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Influenza en Estados Unidos: la temporada 2025–2026 empieza a tomar forma

El informe semanal de vigilancia de influenza de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), correspondiente a la semana epidemiológica 49 de 2025 (finalizada el 6 de diciembre), confirma el inicio sostenido de la temporada invernal en Estados Unidos. La circulación viral está dominada por influenza A, con claro predominio del subtipo A(H3N2), y se notificó el primer fallecimiento pediátrico asociado a influenza de la temporada 2025–2026. Los datos describen un escenario en ascenso, esperable para esta etapa del año, que contrasta con un clima de creciente alarma en redes sociales y algunos medios. Lo analizamos en INFOMED.

Puntos Clave

  • La temporada de influenza 2025–2026 ya muestra un ascenso sostenido en EE. UU., con aumento de consultas, positividad de laboratorio y hospitalizaciones.
  • Influenza A representa más del 95% de los virus detectados; el subtipo predominante es A(H3N2).
  • Se identificó un nuevo subclado de A(H3N2), denominado subclado K, con mutaciones antigénicas esperables y sin evidencia actual de mayor gravedad clínica.
  • Los estudios de laboratorio indican buena correspondencia antigénica entre los virus circulantes y la vacuna 2025–2026.
  • Las hospitalizaciones aumentan principalmente en adultos mayores y niños pequeños, dentro de los rangos históricos para esta etapa.
  • Se notificó el primer fallecimiento pediátrico por influenza de la temporada, un recordatorio temprano del impacto potencial de la enfermedad.
  • La efectividad vacunal esperada frente a A(H3N2) es moderada para infección, pero alta para prevención de enfermedad grave y hospitalización.
  • El contraste entre datos oficiales y alarmas en redes sociales refuerza la necesidad de una lectura epidemiológica rigurosa por parte del equipo de salud.

Un inicio clásico de temporada, con señales claras de ascenso

Como ocurre habitualmente a partir de fines de noviembre y comienzos de diciembre en el hemisferio norte, los indicadores de actividad gripal comienzan a alinearse. El sistema de vigilancia ambulatoria (ILINet) muestra un aumento sostenido de consultas por enfermedad tipo influenza (ILI), con valores que ya superan el umbral basal nacional. Este incremento se observa en la mayoría de las regiones del país, con mayor intensidad en el sur y el medio oeste.

En paralelo, los laboratorios de la red nacional confirman un aumento progresivo de muestras positivas para influenza, con una positividad global que supera el 15%, un valor típico del inicio de la fase ascendente de la temporada. Más del 95% de los virus identificados corresponden a influenza A, y dentro de ellos predomina de manera marcada el subtipo A(H3N2), un hallazgo que no sorprende, pero que siempre merece atención clínica.

A(H3N2): un viejo conocido con impacto clínico relevante

La dominancia de A(H3N2) es un dato epidemiológicamente importante. Históricamente, las temporadas en las que este subtipo predomina se asocian con mayor carga de enfermedad en adultos mayores, mayor tasa de hospitalizaciones y mayor presión sobre el sistema de salud, en comparación con temporadas dominadas por A(H1N1)pdm09 o influenza B.

Durante la semana 49, más del 70% de los virus A subtipificados correspondieron a A(H3N2). Este patrón es consistente con lo observado en otros países del hemisferio norte y anticipa un escenario clínico en el que los cuadros respiratorios febriles en adultos mayores y pacientes con comorbilidades deben ser evaluados con un umbral bajo para diagnóstico y tratamiento antiviral oportuno.

El subclado K: una novedad virológica que empieza a ganar terreno

Uno de los aspectos más relevantes del informe de esta semana es la caracterización genética de los virus A(H3N2) en circulación. Los CDC informan que una proporción creciente de los aislamientos pertenece a un nuevo subclado dentro del linaje 3C.2a1, denominado subclado K.

Este subclado presenta mutaciones adicionales en la hemaglutinina, particularmente en regiones antigénicas clave, que lo diferencian de otros virus A(H3N2) circulantes en temporadas previas. Desde el punto de vista virológico, se trata de una evolución esperable del virus, pero su identificación temprana resulta central para la interpretación de la dinámica de la temporada.

Hasta el momento, los análisis de inhibición de la hemaglutinación y neutralización sugieren que los virus del subclado K mantienen una buena correspondencia antigénica con la cepa incluida en la vacuna 2025–2026, aunque con una ligera reducción en los títulos de anticuerpos en algunos ensayos de laboratorio.

