Puntos Clave
- Históricamente se anunció la enfermedad cardiovascular como principalmente masculina, pese a ser la principal causa de muerte global en ambos géneros. Repasamos esta entidad en la mujer.
- La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte global. En 2022 provocó 19.8 millones de muertes, aproximadamente un tercio de todas las muertes del planeta.
- En Argentina también es la primera causa de mortalidad. Las enfermedades cardiovasculares explican cerca del 28% de todas las muertes anuales, con alrededor de 100.000 fallecimientos por año.
- La cardiología se desarrolló históricamente sobre un modelo masculino.
Esto contribuyó a que durante años el riesgo cardiovascular femenino fuera subestimado o diagnosticado tardíamente. - El tabaquismo y la diabetes parecen tener mayor impacto en mujeres.
El tabaquismo aumenta el riesgo coronario 25% más en mujeres, y la diabetes se asocia con más de 40% mayor riesgo coronario femenino. - Existen factores de riesgo exclusivos de la mujer. Entre ellos se encuentran los trastornos hipertensivos del embarazo, la diabetes gestacional y la menopausia precoz.
- El embarazo puede revelar vulnerabilidad cardiovascular futura. Complicaciones obstétricas pueden anticipar mayor riesgo de hipertensión, cardiopatía isquémica y ACV años más tarde.
- El infarto femenino puede tener mecanismos diferentes. Diagnósticos como MINOCA y SCAD son relativamente más frecuentes en mujeres.
- Las mujeres presentan más insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada. Este fenotipo está asociado a hipertensión crónica, obesidad y disfunción microvascular.
- La prevención cardiovascular sigue siendo altamente efectiva. Los factores de riesgo modificables explican más de la mitad de los eventos cardiovasculares.
- La investigación cardiovascular todavía incluye menos mujeres. En ensayos clínicos recientes, las mujeres representan aproximadamente el 40% de los participantes, lo que limita la evidencia específica.
El problema
La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que en 2022 murieron 19.8 millones de personas por causas cardiovasculares, lo que representa aproximadamente el 32% de todas las muertes globales. De esas muertes, cerca del 85% corresponden a infarto agudo de miocardio y accidente cerebrovascular (ACV) (1).
La situación no es diferente en América Latina. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las enfermedades cardiovasculares provocan más de 2 millones de muertes anuales en la región, lo que representa aproximadamente 1/3 de la mortalidad total.
En Argentina, los datos del Ministerio de Salud de la Nación y de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud muestran un patrón similar. Las enfermedades cardiovasculares explican aproximadamente entre el 27 y el 29% de todas las muertes anuales, lo que equivale a cerca de 95.000 a 100.000 fallecimientos por año.
Dentro de este grupo:
- El infarto agudo de miocardio representa aproximadamente el 15% de todas las muertes.
- El ACV explica cerca del 7% de la mortalidad total.
Un dato epidemiológico interesante es que la mortalidad por ACV suele ser relativamente mayor en mujeres, fenómeno observado también en otras regiones del mundo.
Durante décadas, sin embargo, se construyó un “paciente modelo” alrededor del varón de mediana edad con enfermedad coronaria obstructiva.
Ese enfoque generó una consecuencia importante: el riesgo cardiovascular femenino quedó subestimado durante años, tanto en la investigación clínica como en la práctica médica.
Hoy la evidencia es clara: hombres y mujeres comparten gran parte del riesgo cardiovascular, pero no se enferman exactamente igual.
La carga de la enfermedad: no es un tema “femenino” menor
La Sociedad Europea de Cardiología (ESC, European Society of Cardiology) resume este punto con una cifra contundente: en Europa, las enfermedades cardiovasculares explican alrededor del 40% de todas las muertes en mujeres, superando ampliamente a todos los cánceres combinados (2).
Los datos de la American Heart Association (AHA) también muestran que la distribución del riesgo no sigue una lógica simple.
Según el Heart Disease and Stroke Statistics Update 2026, la prevalencia global de enfermedad cardiovascular es:
- 53.7% en hombres.
- 44.1% en mujeres (3).
Sin embargo, la mortalidad no sigue exactamente el mismo patrón.
