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Infecciones respiratorias agudas en 2026: H3N2 marca el ritmo

Mientras en el hemisferio norte la temporada de influenza 2025–2026 acelera con predominio de influenza A(H3N2), incluyendo el subclado K, en Argentina la circulación sigue baja y las señales son, por ahora, de vigilancia más que de alarma. A partir de los números oficiales de las Américas, Europa, Reino Unido y Estados Unidos, repasamos la situación actual de las infecciones respiratorias agudas en el mundo, más allá de los titulares amarillistas, el algoritmo de pánico de las redes.

Puntos Clave

  • La temporada 2025–2026 en el hemisferio norte arrancó antes que en los 2 años previos en varios países, con A(H3N2) dominando y el subclado K como protagonista virológico (no como sentencia de mayor gravedad por sí misma).
  • EE. UU. ya muestra una positividad semanal alta (25,6% en semana 51) y en ascenso, con influenza A explicando la gran mayoría de positivos y H3N2 como subtipo más frecuente en ese momento.
  • El panorama regional de Américas (según la síntesis incluida por Argentina en su BEN) describe influenza en aumento (8,8% global regional) empujada por el norte, con VSR bajo y SARS-CoV-2 en descenso en ese corte.
  • Argentina, a diferencia del norte, está hoy con circulación baja, y la comunicación oficial asociada al BEN SE51 remarca niveles de seguridad, con pocos positivos en la vigilancia ambulatoria reciente y hospitalizaciones contadas. Esto no “niega” lo del norte: habla de fase local.
  • Efectividad vacunal: los datos tempranos son mejores que el clima de redes. En EU/EE, VE contra A(H3N2) fue ~52% en atención primaria; UKHSA comunicó VE temprana contra asistencia hospitalaria de 70–75% en niños y 30–40% en adultos.
  • El subclado K exige vigilancia y buena comunicación, no pánico: OPS/OMS emitió documentos técnicos para orientar preparación, vigilancia y vacunación en la región.

La influenza no “explota” de un día para el otro

En términos globales, la influenza estacional sigue siendo una causa relevante de morbilidad y mortalidad cada año.

En la vigilancia internacional, la clave no es un número aislado, sino la pendiente: cuándo empieza la curva, qué grupos etarios lideran la transmisión, y cuánto tarda en reflejarse en internaciones.

Este año, varias agencias coinciden en un patrón: inicio más temprano de la temporada de gripe en el norte, con A(H3N2) dominando en múltiples regiones y la discusión sobre el encaje antigénico por la emergencia del subclado K.

Europa, por ejemplo, describe un aumento de los contagios 3-4 semanas antes que en las 2 temporadas previas, con circulación elevada en un número importante de países y predominio de A(H3N2) subclado K.

La foto regional en las Américas: influenza en ascenso “empujada” por el norte, VSR bajo y SARS-CoV-2 en descenso

El Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) de Argentina (SE 51, 2025) incluye una síntesis regional que sirve como brújula para no mirar el fenómeno con anteojeras locales:

  • Las Américas. Positividad de influenza 8.8% con tendencia ascendente; A(H3N2) predominó en la mayoría de regiones subtipificadas (con excepción de la subregión andina, donde predominó A(H1N1, pdm09).
  • VSR. Se mantuvo bajo en positividad (< 1%) en la última semana reportada en esa síntesis.
  • SARS-CoV-2. Tendencia descendente, con positividad alrededor de 6.4% en el corte citado por el BEN.
  • América del Norte. Influenza con positividad 10.6%, en aumento sostenido y marcado en las últimas 4 semanas.
  • Caribe y América Central. Se describen positividades de influenza más altas (por ejemplo 18.7% en Caribe y 15.1% en América Central).

Este “telón de fondo” es útil porque explica por qué, aun con Argentina tranquila, el tema aparece en la conversación pública: lo que ocurre en el norte arrastra volumen (viajes, temporada invernal, mayor testeo, presión asistencial) y hace más visible la señal.

