Puntos Clave
- En Argentina, el chikungunya dejó de ser un problema puramente importado: hasta la semana epidemiológica (SE) 11 de 2026 se notificaron 348 casos confirmados y probables, con 279 autóctonos y 69 importados.
- Salta es el epicentro actual. A nivel provincial, al 31 de marzo de 2026 se reportaron 413 casos confirmados y 25 probables, con concentración principal en Salvador Mazza, Aguas Blancas y Orán.
- El brote ya muestra expansión territorial: hubo aumentos en Jujuy, Provincia de Buenos Aires, Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero, además del primer caso autóctono confirmado en CABA y el primer caso de transmisión local probable en Chaco.
- La sospecha clínica debe activarse ante fiebre aguda y artralgia intensa, bilateral y distal, aun sin viaje previo, si el paciente vive en un área con vector o cercana a un foco activo.
- El dato clínico más útil para diferenciarla del dengue es la poliartralgia severa e incapacitante. En dengue pesan más la trombocitopenia, el sangrado y el dolor retro-ocular.
- En la fase aguda no deben administrarse antinflamatorios no esteroides (AINEs) ni corticoides hasta haber descartado la enfermedad. El manejo inicial recomendado es hidratación oral y paracetamol.
- Entre 30 y 60% de los pacientes puede desarrollar artropatía inflamatoria persistente, una de las consecuencias clínicas más relevantes de la infección.
- Los grupos con mayor riesgo de complicaciones incluyen neonatos expuestos intraparto, menores de 1 año, mayores de 65 años, embarazadas y personas con comorbilidades.
- La prevención sigue dependiendo sobre todo del control vectorial y de evitar picaduras. La vacuna contra dengue no previene chikungunya.
Un cambio de escenario epidemiológico
Hasta hace poco, cuando se hablaba de chikungunya en Argentina el foco estaba puesto sobre todo en los casos vinculados a viajes: ese escenario cambió.
El Ministerio de Salud de la Nación, en la actualización del BEN de la semana epidemiológica 11, informó que durante esa semana se sumaron 149 nuevos casos, alcanzando un acumulado de 348 casos confirmados y probables en la temporada, con 279 casos de transmisión local y 69 importados desde Bolivia, Brasil, Paraguay y Cuba.
Es decir, cerca de 8 de cada 10 casos ya no se explican por viaje, sino por circulación local del virus.
Ese dato cambia el escenario: ya no alcanza con pensar en chikungunya solamente frente a un antecedente de viaje internacional, ya que en varias zonas del país, si hay Aedes Aegypti, el diagnóstico debe entrar en el diferencial de todo síndrome febril agudo inespecífico con dolor articular.
La Guía de Manejo Clínico de marzo de 2026 lo deja bien claro: en áreas con vector o cercanas a focos activos, hay que sostener una alta sospecha clínica, aun sin viaje previo.
Salta, el gran epicentro nacional
El brote tiene hoy un nombre propio: Salta. El BEN de la SE 11 reportó 270 casos en la provincia, con 162 confirmados y 108 probables, y la describió como el epicentro de la actividad viral en el país.
A nivel provincial, la actualización oficial de Salta al 31 de marzo de 2026 mostró una carga todavía mayor: 413 casos confirmados y 25 probables. La distribución territorial es muy ilustrativa. Salvador Mazza concentra 262 casos confirmados; Aguas Blancas, 42; San Ramón de la Nueva Orán, 28; Embarcación, 27 confirmados y 4 probables; Salta Capital, 10 confirmados y 10 probables; Tartagal, 7 confirmados y 5 probables; y Aguaray, 5 confirmados. También se notificaron casos en Anta, Cerrillos, Campo Quijano, Rosario de la Frontera, El Galpón y General Güemes.
Ya no es solo Salta
Aunque Salta concentra la mayor parte de la carga, la expansión geográfica que merece atención. En la SE 11:
- Jujuy pasó de 7 a 24 casos.
- Provincia de Buenos Aires, de 7 a 16.
