD.
  • Obesidad: 65% o más tienen MASLD.
  • Síndrome metabólico: hasta 80% tienen MASLD.

En Canadá, las cifras son similares: 1 de cada 3 adultos presenta hígado graso, y 7 de cada 10 pacientes con diabetes tipo 2 tienen MASLD. Sin embargo, menos del 20% de estos casos aparece documentado en historias clínicas.

En Argentina, los datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2019) muestran que el 36.2% de los adultos tiene obesidad y el 12.7% diabetes, lo que anticipa una prevalencia de hígado graso cercana al 30% en población general y > 60% en grupos de riesgo.

El impacto clínico y socioeconómico

La MASLD no solo progresa a MASH (metabolic associated steatohepatitis), fibrosis y cirrosis: también es un fuerte predictor de mortalidad cardiovascular.

Más del 40% de las muertes en MASLD son cardiovasculares. Esto quiere decir que gran parte de estos pacientes, se mueren por enfermedad cardiovascular, de ahí el nuevo enfoque y encuadre del antiguamente llamando “hígado graso” cómo una enfermedad metabólica, con sus consecuencias.

Entre 20 y 25% se deben a cánceres extra-hepáticos, cómo colorrectal, de mama, y de páncreas.

15–20% corresponden a complicaciones hepáticas, cómo la cirrosis y el hepatocarcinoma.

En Canadá, los costos sanitarios atribuibles a MASLD se estiman en > 2.5 mil millones de dólares canadienses por año, incluyendo hospitalizaciones, consultas y pérdida de productividad.

En Argentina no hay estudios específicos de costos, pero extrapolando la prevalencia y los gastos sanitarios en diabetes y obesidad, el impacto sería igualmente significativo.

El desconocimiento médico: un obstáculo central

La realidad es preocupante:

  • En encuestas canadienses, menos del 40% de los médicos de atención primaria identifica MASLD como un factor de riesgo cardiovascular.
  • Solo un 15% aplica scores no invasivos (FIB-4, NAFLD fibrosis score).
  • La mayoría considera al hígado graso como un hallazgo “benigno”.

En Argentina y Latinoamérica, la situación no difiere:

  • El hígado graso rara vez se incluye en algoritmos de pesquisa de riesgo cardiovascular.
  • El uso de FIB-4 es anecdótico fuera de hospitales universitarios.
  • Más del 70% de los pacientes son diagnosticados de manera tardía, cuando la fibrosis ya está presente.

Este déficit de conocimiento y práctica clínica es quizás la barrera más importante para cambiar el curso de la enfermedad.

Fisiopatogenia: el hígado en la encrucijada metabólica

La progresión de MASLD a MASH se explica por la combinación de:

1. Resistencia a la insulina, con mayor lipólisis y sobrecarga de ácidos grasos hepáticos.

2. Disfunción del tejido adiposo, con inflamación y liberación de adipocinas.

3. Estrés oxidativo y daño mitocondrial.

4. Activación de células estrelladas hepáticas, con fibrosis resultante.

5. Alteraciones en la microbiota intestinal, lo que lleva a la endotoxemia, y a una mayor inflamación.

El hígado se convierte así en un órgano que no solo sufre, sino que además contribuye al síndrome cardio-reno-metabólico, con mayor riesgo de:

  • Infarto
  • Insuficiencia cardíaca
  • Enfermedad renal crónica.

Herramientas diagnósticas: accesibles pero subutilizadas

El uso de pruebas no invasivas es fundamental para su diagnóstico, y tiene que formar parte del estándar de cuidado en las consultas clínicas iníciales. Dentro de estas, la más útil y destacada es el score FIB-4.

El acrónimo FIB-4 en un término que significa FIBROSIS estimada con 4 sencillos elementos. La medición tradicional de la fibrosis hepática es mediante una biopsia hepática, pero es invasiva, con ciertos riesgos y costos.

FIB-4 fue propuesto como un método de ayuda para determinar la cantidad de fibrosis en el hígado. Incluye 4 variables: edad, ALT (o TGP) y AST (o TGO) y recuento de plaquetas. Según su puntaje:

  • < 1.3 descarta fibrosis significativa.
  • > 2.67 sugiere fibrosis avanzada.

Su implementación en Canadá redujo 30% las derivaciones innecesarias.

Otras prueba usadas son:

  • NAFLD fibrosis score, útil en combinación, aunque menos práctico.
  • Elastografía transitoria (FibroScan®): más precisa, pero limitada por costo y disponibilidad.
  • Biomarcadores en investigación: citoqueratina-18, colágeno sérico (estos no tienen gran aplicación clínica aún).

En Argentina, estas herramientas están disponibles en grandes centros urbanos, pero su uso en atención primaria es casi inexistente.

El modelo canadiense de atención multidisciplinaria

En Canadá se describen distintas experiencias piloto:

  • Clínicas multidisciplinarias con hepatólogos, diabetólogos, cardiólogos, nutricionistas y psicólogos.
  • Protocolos de derivación basados en FIB-4.
  • Telemedicina para áreas rurales.

Todo esto, acompañado de una educación médica, continua como pilar central.

Aunque en Argentina aún no existen clínicas MASLD formales, algunos hospitales universitarios ya ensayan modelos interdisciplinarios, cómo la Universidad de Buenos Aires, el Hospital Italiano y el Hospital El Cruce.

Brecha terapéutica y un futuro cercano

Actualmente, no existen fármacos aprobados específicamente para MASLD/MASH.

El tratamiento se centra en:

1. Estilo de vida. Una dieta hipocalórica, con un patrón mediterráneo, y ejercicio físico programado.

2. Control de las comorbilidades, cómo la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, y la dislipidemia.

3. Nuevos agentes en estudio.

  • Agonistas GLP-1 (semaglutida) y duales GLP-1/GIP (tirzepatida). Ya muestran beneficios en reducción de grasa hepática.
  • Agonistas de PPAR y moduladores de FXR. Estos están en fases avanzadas de investigación.

Acerca de PPAR FXR

Los agonistas de PPAR son compuestos que activan los receptores nucleares activados por el proliferador de peroxisomas (PPAR), que regulan el metabolismo de lípidos, glucosa e inflamación.

Los moduladores de FXR, o agonistas del receptor farnesoide X (FXR), son fármacos que activan el receptor FXR, el cual también participa en la homeostasis de ácidos biliares, el metabolismo de lípidos y glucosa, y la respuesta inmunitaria.

Ambas clases de moléculas son cruciales en el control del equilibrio energético y se están investigando para tratar enfermedades metabólicas y gastrointestinales.

Las conclusiones: ¿qué nos deja esta revisión?

MASLD/MASH son hoy problemas globales con impacto sanitario, económico y social.

El desconocimiento médico es la mayor barrera para su detección y manejo.

El modelo canadiense demuestra que los equipos multidisciplinarios y protocolos simples (como el uso de FIB-4) mejoran la pesquisa y racionalizan derivaciones.

En Argentina, urge integrar la MASLD en los programas de prevención cardiovascular y metabólica.

La educación médica continua y la creación de redes integradas son pasos fundamentales para un mejor manejo de esta entidad.

Sin fármacos específicos aprobados, el estilo de vida sigue siendo la piedra angular del manejo. Además, el uso de agonistas GLP-1, en Argentina, “fuera de etiqueta”, puede ayudar a tratar esta enfermedad.

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