Estados Unidos: positividad subiendo con H3N2 al frente (y números que justifican atención)

El reporte FluView (CDC), de la semana 51 (terminada el 20/12/2025) muestra un ascenso claro:

  • En laboratorios clínicos, 92.115 muestras testadas en la semana; 23.613 positivas (25.6%).
  • Desde la semana 40 (inicio del período acumulado), 774.045 muestras y 56.570 positivas (7.3%).
  • Entre las positivas de la semana 51: influenza A 94.7% y B 5.3%.

En esa misma actualización, el CDC destaca que A(H3N2) es lo más frecuentemente reportado, aunque con variaciones regionales.

Con este tipo de porcentajes de positividad, el mensaje sanitario suele ser simple: está circulando y está subiendo, y por lo tanto tienen sentido las medidas “de manual” (vacuna, antivirales en quienes corresponda, y cuidado respiratorio en ámbitos de riesgo).

Europa (ECDC): temporada más temprana, subclado K como motor y primeras señales de impacto asistencial

El ECDC describe para la UE/EEE, hacia la semana 49 de 2025, un escenario de circulación respiratoria importante, con incremento de consultas por síntomas respiratorios y A(H3N2) subclado K impulsando la tendencia.

Señala además que la circulación es mayor en chicos 5-14 años y que en algunos países se observan aumentos de hospitalización que afectan a todos los grupos etarios, pero sobre todo a ≥ 65 años.

Es el tipo de patrón que, en la práctica, suele anticipar 2 conversaciones clínicas:

1. demanda ambulatoria alta en pediatría y medicina general.

2. Una “cola” de gravedad concentrada en mayores y comórbidos.

Argentina: circulación baja, con señal leve en ambulatorio (y el resto, por ahora, en rango de seguridad)

La comunicación oficial asociada al BEN SE 51 es explícita: la circulación de virus respiratorios continúa siendo baja en el país y, aunque se observa un leve incremento de influenza B en vigilancia ambulatoria, las notificaciones se mantienen dentro de niveles de seguridad;

En las últimas 2 semanas informadas se registraron 13 casos positivos en UMA y 10 hospitalizaciones.

Esto no es un “fin del tema”, pero sí un punto de orden: Argentina no está hoy en el mismo capítulo epidemiológico que Estados Unidos o partes de Europa. La vigilancia sirve justamente para detectar si la pendiente cambia.

Subclado K (H3N2): la palabra que los medios aman, pero que en salud pública se traduce en algo concreto

En la jerga de vigilancia, “subclado” no es sinónimo de “más letal”: suele ser una manera de hablar de variantes dentro del linaje, con cambios que pueden afectar el encaje antigénico y, por extensión, la performance vacunal o la susceptibilidad poblacional.

La OPS/OMS las Américas emitió una nota técnica específicamente sobre el subclado K para la región, para reforzar recomendaciones y recordar el marco del alerta regional de influenza estacional.

Y la OMS, en su actualización global, menciona el aumento rápido de detecciones del subclado K en múltiples países desde 2025, dentro del panorama de circulación de influenza A(H3N2).

Una traducción clínica razonable: no es un monstruo nuevo, pero sí un virus con cambios suficientes como para que valga la pena mirar dos cosas con lupa

Vacunas 2025–2026: ¿qué sabemos hoy de efectividad?

Acá hay que aclarar: “la vacuna sirve” no es lo mismo que “la vacuna evita toda infección”, y tampoco es lo mismo “evitar consulta ambulatoria” que “evitar internación”.

En el Reino Unido, su protección fue importante, aun con subclado K dominante: en UKHSA comunicó datos tempranos donde la vacuna 2025/26 fue 70-75% efectiva para prevenir asistencia hospitalaria en niños 2-17 años, y 30-40% efectiva en adultos (métrica enfocada en los desenlaces asistenciales).

