Toda la actualidad de la medicina en español. Escrita y revisada por médicos.

Gripe en ascenso, COVID-19 estable y RSV en circulación: qué nos dice la vigilancia respiratoria del Reino Unido al inicio del invierno 2025-2026

El National flu and COVID-19 surveillance report publicado por la UK Health Security Agency (UKHSA) el 11 de diciembre de 2025 describe un escenario invernal que no resulta inesperado, pero que nos enciende las alarmas: la influenza vuelve a ocupar el centro de la escena, con aumento sostenido de consultas, hospitalizaciones y presión en el sistema de salud. El COVID-19 persiste en niveles basales, y el virus respiratorio sincitial (VSR) continúa circulando con impacto particular en la población pediátrica. Resumimos en INFOMED los principales hallazgos correspondientes a la semana epidemiológica 49 (1-7 de diciembre de 2025).

Puntos Clave

  • La influenza es el principal virus respiratorio en circulación en Inglaterra, con aumento temprano de consultas y hospitalizaciones.
  • La temporada comenzó 3–4 semanas antes de lo habitual.
  • Predomina influenza A(H3N2), asociada a mayor impacto clínico en adultos mayores.
  • La mayoría de los virus caracterizados pertenece al subclado K, un linaje nuevo dentro de A(H3N2) esta temporada.
  • Las hospitalizaciones por influenza alcanzaron 10.05 por 100,000 habitantes, con presión concentrada en salas generales.
  • COVID-19 circula en niveles basales y no explica la mayor parte de la presión asistencial.
  • RSV sigue siendo central en pediatría, con alta positividad en menores de 5 años.
  • La vacunación continúa siendo la principal herramienta preventiva, con brechas de cobertura aún relevantes.

Un invierno que empieza antes: la gripe pica en punta

Uno de los primeros datos relevantes de la temporada 2025–2026 en el Reino Unido es el adelantamiento de la circulación de influenza.

Los sistemas de vigilancia muestran que la actividad gripal comenzó a intensificarse tres a cuatro semanas antes de lo observado en inviernos recientes, en promedio, 3 o 4 semanas.

En la práctica, esto se refleja en un aumento claro de la demanda asistencial. Las consultas por síndrome gripal en atención primaria alcanzaron 18.3 por 100,000 habitantes, con un incremento marcado respecto de la semana previa. En paralelo, la positividad de influenza en laboratorio superó el 20%, y en las muestras comunitarias tomadas en consultorios generales más de 1/3 (34%) resultó positivo para virus influenza.

Este aumento no es meramente estadístico. Se traduce en más pacientes consultando, más diagnósticos confirmados y más internaciones, una presión que ya empieza a sentirse en el sistema hospitalario.

Influenza A(H3N2): un patrón conocido, con un componente nuevo

El subtipo predominante identificado en esta etapa del invierno es influenza A(H3N2). Este hallazgo no sorprende y, en términos clínicos, ayuda a explicar buena parte del impacto observado. Los inviernos dominados por A(H3N2) se asocian históricamente a mayor carga de enfermedad en adultos mayores, con incremento de hospitalizaciones, estadías más prolongadas y mayor riesgo de descompensación de comorbilidades.

Durante la semana analizada, la tasa de hospitalización por influenza alcanzó 10.05 por 100,000 habitantes, en aumento sostenido respecto de semanas previas. Aunque las admisiones a unidades de cuidados intensivos continúan siendo relativamente bajas (0.28 por 100.000), el crecimiento de las internaciones en salas generales es constante y clínicamente relevante.

Este patrón, de circulación temprana, predominio de H3N2 y aumento progresivo de hospitalizaciones, es coherente con un invierno gripal de impacto moderado a alto, aun sin alcanzar picos extremos de incidencia poblacional.

El subclado K: una novedad viral que ayuda a interpretar el escenario

Al analizar la vigilancia virológica, el informe del UKHSA aporta un dato relevante. La mayoría de los virus influenza A(H3N2) caracterizados durante la semana epidemiológica 49 pertenecen al subclado 3C.2a1b.2a.2, denominado subclado K.

Este subclado representa una evolución reciente dentro de la circulación de A(H3N2) y constituye un linaje nuevo en la vigilancia de esta temporada.

No se trata de una “nueva gripe” ni de un evento inesperado, sino de una expresión más de la dinámica evolutiva habitual del virus influenza.

Los datos disponibles no muestran, por el momento, señales duras de una mayor transmisibilidad ni de aumento marcado de la virulencia intrínseca (esto último, para referirnos a una enfermedad más grave). Sin embargo, como ocurre históricamente con muchos linajes de A(H3N2), su circulación se asocia a un mayor impacto clínico en adultos mayores, con aumento de internaciones y presión asistencial, especialmente en salas generales más que en unidades de cuidados intensivos.