- Tucumán registró 8 confirmados.
- Catamarca notificó 5 nuevos casos
- Santiago del Estero, 6 casos.
Además, se notificó el primer caso autóctono confirmado en CABA y el primer caso de transmisión local probable en Chaco.
Esto sugiere que Argentina está atravesando una etapa de expansión focal con siembra territorial, todavía lejos de una epidemia nacional de gran magnitud, pero claramente por encima de un patrón de importación esporádica. En otras palabras: el problema sigue siendo predominantemente del NOA, pero dejó de estar confinado a esa región
El contexto regional ayuda a entender lo que pasa
La situación argentina no puede separarse de lo que ocurre en las Américas. La OPS, en su alerta y comunicación de febrero de 2026, señaló un aumento sostenido de casos desde fines de 2025 e inicios de 2026, junto con la reanudación de la transmisión autóctona en áreas que no registraban circulación desde hacía años.
La organización remarcó que el resurgimiento se observa sobre todo en la zona intertropical, en territorios con presencia de Aedes aegypti, y recomendó intensificar vigilancia epidemiológica, laboratorio, manejo clínico y control vectorial.
En ese marco, lo de Argentina no parece un fenómeno aislado sino parte de una dinámica regional: ingreso de casos desde países vecinos, circulación del vector y establecimiento de focos de transmisión local.
¿Qué es lo que hay que pensar en la práctica diaria?
La OMS recuerda que el chikungunya es una arbovirosis causada por un alfavirus de la familia Togaviridae y transmitida principalmente por Aedes aegypti.
El cuadro típico aparece luego de un período de incubación habitual de 4 a 8 días, con un rango de 2 a 12 días.
Lo distintivo no es solo la fiebre, sino el dolor articular intenso, muchas veces incapacitante, que puede prolongarse durante semanas, meses o incluso años.
También pueden aparecer edema articular, mialgias, cefalea, náuseas, fatiga y exantema.
La guía argentina de 2026 es muy clara en la descripción clínica. En la fase aguda, de hasta 14 días, la presentación típica es una fiebre alta, habitualmente mayor de 38.5 °C y muchas veces mayor de 39 °C, con poliartralgia severa, bilateral, simétrica e incapacitante, predominante en articulaciones distales: manos, muñecas, pies y tobillos. Ese patrón articular, por intensidad y distribución, es el dato clínico que más ayuda a diferenciarla de otras arbovirosis.
El rasgo que la diferencia del dengue
En la práctica cotidiana, la distinción más importante no es con Zika sino con dengue, por sus consecuencias terapéuticas.
La guía nacional y las directrices de OPS subrayan que en chikungunya la artralgia intensa, distal y bilateral es mucho más característica, mientras que en dengue son más habituales la trombocitopenia, el dolor retro-ocular y los fenómenos hemorrágicos.
En cambio, el sangrado es excepcional en chikungunya.
Sin embargo, en contextos de co-circulación no siempre se pueden separar clínicamente desde el inicio. Por eso hay que buscar de manera activa signos de alarma de dengue: dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, acumulación de líquidos, hepatomegalia o trastornos del sensorio. Si alguno está presente, el paciente debe internarse y manejarse como dengue hasta descartarlo.
La cronificación articular: el verdadero problema que deja la enfermedad
Uno de los puntos más importantes, y a veces menos enfatizados fuera del ámbito infectológico o reumatológico, es que chikungunya no siempre termina cuando baja la fiebre: entre 30 y 60% de los pacientes puede desarrollar artropatía inflamatoria persistente, capaz de durar años y hasta mimetizar una artritis reumatoidea.
La cronificación es más frecuente en adultos mayores y en quienes tenían artropatías previas.
Por eso la enfermedad tiene un peso clínico mucho mayor del que su baja mortalidad podría sugerir. La carga no está solo en la fase febril, sino en la discapacidad posterior, la limitación funcional y la persistencia del dolor.
¿Quiénes tienen más riesgo de formas graves?
