Puntos Clave
La actualización 2026 de las guías de la American Heart Association y la American Stroke Association no cambia la teoría del ACV isquémico, pero sí modifica conductas prácticas en las primeras horas, con impacto directo en la atención prehospitalaria, la guardia, la tomografía y la unidad de ACV.
La tenecteplasa 0,25 mg/kg en bolo único se consolida como alternativa más simple y operativa que la alteplasa dentro de las 4,5 horas, mientras que la dosis de 0,40 mg/kg debe evitarse por mayor riesgo hemorrágico sin beneficio adicional.
El monitoreo post trombólisis vuelve a ser central: controles neurológicos y de presión arterial estrictos durante las primeras 24 horas permiten detectar precozmente complicaciones hemorrágicas, que suelen aparecer en esa ventana crítica.
La presión arterial debe ser <185/110 mm Hg antes de trombolizar y <180/105 mm Hg después; descensos más agresivos no mejoran resultados y pueden comprometer la perfusión cerebral.
Tras trombectomía exitosa, bajar la presión sistólica por debajo de 140 mm Hg en las primeras 72 horas se asocia a peor pronóstico, por lo que se recomienda evitar hipotensión en el cerebro reperfundido.
La guía incorpora la estimulación eléctrica faríngea como tratamiento activo de la disfagia, reduciendo aspiración y neumonía, dos complicaciones frecuentes que prolongan la internación.
La doble antiagregación iniciada hasta 72 horas y la anticoagulación precoz en fibrilación auricular reducen recurrencias sin aumento significativo de hemorragia, mientras que el control glucémico intensivo no aporta beneficios y puede ser perjudicial.
Cuando los minutos representan neuronas
El accidente cerebrovascular (ACV) isquémico es, probablemente, la enfermedad donde el tiempo tiene la traducción biológica más cruel. No es una figura retórica: el reloj corre contra el tejido cerebral.
Cada año, más de 12 millones de personas en el mundo sufren un ACV, y cerca de 6.5 millones mueren por esta causa. Más del 60% de estos eventos son isquémicos.
La carga acumulada supera los 100 millones de años de vida ajustados por discapacidad.
En Argentina, el ACV es una de las primeras causas de muerte en adultos y la principal causa de discapacidad adquirida después de los 40 años. La incidencia estimada ronda los 80 a 100 casos por cada 100.000 habitantes por año, con enormes diferencias regionales que reflejan inequidades en acceso a tomografía, trombólisis y trombectomía.
El dato que ordena toda la conducta es fisiopatológico: por cada 10 minutos sin reperfusión, el cerebro pierde alrededor de 14 millones de neuronas, 120 millones de sinapsis y cerca de 12 kilómetros de fibras mielínicas. En una hora, el daño equivale al envejecimiento cerebral de 3.6 años.
Por eso, el destino del paciente no empieza a definirse en la internación. Empieza en la ambulancia y en la primera hora de guardia.
Y es exactamente en ese punto donde la actualización 2026 de la guía publicada en Stroke introduce cambios que impactan de lleno en lo que hacemos.
1. Un punto clave: el traslado correcto no siempre es el más largo
Durante años, la lógica fue simple: ante la sospecha de oclusión de un gran vaso, el traslado debía hacerse al centro más complejo.
La guía introduce un dato que obliga a pensar en el sistema real: en redes bien organizadas, agregar 45 a 60 minutos de traslado extra hacia un centro lejano no mejora el resultado funcional a 90 días frente a un centro local eficiente con buen circuito de derivación.
¿Por qué? Porque el tiempo que se pierde en el traslado puede neutralizar el beneficio de una trombectomía más precoz.
La mejor decisión no es teórica: depende de los tiempos reales del sistema en el que trabajamos.
2. Tenecteplasa: el cambio que más se va a notar en la guardia
Durante más de 2 décadas, la trombólisis fue sinónimo de alteplasa. Esta guía cambia ese reflejo.
La evidencia acumulada en estudios recientes mostró algo consistente: con tenecteplasa se logra una recanalización precoz igual o mayor, con seguridad hemorrágica comparable y una logística mucho más simple.
Por eso, la guía respalda que la tenecteplasa 0.25 mg/kg (máximo 25 mg), administrada en bolo único en 5 a 10 segundos, puede reemplazar a la alteplasa dentro de las 4.5 horas.
