Puntos Clave
- La temporada 2025-2026 comenzó 3-4 semanas antes de lo habitual en Europa.
- Más del 50% de los países europeos reportaron actividad gripal alta o muy alta de forma temprana.
- Predomina la influenza A(H3N2), con claro dominio del subclado K (hasta 80-90% de las muestras).
- No hay evidencia de mayor virulencia del subclado K, pero sí de escape parcial a la inmunidad previa.
- Los adultos ≥ 65 años concentran la mayor carga de hospitalizaciones y complicaciones.
- La efectividad vacunal es moderada, pero reduce de forma consistente el riesgo de tener una enfermedad grave y de morir.
- Las coberturas vacunales insuficientes amplifican el impacto sanitario.
- El escenario actual es comparable a otras temporadas dominadas por H3N2 y no justifica mensajes alarmistas.
Influenza: un viejo problema que nunca se repite igual
La influenza estacional es uno de los ejemplos más claros de la tensión permanente entre un virus altamente mutable y sistemas de salud que deben anticiparse año tras año.
A diferencia de otras infecciones respiratorias, la gripe combina variabilidad genética, inmunidad incompleta y transitoria y una carga desproporcionada en adultos mayores.
Las temporadas dominadas por influenza A(H3N2) han sido, históricamente, las más complejas desde el punto de vista clínico. No necesariamente por una mayor letalidad intrínseca del virus, sino porque afectan con mayor intensidad a personas de edad avanzada, con comorbilidades cardiovasculares, respiratorias o fragilidad.
El invierno europeo 2025–2026 vuelve a encajar en ese patrón.
Un inicio más temprano: ¿por qué importa el calendario?
Uno de los rasgos distintivos de la temporada actual es su inicio adelantado. En gran parte de Europa, la actividad gripal comenzó a aumentar de manera sostenida entre finales de noviembre y principios de diciembre, aproximadamente 3-4 semanas antes del promedio histórico.
Para mediados de diciembre, más del 50% de los países de la Región Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya informaban niveles de actividad gripal altos o muy altos, un umbral que en temporadas previas solía alcanzarse recién en enero.
Este adelantamiento tiene varias consecuencias prácticas:
- Amplía el período de circulación viral total.
- Aumenta la probabilidad de solapamiento con otros virus respiratorios.
- Encuentra a una parte de la población aún no vacunada o recientemente vacunada, sin tiempo suficiente para desarrollar inmunidad óptima.
El eje virológico: A(H3N2) y el subclado K
Desde el punto de vista virológico, la señal es clara: influenza A(H3N2) domina ampliamente la circulación en Europa, y dentro de este subtipo, el subclado K representa entre 80 y 90% de las muestras caracterizadas en varios países.
El subclado K emerge como resultado de una deriva antigénica, con mutaciones en la hemaglutinina que modifican los sitios antigénicos relevantes para el reconocimiento por anticuerpos.
Este fenómeno no es nuevo en H3N2, un subtipo particularmente propenso a acumular cambios que reducen la eficacia de la inmunidad previa.
Un punto clave para la interpretación clínica es que no hay evidencia de mayor virulencia, mayor tasa de complicaciones ni aumento de letalidad asociado específicamente al subclado K. El impacto observado parece estar explicado por:
- Mayor transmisibilidad relativa.
- Escape parcial a la inmunidad inducida por infecciones o vacunas previas.
- Alta proporción de personas susceptibles, especialmente adultos mayores.
Comparación con temporadas previas dominadas por H3N2
Desde una perspectiva histórica, la temporada actual recuerda a otros inviernos europeos dominados por H3N2, como los de 2014-2015, 2016-2017 y 2018-2019. En esas temporadas se observaron patrones similares:
- Alta carga de enfermedad en adultos ≥ 65 años.
- Aumento de hospitalizaciones por infección respiratoria aguda grave.
- Efectividad vacunal moderada frente a infección, pero con impacto claro en reducción de enfermedad grave.
En ese sentido, el escenario 2025-2026 no es excepcional, aunque sí exigente.
Impacto clínico: ¿quiénes se enferman y quiénes se complican?
Los reportes clínicos preliminares confirman un patrón conocido:
- Niños en edad escolar funcionan como amplificadores de la transmisión comunitaria.
- Adultos mayores concentran la mayor carga de internaciones, especialmente aquellos con insuficiencia cardíaca, EPOC, diabetes o fragilidad.
En hospitales europeos se ha observado un aumento temprano de ingresos por neumonía viral y descompensaciones de enfermedades crónicas asociadas a infección gripal, un fenómeno típico de temporadas H3N2 intensas.
Vacunación: una eficacia imperfecta, pero con beneficio real
La aparición del subclado K reabrió el debate sobre la efectividad de la vacuna antigripal. Los datos preliminares sugieren una concordancia antigénica subóptima, algo esperable en un contexto de deriva.
Sin embargo, las estimaciones tempranas disponibles muestran una efectividad del orden de 50-55% frente a influenza A(H3N2) en atención primaria en determinados grupos. Más importante aún, la evidencia acumulada indica que la vacunación sigue reduciendo de manera significativa:
- Hospitalizaciones.
- Complicaciones graves.
- Mortalidad asociada a influenza.
Este punto es central para la comunicación médica: una vacuna moderadamente efectiva sigue siendo clínicamente valiosa, especialmente en adultos mayores.
Cobertura de las vacunas: el talón de Aquiles
En muchos países europeos, la cobertura vacunal en adultos ≥ 65 años continúa por debajo de los objetivos recomendados. Este déficit amplifica el impacto de cualquier temporada dominada por H3N2 y contribuye a la presión sobre los sistemas de salud.
La experiencia de este invierno vuelve a mostrar que el problema no es solo el virus, sino también la brecha persistente entre recomendaciones y vacunación efectiva.
La comunicación del riesgo: evitar el alarmismo
Un aspecto clave en esta temporada es como se comunica la información. Si bien el inicio temprano y la intensidad llaman la atención, no estamos frente a una gripe más letal ni a un virus nuevo.
Transmitir este equilibrio, es decir, ni minimizar ni exagerar, es fundamental para sostener la confianza pública y promover conductas preventivas racionales.
Las conclusiones: ¿qué nos deja esta temporada?
La influenza 2025-2026 en Europa confirma que H3N2 sigue siendo un desafío recurrente.
El subclado K domina la circulación, impulsa un inicio precoz y pone en evidencia, una vez más, las limitaciones de la inmunidad poblacional y de las coberturas vacunales.
La lección no es nueva, pero sí vigente: la gripe estacional sigue siendo un problema relevante, previsible en su imprevisibilidad y manejable con estrategias conocidas cuando se aplican a tiempo.









