Puntos Clave
- La insuficiencia suprarrenal inducida por glucocorticoides es la forma más frecuente de insuficiencia suprarrenal en la práctica clínica, con prevalencias cercanas al 30% tras la suspensión del tratamiento.
- El riesgo es máximo en el momento de la interrupción, donde puede alcanzar el 48%, y persiste en aproximadamente el 15% de los pacientes más allá de las 2 semanas.
- No existe una relación predecible entre dosis, duración o vía de administración y el riesgo individual, lo que limita la capacidad de estratificación clínica.
- El descenso progresivo de los glucocorticoides reduce significativamente la prevalencia de insuficiencia suprarrenal en comparación con la suspensión abrupta.
- Existe una discordancia frecuente entre síntomas clínicos y pruebas bioquímicas, lo que obliga a integrar ambos aspectos en la evaluación.
- El test de estimulación con ACTH es el estándar diagnóstico para confirmar insuficiencia suprarrenal.
- Las situaciones de estrés fisiológico requieren aumento transitorio de la dosis de glucocorticoides para prevenir descompensaciones.
- La crisis suprarrenal es una emergencia clínica potencialmente fatal, cuyo diagnóstico es clínico y requiere tratamiento inmediato.
Del problema a la acción: el desafío clínico real
La insuficiencia suprarrenal inducida por corticoides es una entidad frecuente, pero persistentemente subdiagnosticada.
En la práctica, el escenario típico es un paciente con exposición sostenida a glucocorticoides en quien surge la necesidad de reducir la dosis, con incertidumbre respecto del riesgo de supresión del eje y la interpretación de síntomas inespecíficos.
El problema central es que el riesgo es elevado (cercano al 30% tras la suspensión), pero su expresión clínica es heterogénea, muchas veces paucisintomática, y no necesariamente correlacionada con parámetros bioquímicos.
Un metaanálisis de Bowley y colaboradores aporta un dato clave: la prevalencia de insuficiencia suprarrenal alcanza el 48% cuando se evalúa en el momento de la suspensión del corticoide, y persiste en aproximadamente el 15% de los pacientes más allá de los 15 días (1). Esto define claramente el período de mayor vulnerabilidad clínica.
¿A quién debemos considerar en riesgo?
Desde el punto de vista fisiopatológico, cualquier exposición a glucocorticoides con capacidad de generar feedback negativo sostenido sobre el eje hipotálamo-hipófiso-suprarrenal puede inducir insuficiencia suprarrenal.
En términos operativos, las guías de la Endocrine Society establecen que el riesgo debe considerarse a partir de exposiciones mayores a 3-4 semanas o dosis equivalentes a ≥ 4–6 mg de prednisona diarios.
Sin embargo, la evidencia más reciente sugiere que estos umbrales tienen un valor limitado para la predicción individual.
El metaanálisis de 2026 no encontró asociación consistente entre insuficiencia suprarrenal y variables clásicas como dosis acumulada, duración del tratamiento, vía de administración o patología de base (1).
Este hallazgo coincide con el metaanálisis de Broersen et al., que incluyó 74 estudios y 3.753 pacientes, donde la insuficiencia suprarrenal se observó en un amplio rango de escenarios clínicos, incluso en dosis consideradas bajas o tratamientos relativamente cortos (2).
Además, estudios recientes muestran que la prevalencia puede variar entre 7.8% en corticoides inhalados y más del 60% en esquemas orales de alta dosis (3), lo que refuerza el concepto de riesgo distribuido y no limitado a contextos extremos.
El momento clave: ¿cómo descender los corticoides?
El descenso de los glucocorticoides representa el punto crítico en la prevención de insuficiencia suprarrenal.
Desde el punto de vista fisiológico, pueden identificarse 2 fases:
- En una primera fase, el objetivo es reducir dosis farmacológicas a niveles cercanos al rango fisiológico, minimizando el riesgo de reactivación de la enfermedad de base.
- En una segunda fase, el descenso debe enlentecerse para permitir la recuperación progresiva del eje Hipotálamo- hipófiso- suprarrenal (HHS).
El metaanálisis de Bowley mostró que los estudios que incluían esquemas de descenso progresivo presentaban una menor prevalencia de insuficiencia suprarrenal en comparación con aquellos con suspensión más abrupta.
Cuando se alcanza una dosis equivalente a 5 mg/día de prednisona, la reducción debe ser particularmente cautelosa. En este rango, el eje ya se encuentra parcialmente suprimido, y reducciones rápidas pueden precipitar insuficiencia clínicamente significativa.