Ese patrón (más alta en niños, más moderada en adultos) es coherente con lo observado históricamente por inmunosenescencia, comorbilidades y heterogeneidad de exposición.

En Europa (ECDC), la efectividad en la atención primaria contra H3N2 está en el rango del 50%.

En un estudio multicéntrico europeo de efectividad temprana (semanas 41-49, 2025), con 866 casos y 4.165 controles de test-negativo, el ECDC reporta:

  • 52% de efectividad contra influenza A(H3N2).
  • En 0–17 años, VE A(H3N2) 52%; en 18–64, 57%.

En términos prácticos, este nivel de efectividad en atención primaria suele implicar: menos consultas por síndrome gripal confirmado y, por arrastre, menos presión sobre el sistema, aunque no elimina el ruido asistencial si la incidencia es muy alta.

Una publicación de MMWR del CDC de los Estados Unidos informó una reducción del 50% de la enfermedad atendida y de las hospitalizaciones.

El MMWR del CDC, sobre 8 países del hemisferio sur (marzo–septiembre 2025) estimó que la vacunación redujo consultas por influenza en ambulatorio 50.4% y hospitalización 49.7% (para “cualquier influenza”), con una efectividad de la vacuna del 45-46% para influenza A en general.

El propio CDC remarca que la composición vacunal del hemisferio norte 2025–26 es la misma que la del hemisferio sur 2025, y que eso puede orientar expectativas si circulan virus comparables.

Se ve acá como, aun en temporadas con “mismatch” parcial, los datos tempranos disponibles no apoyan la narrativa de “la vacuna no sirve”. Apoyan algo más realista: sirve, pero no es perfecta, y su mayor valor poblacional aparece cuando miramos internaciones y complicaciones.

Medios y redes: cuando la epidemiología se cuenta como espectáculo (y qué hacer con eso)

En paralelo a los informes técnicos, los medios tienden a dos reflejos:

1. bautizar (“superflu”, “gripe mutante”, “la peor de la década”), y

2. simplificar (“la vacuna no coincide”, “no sirve”, “no te la des”).

El problema no es solo estético: ese relato alimenta dos conductas peligrosas y muy frecuentes:

  • Subestimación del riesgo (“si la vacuna no sirve, ¿para qué?”), y
  • Sobre-reacción (“esto es nuevo y mortal, hay que entrar en pánico”).

Los organismos sanitarios, en cambio, suelen decir algo menos viralizable, pero más útil: la actividad está aumentando, H3N2 predomina, vacunarse sigue siendo recomendable y el foco debe ponerse en proteger a los grupos de riesgo y sostener capacidad asistencial.

En Américas, la OPS llamó a fortalecer vacunación, vigilancia y preparación de servicios ante posible actividad temprana o más intensa.

En síntesis lo que circula en redes suele ser “emocionalmente eficiente”; lo que sirven los boletines es “clínicamente accionable”.

Las conclusiones: ¿qué nos deja este corte (02/01/2026) para la práctica y la comunicación sanitaria?

En el hemisferio norte: influenza 2025–26 viene más temprana y con A(H3N2) al mando; Estados Unidos ya muestra porcentajes de positividad alto y en ascenso.

En las Américas, influenza en ascenso con predominio H3N2 en la mayor parte; VSR bajo y SARS-CoV-2 sin señal de crecimiento.

En Argentina, por ahora, se ve una baja circulación, con una señal leve en ambulatorio; eso no contradice lo del norte: simplemente indica que estamos en otra fase local.

La evidencia temprana disponible en Europa y Reino Unido sugiere protección relevante de las vacunas contra H3N2, aun con subclado K circulando (del orden de ~50% en atención primaria en EU/EEE y señales fuertes contra desenlaces asistenciales en UK).

A nivel comunicacional, es un buen momento para insistir con mensajes sobrios: ni “no pasa nada”, ni “apocalipsis”. La consigna sanitaria útil es vacunar, tratar a tiempo a quienes corresponda y cuidar entornos de riesgo.

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