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La calidad de la dieta, un factor clave en el dolor musculoesquelético crónico: más allá de la pérdida de peso

Publicado en European Journal of Nutrition (2025), un estudio de la Universidad de South Australia analizó en 104 adultos con sobrepeso u obesidad cómo una intervención dietaria de 3 meses impactó en la calidad de la dieta, el peso corporal y, especialmente, en la presencia y severidad del dolor musculoesquelético crónico. Los hallazgos sugieren que la mejoría en la calidad de la dieta reduce el dolor de manera directa, independientemente de la pérdida de peso. Lo resumimos en INFOMED.

Puntos Clave

  • Muchas personas viven con obesidad o sobrepeso, y gran porcentaje de estas tiene dolor musculoesquelético.
  • Un grupo de investigadores australianos analizó los efectos de una dieta baja en calorías, y de distintas calidades de esta, durante 3 meses en 104 adultos con sobrepeso/obesidad, de los cuales el 50% reportaba dolor musculoesquelético crónico al inicio.
  • La dieta se diseñó según guías nacionales, con acompañamiento quincenal.
    Tras 3 meses de dieta con restricción calórica, la prevalencia de dolor cayó al 24%.
  • La calidad de la dieta (medida por la escala DGI) aumentó un 22%, sobre todo por menos alimentos ultraprocesados y alcohol.
  • La pérdida de peso media fue de 7.1 kg, con reducción de 7 1 cm de cintura y 3.9% de grasa.
  • La mejoría en dolor se asoció directamente con mejor calidad de dieta, no con la reducción de adiposidad.
  • La calidad de vida en el dominio del dolor (SF-36 BPS) subió + 6.9 puntos; la severidad del dolor (MPQ) bajó – 3,3 a -3,5 puntos.
  • El mejorar la calidad dietaria puede ser una herramienta no farmacológica para el manejo del dolor musculoesquelético crónico en personas con exceso de peso.

La magnitud del problema: obesidad, dolor y carga global

El sobrepeso y la obesidad constituyen uno de los principales problemas de salud pública: más de 1.900 millones de adultos tienen exceso de peso en el mundo y 650 millones tienen obesidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En Argentina, la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2018 mostró una prevalencia de obesidad del 25.4%, en ascenso respecto a las mediciones previas.

El dolor musculoesquelético crónico (CMP, por sus siglas en inglés) afecta al 20-33% de los adultos a nivel global y es un determinante mayor de discapacidad y reducción de la calidad de vida.

La coexistencia de obesidad y dolor crónico es frecuente: el exceso de tejido adiposo genera sobrecarga mecánica en articulaciones y contribuye a un estado proinflamatorio sistémico, amplificando la experiencia dolorosa.

Un nuevo estudio australiano

Un equipo de investigadores australianos buscó responder 2 preguntas:

  1. ¿Una intervención dietaria con restricción calórica mejora la calidad de la dieta y reduce el dolor musculoesquelético en adultos con sobrepeso u obesidad?
  2. ¿La reducción de la adiposidad media esta relación o la calidad de la dieta influye directamente en el dolor?

Para responder a estos interrogantes hicieron un análisis secundario de un ensayo clínico aleatorizado, realizado en la Universidad de South Australia (2019-2021).

Incluyeron 134 adultos de 25 a 65 años. El 71% eran mujeres. El 62% tenían obesidad.

De los 134, 104 completaron la fase de pérdida de peso (3 meses). IMC inicial: 27.5 a 34.9 kg/m².

La intervención fue aplicar una dieta hipocalórica con restricción energética del 30% (equivalente a -0.5 a –1 kg/semana), diseñada según las Australian Dietary Guidelines.

Se incluyó un grupo con almendras y otro con snacks isocalóricos: para este análisis se combinaron los datos.

Un grupo de nutricionistas hizo una consejería nutricional quincenal.

Las principales variables medidas fueron:

  • Calidad de dieta. Esta se midió por el Dietary Guideline Index (DGI) (0–120 puntos).
  • Dolor. Presencia de CMP (≥ 3 meses), severidad (McGill Pain Questionnaire, MPQ) y calidad de vida relacionada con dolor (SF-36 Bodily Pain Scale, BPS).
  • Adiposidad. Medida por el peso, circunferencia de cintura y % grasa corporal por DEXA (estudio de la composición corporal).

Los resultados: ¿Qué encontraron en este estudio?

Al inicio del ensayo, se evaluó:

  • Presencia de dolor musculoesquelético: 47-50% reportaban CMP (n=63/134). De ellos, el 57% reportó dolor en un solo sitio, con un predominio en columna cervical/lumbar (60%). La puntuación de dolor fue inferior al promedio nacional.
  • Calidad de la dieta. En general, esta fue pobre (DGI promedio 49/120).
  • Estado de salud. El 42.6% tuvo un aumento de la grasa corporal en promedio.

Cambios tras 3 meses:

  • Peso y adiposidad: Pérdida media de -7.1 kg, con una reducción de cintura -7.1 cm y de % de grasa de -3.9.
  • Ingesta energética: -787 kcal diarias en el grupo de la intervención.
  • Dolor: La prevalencia de CMP bajó del 50% al 24. La calidad de vida en el dominio de dolor (SF-36 BPS) mejoró +6,9 puntos. En quienes tenían CMP basal, la severidad del dolor (MPQ) disminuyó -3,3 (sitio más molesto) y -3,5 (sitio apareado).
  • Calidad de la dieta: El DGI total aumentó en + 26 puntos (22%). Mejoraron los puntajes de alimentos “core” (frutas, verduras, carnes magras, cereales integrales, lácteos reducidos en grasa). La caída más marcada se dio en el consumo de alimentos “discrecionales” y alcohol (-44%).

La gran novedad de estos resultados fue que las mejoras en dolor no fueron mediadas por la reducción de peso, cintura o el % de grasa. La mejoría en la calidad de dieta se asoció directamente con una menor severidad del dolor (β entre –0,073 y –0,085, IC95 % –0,151 a –0,012).

La calidad, más allá de las calorías

Los autores enfatizan que la calidad de la dieta fue el factor clave.

Mejorar la elección de alimentos (más frutas, verduras, cereales integrales y menos ultraprocesados/alcohol) se vinculó a menos dolor, incluso sin mediación del peso.

Esto se basa en la disminución de la inflamación, y en la neurobiología: la reducción de alimentos ultraprocesados y el aumento de alimentos antiinflamatorios podría modular mecanismos inflamatorios y de sensibilización central.

Las conclusiones: ¿qué nos deja este estudio?

Una dieta hipocalórica de 3 meses mejoró tanto el peso como el dolor en adultos con exceso de peso.

Sin embargo, la reducción del dolor no dependió de la pérdida de grasa o cintura: lo que importó fue la mejor calidad dietaria.

Esto abre una ventana clínica: incorporar recomendaciones dietarias de calidad (no sólo bajar calorías) como parte del abordaje integral del dolor musculoesquelético crónico.

Se necesitan estudios más amplios, controlados y con biomarcadores para confirmar mecanismos.

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