Puntos Clave
- La MASH (disfunción metabólica asociada a la esteatohepatitis del hígado) es una causa creciente de enfermedad hepática crónica en el mundo y en Argentina.
- El estudio NASH-Fit, publicado en septiembre en una revista científica de gastroenterología, evaluó el impacto del ejercicio aeróbico en pacientes con MASH, utilizando el MASH Resolution Index como marcador sustituto.
- En 20 semanas, el 33% de los pacientes que realizaron ejercicio alcanzaron la resolución del MASH versus 13% de los controles.
- Además, se observaron reducciones significativas en la ALT (- 14 UI/L) y en la grasa hepática medida por MRI-PDFF (- 4.3%).
- Los beneficios ocurrieron sin una pérdida de peso clínicamente relevante.
- El ejercicio aeróbico mostró efecto independiente sobre la salud hepática.
- Este estudio tuvo sus limitaciones: un pequeño tamaño muestral, el hecho de ser un análisis post hoc, y la falta de confirmación histológica.
- El ejercicio puede ser una estrategia terapéutica de primera línea, con potencial impacto en salud pública en países con alta prevalencia de MASLD/MASH.
Una epidemia global y local
La enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD), antes (NAFLD) y su forma más agresiva, la MASH (metabolic dysfunction-associated steatohepatitis, antes NASH), representan hoy una de las principales causas de enfermedad hepática crónica en el mundo.
Afectan a más del 30% de la población adulta global, con una prevalencia aún mayor en personas con obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico (Organización Mundial de la Salud, OMS, 2023).
En América Latina, estudios poblacionales estiman que la prevalencia de MASLD supera el 25%, con un subgrupo significativo progresando hacia MASH, fibrosis avanzada y cirrosis.
En Argentina, datos del Ministerio de Salud y registros de sociedades de hepatología señalan que alrededor de 1 de cada 4 adultos presenta hígado graso, y que hasta un 20% de estos pacientes pueden evolucionar a formas avanzadas de enfermedad hepática si no se interviene precozmente.
Las consecuencias clínicas son relevantes: progresión a cirrosis, necesidad de trasplante hepático y mayor riesgo de carcinoma hepatocelular.
Además, MASLD/MASH se asocian estrechamente con enfermedad cardiovascular, la principal causa de mortalidad en estos pacientes. En efecto, estos pacientes se mueren de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y muertes súbitas de causa cardíaca.
En este contexto, las guías clínicas recomiendan como pilar inicial de tratamiento cambios en el estilo de vida: dieta saludable y ejercicio. Sin embargo, la incógnita persiste: ¿el ejercicio por sí solo, sin una pérdida de peso significativa, puede modificar el curso de la MASH?
El estudio NASHFit y el nuevo índice MASH-RI
El ensayo NASHFit fue un estudio clínico aleatorizado que incluyó adultos sedentarios con diagnóstico histológico confirmado de MASH. Los participantes fueron asignados a 1 de 2 grupos:
- Grupo intervención. Programa de ejercicio aeróbico moderado (150 minutos semanales), supervisado.
- Grupo control. Consejería estándar de estilo de vida.
Ambos grupos recibieron además recomendaciones de dieta mediterránea. La duración fue de 20 semanas.
Para este nuevo análisis, publicado en Digestive Diseases and Sciences, los investigadores utilizaron el MASH Resolution Index (MASH-RI), un índice compuesto que integra:
- Enzimas hepáticas (ALT o GOT, AST).
- Contenido de grasa hepática medido por resonancia magnética (MRI-PDFF).
El MASH-RI fue validado previamente como marcador sustituto no invasivo de la resolución de MASH, evitando la necesidad de repetir biopsias hepáticas.
Los resultados: ¿Qué encontraron en este estudio?
En total, 23 pacientes tuvieron datos completos al final del seguimiento: 15 en el grupo de ejercicio y 8 en el control.
# Resolución de MASH (según MASH-RI).
33% en el grupo de ejercicio, versus 13% en el grupo control, tuvieron resolución de MASH.
# Enzimas hepáticas (ALT).
Se vio una reducción media de 14 UI/L en el grupo de ejercicio, verías 6 UI/L en el control.
Un 53% del grupo ejercicio logró una reducción ≥ 17 UI/L, frente a solo 13% en el control.
# Grasa hepática por MRI-PDFF.
Se observó una disminución media de 4.3% en el grupo ejercicio, versus un aumento de 1.2% en controles.
Un 36% de los pacientes en el grupo de ejercicio alcanzaron una reducción relativa ≥ 30%, frente al 13% en los controles.
# Peso corporal y antropometría.
No hubo pérdida de peso clínicamente relevante en los grupos: el promedio fue < 3%, y solo 7% alcanzó reducción ≥ 5%.
El efecto positivo del ejercicio ocurrió independientemente del descenso de peso.
¿Cómo interpretamos estos hallazgos?
Este análisis aporta evidencia de que el ejercicio aeróbico regular tiene un efecto directo sobre el hígado, más allá de la pérdida de peso.
La mejora en las transaminasas y en la grasa hepática sugiere reducción de inflamación y esteatosis.
El MASH-RI aparece acá como un índice práctico y sensible para monitorear respuesta a intervenciones no farmacológicas.
Se abre la posibilidad de incorporar programas de actividad física como herramienta de tratamiento específica, incluso en pacientes que no logran perder peso.
Este estudio tuvo sus limitaciones, principalmente el tamaño muestral pequeño (23 pacientes con datos completos), el hecho de ser un análisis post hoc, con potencial sesgo de selección, y su corta duración (20 semanas), insuficiente para evaluar la progresión de fibrosis o eventos clínicos. Además, se suma la falta de biopsia hepática post intervención para confirmar hallazgos histológicos. Se suma a esto un predominio de participantes blancos.
Las conclusiones: ¿qué nos deja este estudio?
El trabajo refuerza la idea de que el ejercicio físico es terapéutico en MASH, más allá de su impacto sobre el peso corporal.
La evidencia respalda el hecho de recomendar 150 minutos de ejercicio aeróbico semanal como intervención segura, accesible y con beneficios medibles en el hígado.
Además, el MASH-RI podría convertirse en una herramienta útil para el seguimiento clínico y para futuros ensayos, aunque su validación frente a resultados histológicos y clínicos duros sigue siendo necesaria.









