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Elecogliprón: el nuevo agonista oral del receptor GLP-1 que logró pérdidas de peso de hasta 11.8%

La búsqueda de tratamientos orales eficaces para la obesidad acaba de sumar un nuevo protagonista. En un estudio publicado en The Lancet, elecogliprón, un agonista oral no peptídico del receptor GLP-1 desarrollado por AstraZeneca, logró pérdidas de peso de hasta 11.8% en 36 semanas en personas con obesidad o sobrepeso sin diabetes. Además, el descenso ponderal continuó progresando durante todo el seguimiento, sin evidencia de una meseta al finalizar el estudio. Lo revisamos en INFOMED.

Puntos Clave

  • Elecogliprón es un agonista oral no peptídico del receptor GLP-1 desarrollado por AstraZeneca que forma parte de una nueva generación de tratamientos de la obesidad.
  • En el ensayo VISTA, publicado en The Lancet, los participantes pudieron recibir el tratamiento una vez al día sin necesidad de ayuno previo ni limitaciones respecto a la ingesta de alimentos o líquidos, una característica que podría traducirse en una mejor adherencia terapéutica y una mayor aceptación.
  • El estudio incluyó 310 adultos con obesidad o sobrepeso asociado a comorbilidades relacionadas con el exceso de peso, como hipertensión arterial, dislipidemia, enfermedad cardiovascular o apnea obstructiva del sueño.
  • La población tuvo un peso promedio de 106.9 kg y un IMC medio de 38.2 kg/m², representando un escenario clínico habitual en las consultas de obesidad.
  • La eficacia mostró una clara relación dosis-respuesta: las mayores reducciones de peso se observaron con los esquemas que alcanzaron 75 mg diarios, logrando una pérdida promedio de 10.5% a las 26 semanas y de 11.8% a las 36 semanas, mientras que el grupo placebo apenas presentó reducciones de 0.6% y 0.3%, respectivamente.
  • Aproximadamente entre el 86 y el 89% de los pacientes tratados con las dosis más altas alcanzó pérdidas superiores al 5% del peso corporal, un umbral considerado clínicamente relevante por su asociación con mejoras metabólicas, cardiovasculares y funcionales. En el grupo placebo, solo el 15.6% logró ese objetivo.
  • Cerca del 62% de los participantes tratados con 75 mg logró reducciones superiores al 10 % del peso corporal y aproximadamente el 40% alcanzó pérdidas superiores al 15% a las 36 semanas, magnitudes que suelen asociarse con beneficios importantes sobre apnea obstructiva del sueño, hipertensión arterial y enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica.
  • Las pérdidas absolutas de peso alcanzaron aproximadamente 13 kilogramos, una magnitud que, aunque inferior a la observada con algunos tratamientos incretínicos más potentes, continúa siendo considerable para un fármaco administrado exclusivamente por vía oral.
  • Los beneficios observados fueron más allá de la balanza: los pacientes tratados con elecogliprón presentaron reducciones de hasta 9.9 centímetros en la circunferencia de cintura, descensos de hasta 9.3 mmHg en la presión arterial sistólica y disminuciones de entre 25 y 44% en los niveles de proteína C reactiva ultrasensible, un marcador de inflamación sistémica asociado a la obesidad.
  • El perfil de seguridad fue consistente con el conocido para la clase GLP-1. Los efectos adversos más frecuentes fueron náuseas, constipación, diarrea y vómitos. La mayoría de los eventos fueron leves o moderados, aparecieron durante la fase de titulación de dosis y tendieron a disminuir con el transcurso del tratamiento.
  • No se registraron muertes ni casos de pancreatitis clínica durante el ensayo. Aunque se observaron algunos episodios de colelitiasis y colecistitis, no aparecieron señales de seguridad inesperadas.
  • En conjunto, los resultados respaldan el avance de elecogliprón hacia estudios fase 3 destinados a confirmar su eficacia, seguridad y durabilidad a largo plazo.

