Toda la actualidad de la medicina en español. Escrita y revisada por médicos.

Gripe A (H3N2) en el hemisferio norte: todo lo que tenemos que saber

La temporada de gripe 2025-2026 en el hemisferio norte arrancó antes de lo habitual y está dominada por el virus influenza A (H3N2), en particular por un subclado recientemente descrito, el subclado K (J.2.4.1). Diversos organismos (OMS, ECDC, CDC, PAHO/OPS y agencias nacionales europeas) coinciden en 3 puntos: circulación temprana e intensa de A (H3N2), desajuste antigénico parcial con la cepa vacunal y un impacto que, por ahora, se mantiene dentro de lo esperable, pero con riesgos potenciales (1). Lo resumimos en INFOMED.

Puntos Clave

  • H3N2 domina la temporada 2025-2026 en el hemisferio norte, con circulación intensa en Norteamérica, Europa y grandes áreas de Asia, y un inicio más temprano de lo habitual.

  • El subclado K de A(H3N2) se ha expandido rápidamente y ya representa alrededor de un tercio de los virus H3N2 globales y casi la mitad de los H3N2 secuenciados en la UE/EEE, mostrando una clara distancia antigénica con la cepa vacunal vigente.

  • Los ensayos serológicos indican un desajuste significativo entre la vacuna H3N2 2025-2026 y los virus de subclado K, pero esto no implica pérdida total de protección, especialmente frente a enfermedad grave.

  • Los datos preliminares sugieren que la vacuna mantiene una efectividad moderada frente a hospitalizaciones ( 30-40%) por H3N2 subclado K, un beneficio clínicamente relevante en adultos mayores y pacientes de alto riesgo.

  • La carga de enfermedad se concentra en niños como principales transmisores comunitarios y en adultos mayores como grupo con más hospitalizaciones, reproduciendo el patrón clásico de las temporadas H3N2.

  • Desde la fisiopatología, H3N2 combina alta deriva antigénica, problemas de adaptación al huevo y respuesta inmune disminuida en mayores, lo que explica su mayor impacto histórico en términos de hospitalización y mortalidad.

  • Los antivirales (oseltamivir, zanamivir, peramivir, baloxavir) siguen siendo activos frente a los H3N2 circulantes; no se han detectado patrones significativos de resistencia en subclado K, por lo que el tratamiento precoz en grupos de riesgo continúa siendo una recomendación central.

  • Para Argentina y el resto del hemisferio sur, la experiencia del norte subraya la necesidad de reforzar vacunación en mayores y grupos de riesgo, vigilar la deriva genética de H3N2 y estar preparados para una eventual temporada dominada por subclado K o derivados en 2026.

La temporada de gripe se adelantó en el hemisferio norte, con un nuevo clado de gripe A (H3N2) que domina los contagios.

Una temporada que se adelantó y se intensifica

Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que, para la semana epidemiológica 48 de 2025, la positividad global para influenza superó el 15%, con tasas por encima del 10% en prácticamente todas las zonas templadas del hemisferio norte. En esas regiones, predominan claramente los virus tipo A, en particular A(H3N2).

En Europa, el ECDC describe una temporada que se está adelantando 3-4 semanas respecto de los 2 últimos inviernos, con un incremento temprano de consultas por síndrome gripal y aumento de positividad en vigilancia virológica, otra vez con predominio de A (H3N2).

En Estados Unidos, el informe FluView de la semana 48 muestra:

  • Aumento de las consultas por enfermedad respiratoria aguda (ILI) en todas las franjas etarias.
  • Un total de 1.489 hospitalizaciones por gripe confirmadas entre el 1 de octubre y el 29 de noviembre, con una tasa acumulada de 4.3/100.000, la tercera más alta para esa semana desde 2010-2011.
  • Entre los virus A subtipados en hospitalizados, casi 80 % son A (H3N2).

En Canadá y Estados Unidos, la OPS/PAHO confirma que A(H3N2) es el subtipo dominante, con un aumento progresivo del nuevo subclado K, ya ampliamente detectado también en Europa y Asia.

La distribución etaria es la esperable: los niños (especialmente de 5 a 14 años) concentran las tasas más altas de positividad en la comunidad, mientras que los adultos mayores concentran la mayor parte de las hospitalizaciones, reproduciendo el patrón clásico de las temporadas dominadas por H3N2.

El protagonista: A (H3N2) y el nuevo subclado K

En los últimos años, los virus A(H3N2) han evolucionado dentro del clado 2a.3a.1. Para la temporada 2025-2026, la OMS recomendó como cepas vacunales H3N2 las variantes A – Distrito de Columbia 27/2023 (cultivo celular) y A – Croacia/10136RV/2023 (huevo), ambas representativas de subclados J.2 dentro de ese clado.