En ese mismo informe:
- Las muertes por insuficiencia cardíaca fueron 46.694 en mujeres frente a 43.101 en hombres.
- Las muertes por ACV fueron 91.719 en mujeres frente a 70.920 en hombres.
Esto muestra que el varón concentra más enfermedad coronaria obstructiva temprana, mientras que la mujer aporta una gran proporción de la carga de ACV, insuficiencia cardíaca y enfermedad microvascular.
Un reloj cardiovascular que corre distinto
Los hombres suelen desarrollar cardiopatía coronaria obstructiva a edades más tempranas que las mujeres. Sin embargo, esto no significa que las mujeres estén protegidas.
Una revisión publicada en European Heart Journal mostró que la transición menopáusica se asocia con cambios fisiológicos relevantes, entre ellos:
- Aumento de la presión arterial.
- Empeoramiento del perfil lipídico.
- Redistribución de grasa corporal.
- Mayor rigidez vascular (4)
Todos estos fenómenos contribuyen al incremento progresivo del riesgo cardiovascular femenino con la edad.
En la práctica clínica esto significa algo importante: muchas mujeres llegan al evento cardiovascular más tarde, pero tras años de exposición a factores cardiometabólicos.
Factores de riesgo compartidos, con un impacto desigual
Los grandes factores de riesgo cardiovascular son bien conocidos:
- Hipertensión arterial
- Tabaquismo
- Diabetes
- Dislipidemia
- Obesidad
- Sedentarismo.
Sin embargo, su impacto no siempre es igual entre hombres y mujeres.
Un metaanálisis publicado en The Lancet, que analizó datos de múltiples cohortes internacionales, mostró que el tabaquismo aumenta el riesgo de cardiopatía coronaria aproximadamente un 25% más en mujeres que en hombres, incluso después de ajustar por otros factores de riesgo (5).
La diabetes ofrece una señal aún más contundente.
Un metaanálisis de 64 cohortes, publicado en Diabetology, que incluyó más de 850.000 participantes, encontró que las mujeres con diabetes tienen más de 40% más riesgo de cardiopatía coronaria que los hombres con diabetes (6). En términos prácticos: la diabetes elimina gran parte de la aparente ventaja cardiovascular femenina.
Factores de riesgo que los hombres no tienen
Uno de los avances conceptuales más importantes de la cardiología moderna es reconocer factores de riesgo exclusivos de la mujer.
Entre ellos se destacan:
- Trastornos hipertensivos del embarazo.
- Diabetes gestacional.
- Parto pretérmino.
- Menopausia precoz.
- Síndrome de ovario poliquístico.
Una declaración científica publicada en Circulation por la American Heart Association mostró que los trastornos hipertensivos del embarazo aumentan aproximadamente 4 veces el riesgo posterior de hipertensión crónica, además de incrementar el riesgo de cardiopatía isquémica y ACV (7).
Otro ejemplo es la diabetes gestacional. Una revisión publicada también en Circulation encontró que las mujeres con antecedente de diabetes gestacional presentan casi el doble de riesgo de eventos cardiovasculares mayores años después del embarazo (8).
Por este motivo, muchos autores describen el embarazo como una verdadera prueba de esfuerzo metabólica natural.
Los síntomas: el problema no es que sean “atípicos”
Durante muchos años se enseñó que las mujeres tenían síntomas “atípicos” de infarto. Hoy sabemos que esto es una simplificación.
El dolor torácico sigue siendo el síntoma predominante en mujeres con síndrome coronario agudo.
La diferencia es que con mayor frecuencia puede acompañarse de:
- Disnea.
- Náuseas.
- Fatiga o cansancio intenso
- Dolor mandibular
- Dolor dorsal.
Según datos de la Sociedad Europea de Cardiología, las mujeres:
- Son 20% más propensas a morir tras un infarto por reconocimiento tardío de síntomas.
- Tienen mayor probabilidad de consultar más de 12 horas después del inicio del dolor torácico.
- Y pueden tardar más de 5 veces más en recibir diagnóstico de insuficiencia cardíaca (2).
No toda enfermedad coronaria es una placa que se rompe
En los hombres predomina el modelo clásico de aterosclerosis coronaria obstructiva.