La carrera por desarrollar un GLP-1 verdaderamente oral

Los agonistas del receptor GLP-1 transformaron el tratamiento de la obesidad durante los últimos años.

Semaglutida y tirzepatida demostraron que es posible alcanzar pérdidas de peso de una magnitud impensada hasta hace poco tiempo, acompañadas por mejoras sustanciales en múltiples variables cardiometabólicas. Sin embargo, el éxito de esta familia farmacológica convive con una limitación evidente: la mayoría de los tratamientos disponibles requieren administración subcutánea.

La aparición de semaglutida oral representó un avance importante, pero su absorción depende de condiciones específicas de administración, incluyendo ayuno previo y restricciones temporales para la ingesta de alimentos y líquidos.

Esta situación impulsó el desarrollo de una nueva generación de agonistas GLP-1 no peptídicos capaces de administrarse en comprimidos convencionales.

Elecogliprón forma parte de esta nueva familia. Se trata de una pequeña molécula administrada una vez al día por vía oral que no requiere restricciones respecto a alimentos o líquidos.

Además, al no ser un péptido, abre la posibilidad futura de combinarse en formulaciones orales con otros tratamientos cardiometabólicos, como los inhibidores SGLT2.

El estudio VISTA: ¿cómo se evaluó el elecogliprón?

La evidencia proviene del estudio VISTA, un ensayo fase 2 multicéntrico, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo realizado en Australia, Canadá, Alemania, Japón, Taiwán, Reino Unido y Estados Unidos.

El objetivo fue evaluar la eficacia, seguridad y tolerabilidad de distintas dosis de elecogliprón en adultos con obesidad o sobrepeso asociado a al menos una comorbilidad relacionada con el exceso de peso.

Fueron evaluados inicialmente 472 individuos y finalmente 310 fueron aleatorizados.

La edad promedio fue de 48.4 años, el 73% eran mujeres, el peso basal medio alcanzó 106.9 kilogramos y el índice de masa corporal promedio fue de 38.2 kg/m².

Aproximadamente 1/3 presentaba hipertensión arterial, 1 de cada 5 tenía dislipidemia y el 14% apnea obstructiva del sueño. Los pacientes con diabetes tipo 2 fueron excluidos.

Los participantes recibieron placebo o distintas estrategias de dosificación de elecogliprón, incluyendo dosis finales de hasta 75 mg diarios. El seguimiento se extendió durante 36 semanas.

Los objetivos primarios fueron el porcentaje de cambio del peso corporal y la proporción de pacientes que alcanzaban una pérdida de peso igual o superior al 5% a las 26 semanas.

Una reducción de peso progresiva y sin señales de meseta

Los resultados mostraron una relación dosis – respuesta clara. A las 26 semanas, la reducción media del peso corporal fue de:

  • 2.6 % con 5 mg diarios.
  • 5.6% con 15 mg diarios.
  • 8.1% con 50 mg diarios.
  • 10% con 75 mg diarios.

En contraste, el grupo placebo perdió apenas 0.6% del peso corporal.

Uno de los hallazgos más relevantes fue que la pérdida de peso continuó aumentando a lo largo del seguimiento: a las 36 semanas, la reducción media alcanzó 11.8% con la estrategia de titulación semanal hasta 75 mg y 11.1% con la titulación cada 2 semanas.

El grupo placebo mostraba una reducción de apenas 0.3%.

Considerando el peso basal promedio de la población incluida, estas reducciones equivalen aproximadamente a 13 kilogramos de peso corporal.

La proporción de respondedores fue igualmente destacable. A las 26 semanas, entre el 86 y el 89% de los pacientes tratados con 75 mg había perdido al menos un 5% del peso corporal, frente al 15.6% del grupo placebo.

Más de la mitad alcanzó pérdidas superiores al 10% y aproximadamente 1/3 superó el umbral del 15%.