Sin embargo, los datos de vigilancia genética muestran la emergencia y rápida expansión de un nuevo subclado: el subclado K (antes J.2.4.1), dentro de 2a.3a.1.

Entre mayo y noviembre de 2025, este representó alrededor del 33% de todas las secuencias H3N2 globales y cerca del 47% de las secuencias H3N2 de la UE, según ECDC.

Este subclado K presenta un número inusualmente alto de mutaciones en la hemaglutinina (HA) respecto de A/Croatia/10136RV/2023 (vacuna NH 2025-2026), asociadas a cambios en sitios antigénicos y de glicosilación.

En términos prácticos, esto se traduce en:

  • Mayor distancia antigénica entre los virus circulantes y la cepa vacunal H3N2.
  • Potencial reducción de la efectividad vacunal frente a infección y enfermedad leve.
  • Persistencia de cierta protección frente a enfermedad grave, mediada por inmunidad celular y anticuerpos cruzados, incluso cuando hay desajuste antigénico.

Desajuste con la vacuna: el laboratorio versus el mundo real

Los datos de laboratorio son consistentes y apuntan a un desajuste antigénico relevante:

  • En Europa, el ECDC informa que los virus de subclado K tienen mala reactividad frente a antisueros de hurones obtenidos con las cepas vacunales A/District of Columbia/27/2023 y A/Croatia/10136RV/2023.
  • En Inglaterra, la mayoría de los virus H3N2 secuenciados desde la semana 40 pertenecen a subclado K; entre los virus caracterizados antigénicamente, 6 de 7 se consideraron “distantes” de las cepas vacunales H3N2.
  • En Estados Unidos, los datos de FluView muestran que ninguno de los H3N2 caracterizados hasta ahora es bien reconocido por los antisueros frente a la cepa vacunal A/District of Columbia/27/2023.

Esto, traducido a la consulta, significa que el virus “se parece poco” al candidato vacunal en los ensayos serológicos clásicos. Sin embargo, esto no implica necesariamente que la vacuna “no sirve”:

El propio ECDC subraya que las correlaciones entre los antígenos en los hurones y efectividad vacunal real son moderadas para infección y aún más débiles para enfermedad grave, donde la inmunidad celular y las respuestas cruzadas juegan un rol importante.

Datos preliminares de Inglaterra sugieren que la efectividad de la vacuna 2025-2026 contra hospitalización por H3N2 se mantiene en rangos similares a temporadas recientes, aunque con la cautela de tratarse de estimaciones tempranas.

Reportes de servicios sanitarios en Estados Unidos y Europa hablan de una efectividad frente a la hospitalización del orden del 30–40 % para el subclado K, que sigue siendo clínicamente relevante en adultos mayores y pacientes de alto riesgo.

En síntesis: hay desajuste antigénico, sí, pero la vacuna sigue ofreciendo protección parcial, sobre todo contra formas graves y hospitalización, y sigue siendo la herramienta central de prevención.

Carga de enfermedad y severidad: lo que estamos viendo

Con los datos disponibles hasta fines de noviembre/inicios de diciembre de 2025, la actividad gripal es elevada en Norteamérica, Europa y Asia, con predominio de A (H3N2).

La severidad global no parece, por ahora, superior a la de otras temporadas dominadas por H3N2, según ECDC, OPS/PAHO y las autoridades de Hong Kong y Taiwán, que ya atravesaron una ola de subclado K sin señales de mortalidad desproporcionada.

Los sistemas de salud están bajo presión por la co-circulación de influenza, SARS-CoV-2 y VRS, con variaciones según país.

El perfil de riesgo de H3N2 no cambió: las personas con más riesgos de complicarse siguen siendo los adultos ≥ 65 años, las personas con enfermedades crónicas (cardiovasculares, pulmonares, metabólicas, neuromusculares, inmunocompromiso), las embarazadas, y los residentes de instituciones cerradas (geriátricos, instituciones de cuidado prolongado).

Los datos históricos muestran que las temporadas dominadas por H3N2 se caracterizan por:

  • Tasas más altas de hospitalización y mortalidad por causas respiratorias y circulatorias, especialmente en adultos mayores.
  • Un incremento en el riesgo de internación en sala de cuidados intensivos, de requerir ventilación mecánica y de morir, principalmente en pacientes ancianos con comorbilidades.

En la temporada actual, los datos de FluSurv-NET en EE. UU. muestran que:

  • La tasa de hospitalización acumulada por influenza es más alta en ≥ 65 años (12/100.000), seguida por niños 0-4 años.
  • Entre los hospitalizados con virus A subtipado, H3N2 representa cerca del 80%.

Es decir, el patrón clásico de “H3N2 golpea más a los mayores” se está repitiendo, sin señales claras (todavía) de una letalidad superior a otros años H3N2.

¿Por qué H3N2 genera casi siempre más problemas?