En las mujeres tienen mayor relevancia mecanismos como:
- Disfunción microvascular.
- Vasoespasmo coronario.
- Erosión de placa.
- Embolia coronaria.
- Disección coronaria espontánea.
Aquí aparece el concepto MINOCA (Myocardial Infarction With Non-Obstructive Coronary Arteries), es decir, infarto de miocardio con arterias coronarias no obstructivas.
Un análisis nacional publicado en 2025 informó que, entre 27.655 hospitalizaciones por MINOCA, 56.7% correspondían a mujeres, con una edad media de 57 ± 13 años.
Otro diagnóstico relevante es SCAD (Spontaneous Coronary Artery Dissection) o disección coronaria, con una edad media de presentación cercana a 53 años.
Insuficiencia cardíaca: un perfil diferente
Las diferencias también aparecen en la insuficiencia cardíaca. En términos generales:
- Las mujeres presentan con mayor frecuencia insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF).
- Los hombres presentan más insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida (HFrEF) de origen isquémico.
Esto explica por qué muchas mujeres llegan al sistema de salud tras años de hipertensión, obesidad, fibrilación auricular y disnea progresiva, más que por un infarto previo.
Prevención y rehabilitación: mismo beneficio, menor acceso
Las estrategias de prevención son similares para ambos sexos:
- Dejar de fumar.
- Controlar presión arterial.
- Tratar la dislipidemia.
- Realizar actividad física regular.
Un consorcio global publicado en The New England Journal of Medicine (NEJM) mostró que la incidencia cardiovascular a 10 años fue:
- 4% en mujeres.
- 7.8% en hombres.
Los factores modificables explicaron:
- 57.2% de los eventos en mujeres.
- 52.6% en hombres.
La rehabilitación cardíaca muestra otra diferencia importante. Una declaración científica de la AHA publicada en 2025 mostró que las mujeres que realizaban 300 minutos semanales de actividad aeróbica tenían 24% menos mortalidad, frente a 18% en hombres. Sin embargo, participan menos en programas formales de rehabilitación cardíaca.
Un problema estructural: investigamos menos en mujeres
Una revisión sistemática publicada en JAMA Network Open en 2025 analizó 1.079 ensayos cardiovasculares realizados entre 2017 y 2023, con 1.396.104 participantes.
Las mujeres representaron 41% del total.
La infrarrepresentación fue particularmente marcada en estudios de:
- Síndrome coronario agudo.
- Enfermedad coronaria.
- Insuficiencia cardíaca.
Esto hace que haya menos evidencia específica y más incertidumbre terapéutica.
Las conclusiones: ¿qué nos deja la evidencia?
La enfermedad cardiovascular no es una historia idéntica en hombres y mujeres.
Existen diferencias en:
- La cronología del riesgo.
- El impacto de factores como diabetes o tabaquismo.
- El peso de los antecedentes obstétricos.
- Los mecanismos fisiopatológicos del infarto
- El perfil de la insuficiencia cardíaca.
- El acceso al diagnóstico.
En la práctica esto implica:
- No minimizar el riesgo cardiovascular femenino.
- Incorporar la historia reproductiva al interrogatorio cardiovascular.
- Considerar diagnósticos como MINOCA o SCAD.
- Abandonar el viejo modelo de que el corazón masculino es el estándar.
Referencias
- https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/cardiovascular-diseases-(cvds)
- https://esc365.escardio.org/session/45000
- https://professional.heart.org/en/science-news/2026-heart-disease-and-stroke-statistics
- https://academic.oup.com/eurheartj
- https://www.thelancet.com/article/S0140-6736%2811%2960781-2/abstract
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24859435/
- https://www.ahajournals.org/doi/full/10.1161/CIR.0000000000000582
- researchgate.net/publication/331575068_Gestational_diabetes_and_the_risk_of_
cardiovascular_disease_in_women_a_systematic_review_and_meta-analysis - https://www.ecrjournal.com/articles/myocardial-infarction-non-obstructive-coronary-arteries-diagnosis-and-management
- https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/cir.0000000000000564
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31492503/
- https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2817614