En este sentido, la emergencia del subclado K no explica por sí sola un cambio abrupto del escenario, pero sí ayuda a comprender por qué la influenza está teniendo un impacto clínico relevante desde etapas tempranas del invierno, en combinación con factores demográficos, comorbilidades y coberturas vacunales heterogéneas.

COVID-19: circulación persistente, pero sin señales de alarma

En contraste con la gripe, el COVID-19 mantiene un perfil bajo en los indicadores de vigilancia.

La positividad de las PCR en hospitales se mantiene en torno al 2.1%, sin cambios relevantes respecto de semanas anteriores.

Las consultas en guardias permanecen estables y, si bien se observa un leve aumento en hospitalizaciones (alrededor de 1.27 por 100.000 habitantes), este incremento no se traduce en mayor ocupación de cuidados críticos.

Durante la semana 49 se identificaron algo más de 700 casos de COVID-19 en el ámbito hospitalario, con mayor positividad en los grupos de edad más avanzada, pero sin evidencia de un cambio abrupto de tendencia.

En este contexto, queda claro que el SARS-CoV-2 no desapareció, pero no es hoy el principal determinante de la presión asistencial.

VSR: el invierno de siempre en pediatría

El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) continúa circulando en niveles medios, con un impacto concentrado, como es habitual, en los más pequeños.

En atención primaria, la positividad para el VSR superó el 17%, y en menores de 5 años alcanzó valores cercanos al 38-40%, reflejando su rol central en bronquiolitis y cuadros respiratorios bajos.

Aunque la tasa de hospitalización por VSR mostró una leve disminución respecto de semanas previas (3.4 por 100.000 habitantes), el virus sigue siendo un actor relevante del invierno pediátrico y contribuye de manera significativa a la sobrecarga del sistema.

Otros virus respiratorios: el ruido de fondo del invierno en el Reino Unido

Además de influenza, COVID-19 y VSR, hay circulación simultánea de múltiples virus respiratorios, cómo el metapneumovirus humano que está en aumento, el parainfluenza con un ascenso leve, rinovirus estable y adenovirus persistente.

Cada uno de estos agentes, tomado de forma aislada, genera un impacto limitado. En conjunto, explican el aumento del volumen de consultas, la superposición de cuadros clínicos y la mayor complejidad diagnóstica del invierno, especialmente en pacientes con comorbilidades.

Entre la percepción y los datos: qué dicen las redes y qué muestra la vigilancia

En este contexto, no sorprende la circulación en redes sociales y algunos medios de mensajes sobre guardias colapsadas, hospitales saturados o incluso “una nueva pandemia”. Sin embargo, los datos oficiales permiten poner ese relato en perspectiva.

El informe del UKHSA no describe un escenario fuera de control. Tampoco minimiza el problema. Muestra, en cambio, un invierno respiratorio intenso pero reconocible, con predominio de influenza, circulación simultánea de varios virus y aumento progresivo de internaciones, particularmente en adultos mayores y niños pequeños.

Vacunación: una herramienta eficaz, aún subutilizada

La vacunación antigripal en personas de 65 años o más se mantiene en niveles similares a los de la temporada anterior, mientras que en embarazadas y niños pequeños se observa incluso una leve mejoría.

En cambio, la vacunación de refuerzo contra el COVID-19 muestra una brecha clara: 62.6% de las personas de 75 años o más recibieron la dosis de otoño 2025, pero solo 28.5% de las personas inmunocomprometidas menores de 75 años lo hicieron.

En un contexto de circulación viral sostenida, estas diferencias de cobertura tienen consecuencias clínicas concretas y evitables.

Las conclusiones: ¿qué nos deja este informe?

El inicio del invierno 2025-2026 en el Reino Unido deja un mensaje clínico claro: la influenza volvió a ocupar el centro del escenario invernal, con impacto real en la práctica cotidiana y en la ocupación hospitalaria, especialmente en adultos mayores, en un contexto dominado por influenza A(H3N2) y la emergencia del subclado K.

El COVID-19 continúa circulando, pero en niveles basales y sin explicar la mayor parte de la presión asistencial.

El VSR sigue siendo un determinante central del invierno pediátrico, mientras que la circulación simultánea de múltiples virus completa un escenario multiviral, intenso pero epidemiológicamente reconocible.

Etiquetas

disclaimer

  • No ofrecemos productos ni tratamientos.
  • Todo el contenido tiene fines informativos.
  • La información NO reemplaza la consulta médica profesional.

Compartí esta Nota