Aunque la mayoría de los pacientes evoluciona favorablemente, existen grupos con mayor probabilidad de complicaciones:
- Neonatos de madres con curemos intraparto, con un riesgo de transmisión vertical cercano al 50%.
- Menores de 1 año.
- Adultos mayores de 65 años.
- Embarazadas.
- Personas con diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, inmunosupresión o artropatías preexistentes.
También cita una mortalidad en mayores de 65 años de hasta 20 veces superior a la de la población general.
El mayor riesgo de manifestaciones graves en menores de 1 año, adultos mayores, embarazadas y personas con comorbilidades.
¿Qué hacer? (y qué no hacer)
En la fase aguda, la recomendación es la hidratación oral y paracetamol.
En adultos se puede dar hasta 4 g por día de paracetamol, y en niños 10–15 mg/kg cada 6 horas. Si no alcanza, puede utilizarse dipirona (metamizol) como segunda línea.
No se deben usar antinflamatorios no esteroides (AINEs) ni corticoides en la fase aguda hasta haber descartado dengue, por el riesgo de complicaciones hemorrágicas si en realidad se tratara de esa infección.
Tampoco debe demorarse la notificación, que es obligatoria, individual e inmediata dentro de las 24 horas en SNVS 2.0.
No hay que olvidar el aislamiento entomológico: el paciente febril debe usar repelente y mosquitero durante todo el período febril para evitar infectar nuevos mosquitos y alimentar la cadena de transmisión.
En la fase subaguda y crónica, una vez descartado el dengue, ya pueden indicarse AINEs.
Si hay componente neuropático, se puede pregabalina, amitriptilina o gabapentina.
Cuando predomina una inflamación articular severa y fracasan los AINEs, los corticoides pueden utilizarse en pautas cortas de 10 a 14 días, con descenso rápido.
Si el dolor o la inflamación articular persisten más allá de 3 meses, se recomienda derivación a reumatología, donde puede considerarse tratamiento con metotrexato u otros fármacos modificadores.
Diagnóstico de laboratorio: importa mucho el día de evolución
La guía nacional incorpora un algoritmo muy práctico. Entre los días 1 y 3 desde el inicio de síntomas, la técnica sugerida es la PCR o el aislamiento viral.
Entre los días 4 y 8, se recomienda PCR más IgM por ELISA.
Después de los 8 días, el laboratorio se apoya en IgM por ELISA o pruebas neutralización.
Esto tiene una implicancia concreta: es importante consignar bien la fecha de inicio de síntomas.
Las conclusiones: ¿qué nos deja esta situación?
Argentina atraviesa hoy un escenario de brote en expansión focal, con transmisión autóctona ya establecida y un núcleo epidemiológico muy marcado en Salta, pero con señales claras de dispersión a otras provincias y a grandes centros urbanos.
No parece todavía una epidemia nacional de gran escala, pero sí una etapa en la que el subdiagnóstico, el retraso en la notificación y la confusión con el dengue pueden favorecer la expansión.
En la práctica, esto obliga a tres cambios de conducta:
- Primero, pensar en chikungunya sin exigir viaje previo cuando el contexto epidemiológico lo justifique.
- Segundo, no dar AINEs ni corticoides al comienzo hasta haber descartado dengue.
- Tercero, no minimizar el cuadro una vez pasada la fiebre: una proporción importante de pacientes puede quedar con dolor articular persistente y requerir seguimiento
Referencias
- https://www.argentina.gob.ar/noticias/actualizacion-del-boletin-epidemiologico-nacional-de-la-se-ndeg-11
- https://www.paho.org/es/noticias/11-2-2026-aumentan-casos-chikungunya-paises-americas-ops-recomienda-preparacion
- https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2026-03-12_guia_chikungunya.pdf
- https://www.salta.gob.ar/prensa/noticias/chikungunya-ascienden-a-413-los-casos-confirmados-y-refuerzan-las-acciones-de-prevencion-en-toda-la-provincia-107077
- https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/chikungunya