Aunque no existe un esquema universal validado en ensayos clínicos randomizados, la reducción progresiva del 10-20% cada 1–2 semanas constituye una estrategia ampliamente utilizada, basada en consenso experto y fisiología.
¿Cuándo sospechar insuficiencia suprarrenal?
El diagnóstico clínico es desafiante debido a la baja especificidad de los síntomas:
- Fatiga, cansancio o astenia.
- Debilidad.
- Anorexia.
- Hipotensión.
- Pérdida de peso.
Estas son manifestaciones frecuentes, pero sumamente inespecíficas.
El elemento clave es el contexto temporal: la aparición de estos síntomas durante el descenso del corticoide, o tras su suspensión, debe aumentar significativamente la sospecha diagnóstica.
Un aspecto particularmente relevante es la superposición con el Síndrome de retirada de glucocorticoides. Este último se caracteriza por síntomas similares, pero sin evidencia bioquímica de insuficiencia suprarrenal.
Un estudio publicado en JAMA Network Open mostró que, tras la suspensión de prednisona, el 34% de los pacientes presentaba síntomas compatibles, mientras que solo el 1.9% tenía insuficiencia confirmada por pruebas hormonales (4). Este desacople subraya la necesidad de integrar clínica y laboratorio.
¿Qué estudios pedir y cómo interpretarlos?
El cortisol plasmático matinal es la herramienta inicial más utilizada: valores bajos sugieren insuficiencia suprarrenal, mientras que valores elevados prácticamente la descartan.
Sin embargo, una proporción significativa de pacientes se ubica en una zona intermedia. En estos casos, el test de estimulación con ACTH continúa siendo el estándar diagnóstico.
En el metaanálisis de 2026, todos los estudios incluidos utilizaron este test como criterio diagnóstico, lo que refuerza su rol como referencia (1).
Otros métodos, como el cortisol salival, han mostrado alta sensibilidad y especificidad (cercanas al 97% en algunos estudios), pero su uso aún no está completamente estandarizado en la práctica clínica (3).
Situaciones especiales: el paciente en estrés
La incapacidad de aumentar la producción de cortisol frente a estrés fisiológico es la consecuencia clínica más relevante de la supresión del eje.
Infecciones, cirugías o traumatismos incrementan la demanda de cortisol, y en pacientes con insuficiencia suprarrenal esto puede desencadenar descompensación clínica.
Las recomendaciones actuales sugieren incrementar transitoriamente la dosis de glucocorticoides en estas situaciones, lo que se conoce como “stress dosing”. La falta de este ajuste constituye uno de los principales factores precipitantes de las crisis suprarrenales.
Crisis suprarrenal: reconocer para actuar
La crisis suprarrenal es una emergencia endocrinológica caracterizada por:
- Hipotensión.
- Hipoglucemia.
- Alteraciones electrolíticas.
Su mortalidad, aunque variable, no es despreciable. Series clínicas reportan tasas cercanas a 0.5 eventos por 100 pacientes-año en poblaciones con insuficiencia suprarrenal (5).
El diagnóstico es clínico y el tratamiento, basado en el uso de hidrocortisona intravenosa y reposición de volumen, no debe demorarse ante la sospecha.
Integrando todo: una forma de pensar el problema
Desde una perspectiva clínica, el abordaje debe basarse en una lógica probabilística.
Ante un paciente con exposición a glucocorticoides, la pregunta inicial debe ser si existe riesgo de supresión del eje. Si la respuesta es afirmativa, deben evitarse suspensiones bruscas, planificarse descensos progresivos y mantenerse un alto índice de sospecha ante síntomas inespecíficos.
El laboratorio cumple un rol complementario, pero no sustituye la evaluación clínica.
Las conclusiones: ¿qué nos deja este enfoque?
La insuficiencia suprarrenal inducida por glucocorticoides es una complicación frecuente, con prevalencias cercanas al 30% tras la suspensión del tratamiento, que puede alcanzar casi el 50% en el momento inmediato a la interrupción.
Se trata de una condición iatrogénica, impredecible a nivel individual y potencialmente grave, cuya prevención depende de un uso racional de los glucocorticoides y de una estrategia adecuada de descenso.
El principal desafío no es reconocer su existencia, sino incorporarla sistemáticamente en la práctica clínica diaria.
Referencias
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41521083/
- https://scispace.com/pdf/adrenal-insufficiency-in-corticosteroids-use-systematic-3p4xj2lzjs.pdf
- https://www.endocrine-abstracts.org/ea/0110/ea0110p139
- https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2831668
- https://www.bmj.com/content/379/bmj-2021-065137