La llamada “H3N2 problem” está bien descrita en la literatura:

  • Alta tasa de deriva antigénica
    H3N2 acumula mutaciones en la HA más rápidamente que otros subtipos, con cambios frecuentes en sitios antigénicos y de glicosilación. Esto permite escapar con rapidez a los anticuerpos generados por infecciones previas o vacunación.
  • Problemas con la producción en huevo
    Muchas vacunas se producen en huevos embrionados; durante ese proceso, H3N2 suele adquirir mutaciones de adaptación al huevo que lo hacen antigénicamente distinto tanto de la cepa circulante como de los virus humanos. Revisiones sistemáticas estiman que estos cambios pueden reducir significativamente la efectividad vacunal frente a H3N2, en comparación con vacunas cultivadas en célula.
  • Inmunosenescencia e imprinting
    En adultos mayores, la respuesta humoral a la vacuna es menos robusta y de menor duración. El “imprinting” inmunológico (la primera exposición en la infancia) modula la respuesta a subtipos posteriores; quienes se “imprimieron” con H1N1 suelen responder peor a H3N2, y viceversa.

La combinación de estos factores explica por qué, desde hace décadas, las temporadas H3N2 se asocian a:

  • Mayor mortalidad en adultos mayores.
  • Peor desempeño relativo de las vacunas respecto de H1N1 y B.
  • Más internaciones en unidad de cuidados intensivos y mayor carga en hospitales.

El subclado K, en este sentido, no inventa un problema nuevo, sino que acentúa rasgos históricos de H3N2: deriva rápida, desajuste vacunal y vulnerabilidad de grupos de riesgo.

Antivirales: por ahora, una buena noticia

Tanto el ECDC como el CDC de Estados Unidos y la UKHSA coinciden en que, hasta el momento, no se han detectado mutaciones relevantes de resistencia a inhibidores de neuraminidasa (oseltamivir, zanamivir, peramivir) en los H3N2 de subclado K.

Tampoco se han identificado marcadores de resistencia al inhibidor de la polimerasa baloxavir.

Esto respalda las recomendaciones actuales:

  • Tratar de forma precoz con antivirales a pacientes con factores de riesgo o enfermedad grave.
  • Considerar profilaxis antiviral en brotes en instituciones cerradas, independientemente del estado vacunal, como enfatiza el ECDC.

Los adamantanos siguen descartados (resistencia prácticamente universal de A(H3N2)), por lo que no forman parte del arsenal terapéutico actual.

Qué significa esto para el hemisferio sur (y para Argentina)

Aunque la pregunta se centra en el hemisferio norte, desde la práctica clínica en el sur es inevitable pensar “qué nos espera el próximo invierno”.

Algunas ideas útiles:

Lo que está ocurriendo ahora con el subclado K probablemente influya en la composición de la vacuna 2026 para el hemisferio sur, que será discutida por la OMS en febrero. Es muy probable que A(H3N2), y en particular subclado K o descendientes cercano, tengan un rol importante en la próxima temporada del sur, aunque esto no es una ley rígida.

Las conclusiones: ¿qué nos deja esta temporada H3N2 del norte?

Tenemos una temporada de gripe adelantada y dominada por H3N2, con fuerte circulación en Norteamérica, Europa y Asia, en un contexto de coinfección potencial con SARS-CoV-2 y VRS.

El protagonista virológico es el subclado K de A(H3N2), que muestra una deriva antigénica importante respecto de la cepa vacunal 2025-2026, lo que explica el desajuste observado en ensayos serológicos.

A pesar del desajuste, la vacuna sigue ofreciendo protección parcial, sobre todo contra enfermedad grave y hospitalización, especialmente en adultos mayores y personas con comorbilidades.

El patrón de riesgo repite la historia conocida de H3N2: los más golpeados son los mayores de 65 años y los pacientes con enfermedades crónicas, con niños pequeños actuando como grandes impulsores de la transmisión comunitaria.

Por ahora, no hay evidencia de que subclado K sea intrínsecamente más virulento que otros H3N2 recientes; la preocupación pasa más por la combinación de desajuste vacunal + menor inmunidad poblacional reciente frente a H3N2.

La buena noticia: los antivirales disponibles mantienen su actividad frente a los H3N2 circulantes, y su uso temprano sigue siendo una herramienta clave para reducir complicaciones en grupos de riesgo.

Para el hemisferio sur, y en particular para Argentina, la temporada 2025-2026 del norte es, una vez más, un adelanto de lo que debemos vigilar: la evolución de H3N2, la composición de la vacuna del próximo año, la necesidad de mantener y mejorar coberturas en mayores de 65 años, embarazadas y personas con comorbilidades.

Etiquetas

Disclaimer

  • No ofrecemos productos ni tratamientos.
  • Todo el contenido tiene fines informativos.
  • La información NO reemplaza la consulta médica profesional.

Compartí esta Nota