Los resultados continuaron mejorando a las 36 semanas. Cerca del 62% de los pacientes tratados con las dosis más altas logró reducciones iguales o superiores al 10% del peso corporal y aproximadamente el 40% alcanzó pérdidas superiores al 15%.

Estas cifras son clínicamente relevantes porque reducciones de peso de esta magnitud se asocian habitualmente con mejorías importantes en hipertensión arterial, apnea obstructiva del sueño, enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica y otros trastornos vinculados a la obesidad.

Más allá de la balanza: perímetro cintura, presión arterial e inflamación

Los beneficios observados no se limitaron al peso corporal.

Los participantes tratados con elecogliprón presentaron reducciones de la circunferencia de cintura de hasta 9.9 centímetros respecto a placebo y descensos del índice de masa corporal de hasta 4.4 kg/m².

También se observó una reducción dependiente de la dosis de la presión arterial sistólica. En los grupos de mayor exposición, el descenso alcanzó hasta 9.3 mmHg, una magnitud comparable a la observada con algunos tratamientos antihipertensivos específicos.

Otro hallazgo interesante fue la disminución de la proteína C reactiva ultrasensible, marcador de inflamación sistémica asociado al exceso de tejido adiposo. Dependiendo de la dosis utilizada, las reducciones oscilaron entre 25 y 44% respecto al placebo.

Los investigadores también observaron mejorías en distintas enzimas hepáticas, sugiriendo potenciales beneficios metabólicos adicionales.

Los efectos adversos: lo esperado para la clase GLP-1

Desde el punto de vista de la seguridad, el perfil observado fue consistente con el conocido para los agonistas GLP-1.

Los eventos adversos más frecuentes fueron náuseas, constipación, diarrea y vómitos. La frecuencia de náuseas osciló entre 9 y 56% según la dosis utilizada, mientras que los vómitos alcanzaron hasta el 29% de los participantes.

La mayoría de estos eventos fueron leves o moderados, aparecieron durante el período de titulación y tendieron a disminuir una vez alcanzadas las dosis objetivo.

Solo alrededor del 5% de los participantes suspendió el tratamiento por efectos adversos.

Se registraron algunos episodios de colelitiasis y colecistitis, eventos ya conocidos para esta familia farmacológica. No se documentaron casos de pancreatitis clínica y no se registraron muertes durante el estudio.

¿Dónde se ubica el elecogliprón frente a otros tratamientos?

La magnitud de pérdida de peso observada parece inferior a la reportada con tirzepatida en SURMOUNT-1 y algo menor que algunas estimaciones preliminares comunicadas para otros agonistas incretínicos orales en desarrollo. Sin embargo, las comparaciones indirectas entre los estudios deben interpretarse con cautela debido a las diferencias en población, duración del seguimiento y metodología.

Más allá de la magnitud absoluta del descenso ponderal, el principal atractivo de el elecogliprón radica en su administración oral sin restricciones alimentarias y en la ausencia de una meseta evidente al finalizar las 36 semanas.

De hecho, los autores destacan que la curva de pérdida de peso seguía descendiendo al concluir el estudio, lo que sugiere que el efecto máximo podría no haberse alcanzado todavía.

¿Qué nos deja este estudio?

El estudio VISTA posiciona al elecogliprón como uno de los candidatos más prometedores dentro de la nueva generación de agonistas GLP-1 orales no peptídicos.

En adultos con obesidad o sobrepeso sin diabetes logró reducciones de peso de hasta 11.8% en apenas 36 semanas, acompañadas por mejorías en circunferencia de cintura, presión arterial e inflamación sistémica.

Como toda investigación fase 2, los resultados deben interpretarse con cautela.

Aun así, los hallazgos respaldan claramente el avance hacia estudios fase 3 y refuerzan una tendencia cada vez más evidente: el futuro de la farmacoterapia de la obesidad probablemente incluirá alternativas orales capaces de acercar la eficacia de los tratamientos inyectables a un formato mucho más simple y accesible para los pacientes.

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