Este hallazgo no implica pérdida de efectividad clínica, pero sí refuerza la necesidad de vigilancia continua.

Desde el punto de vista clínico, no se ha asociado el subclado K con mayor gravedad intrínseca, mayor letalidad ni cambios en el espectro de presentación. Su relevancia actual es epidemiológica y anticipatoria: nos recuerda que el virus sigue cambiando mientras la temporada avanza.

Hospitalizaciones en aumento, dentro de lo esperado

El sistema FluSurv-NET muestra un aumento progresivo de hospitalizaciones asociadas a influenza, especialmente en mayores de 65 años. Las tasas actuales se ubican dentro de los rangos históricos para esta etapa temprana de la temporada, lejos aún de los picos observados en enero o febrero.

Los niños menores de 5 años y los adultos mayores concentran la mayor proporción de internaciones, y más del 90% de los pacientes hospitalizados presentan al menos una condición médica de riesgo preexistente. Este patrón refuerza un mensaje conocido, pero siempre vigente: la influenza grave no es aleatoria, sino que sigue afectando de manera desproporcionada a los grupos vulnerables.

Mortalidad: un dato temprano, pero relevante

Durante la semana 49 se notificó el primer fallecimiento pediátrico asociado a influenza de la temporada 2025–2026. Si bien un solo caso no permite extraer conclusiones, su registro temprano actúa como un recordatorio clínico y sanitario: la influenza sigue siendo una enfermedad potencialmente grave en niños, incluso en países con alta disponibilidad de atención médica.

En cuanto a la mortalidad general, las muertes atribuidas a influenza y neumonía continúan por debajo del umbral epidémico nacional, un dato tranquilizador que confirma que la temporada recién comienza.

Vacunas 2025–2026: qué sabemos hasta ahora sobre su eficacia

Si bien las estimaciones formales de efectividad vacunal (VE) se publican habitualmente más avanzado el invierno, los datos preliminares de laboratorio y los modelos tempranos permiten algunas inferencias razonables.

Para influenza A(H3N2), se espera una efectividad moderada, en el rango del 35–55% para prevención de enfermedad sintomática, con una mayor protección frente a enfermedad grave, hospitalización y muerte, especialmente en adultos mayores vacunados con formulaciones de alta dosis o adyuvadas.

En niños y adultos jóvenes, la protección frente a cuadros moderados a graves se mantiene elevada. Los CDC destacan que, incluso en temporadas con menor VE frente a infección, la vacunación reduce de manera consistente el riesgo de hospitalización pediátrica y la necesidad de cuidados intensivos.

La circulación del subclado K no modifica, por ahora, las recomendaciones vigentes de vacunación, y no hay evidencia que sugiera un fracaso vacunal generalizado.

Redes sociales, percepción de crisis y la importancia de leer los datos

Un punto que merece una reflexión aparte es el contraste entre los datos oficiales y el clima que se percibe en redes sociales. En las últimas semanas, comenzaron a circular mensajes que hablan de “guardias colapsadas”, “pandemia de gripe” o “temporada inédita”.

Los números actuales no respaldan ese diagnóstico. Lo que muestran los sistemas de vigilancia es una temporada que comienza como se espera, con aumento progresivo de consultas, hospitalizaciones en ascenso y circulación predominante de A(H3N2). Ni la magnitud ni la velocidad del aumento sugieren un escenario excepcional.

Para el médico clínico, este contraste es clave: interpretar correctamente la información epidemiológica permite transmitir calma, sostener recomendaciones basadas en evidencia y evitar que el ruido mediático distorsione la práctica cotidiana.

Las conclusiones: ¿qué nos deja este informe?

La temporada de influenza 2025–2026 en Estados Unidos ya está en marcha. Predomina influenza A(H3N2), aparece un nuevo subclado (K) que merece seguimiento, las hospitalizaciones comienzan a aumentar y la mortalidad permanece baja.

La vacuna sigue siendo una herramienta central y efectiva para reducir complicaciones, especialmente en grupos de riesgo.

Nada en los datos actuales indica una situación fuera de control. Sí indican, en cambio, que entramos en la fase del año en la que la vigilancia clínica, la vacunación y el tratamiento antiviral oportuno vuelven a ocupar un lugar central en la práctica médica.

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