En la práctica, esto significa:
- Menos pasos de preparación.
- Menor margen de error.
- Menos tiempo hasta administrar el fármaco.
La dosis de 0.40 mg/kg queda explícitamente desaconsejada porque mostró más hemorragias sin mayor beneficio.
La alteplasa sigue indicada (0.9 mg/kg, un máximo 90 mg, con una infusión de 60 minutos), pero deja de ser la única opción.
Y la guía vuelve a subrayar un punto olvidado: el monitoreo posterior a la trombólisis debe ser estricto: cada 15 minutos durante y 2 horas después, luego cada 30 minutos por 6 horas y luego horarios hasta 24 horas, porque allí se detectan precozmente las complicaciones.
3. Presión arterial: el hallazgo que obliga a cambiar protocolos
Antes y después de la trombólisis, nada cambia:
- Antes: < 185/110 mm Hg.
- Después: < 180/105 mm Hg por 24 horas.
Pero tras la trombectomía mecánica aparece el cambio más disruptivo de toda la guía. Ensayos recientes mostraron que, en pacientes con recanalización exitosa (mTICI 2b, 2c o 3), el llevar la presión sistólica por debajo de 140 mm Hg durante las primeras 72 horas se asoció a peor pronóstico funcional.
¿Por qué? Porque en el cerebro reperfundido, la autorregulación está alterada y la perfusión depende en parte de la presión sistémica.
Esto contradice una práctica muy extendida.
5. Disfagia: de la precaución al tratamiento activo
La neumonía aspirativa es una de las principales causas de complicación post ACV y de prolongación de la internación.
La guía incorpora la estimulación eléctrica faríngea: aplicada en 3 sesiones consecutivas, reduce la severidad de la disfagia, y disminuye el riesgo de aspiración.
Es la primera vez que una guía propone un tratamiento activo y no sólo evaluación.
6. La doble antiagregación ya no termina a las 24 horas
Dos estudios explican este cambio:
En el estudio THALES, con 11.016 pacientes, la combinación de ticagrelor más aspirina, iniciados dentro de 24 horas, llevó la incidencia de ACV/muerte a 30 días de 6.6% a 5.5%, a costa de un aumento de sangrado severo de 0.1 % a 0.5%.
En el estudio INSPIRES, con 6.100 pacientes, la combinación de clopidogrel más aspirina pudo iniciarse hasta 72 horas, reduciendo recurrencias a 90 días de 9.2% a 7.3%, con un aumento del riesgo de sangrado moderado-severo de 0.4 % a 0.9%.
Esto cambia radicalmente el manejo del paciente que consulta tarde.
8. Fibrilación auricular: el inicio temprano ya tiene respaldo numérico
Durante años, la indicación fue esperar para iniciar la anticoagulación. El temor a la transformación hemorrágica del infarto dominaba la decisión clínica, aun cuando el riesgo embólico seguía activo.
Hoy los datos obligan a cambiar ese enfoque.
En los primeros días posteriores a un ACV cardioembólico, el riesgo de una nueva embolia en un paciente con fibrilación auricular no anticoagulada puede acercarse al 1–2% por día. Esto implica que en la primera semana el riesgo acumulado puede superar el 10% si no se inicia tratamiento.
TIMING mostró que iniciar anticoagulantes orales directos dentro de los primeros 4 días redujo eventos (6,9% vs 8,7%) sin aumentar hemorragias intracraneales (0,2% vs 0,4%).
ELAN mostró que en infartos pequeños y moderados iniciar dentro de 48 horas es seguro, mientras que en infartos grandes conviene esperar hasta el día 6–7.
La decisión deja de ser “esperar por las dudas” y pasa a basarse en el tamaño del infarto y la imagen cerebral.
9. Glucemia: menos es más
Durante mucho tiempo se asumió que la hiperglucemia en el contexto del ACV debía corregirse de manera intensiva.
Sin embargo, los ensayos clínicos mostraron que el control glucémico intensivo no mejora el resultado funcional y, en cambio, aumenta el riesgo de hipoglucemias, que sí se asocian a peor evolución neurológica.
El cerebro isquémico es particularmente vulnerable a las caídas bruscas de glucosa.
Por eso, la recomendación es evitar extremos y mantener la glucemia en rangos seguros y estables durante la fase aguda.









