Puntos Clave
- El calor ya es una causa relevante de mortalidad evitable.
- Las estimaciones globales rondan las 500.000 muertes por año, con fuerte subregistro por errores de atribución diagnóstica.
- Las olas de calor pueden comportarse como eventos sanitarios masivos.
El verano europeo de 2022 dejó más de 60.000 muertes atribuibles, en pocos meses. - En Argentina el impacto está documentado.
Buenos Aires 2013 mostró un aumento del 43% de la mortalidad diaria; el verano 2013–2014 registró 1.877 muertes en exceso en olas de calor. - El riesgo no se limita al día del pico térmico. Existe efecto rezagado de 1 a 3 días, por lo que los controles deben mantenerse luego del evento.
- Pequeños aumentos de temperatura ya incrementan el riesgo cardiovascular.
Cada 1 °C adicional se asocia con aumento medible de mortalidad poblacional. - Las olas de calor sostenidas son más peligrosas que un día aislado. El riesgo aumenta con la duración y la intensidad del evento térmico.
- El golpe de calor es una emergencia vital tiempo-dependiente.
El enfriamiento rápido es la intervención más efectiva para reducir daño orgánico y mortalidad. - El riñón es particularmente vulnerable al estrés térmico.
Calor + humedad + deshidratación + diuréticos o esfuerzo físico es una combinación de alto riesgo. - El calor nocturno y la pérdida de sueño amplifican el riesgo cardiometabólico. No es un síntoma menor: es un mecanismo adicional de vulnerabilidad.
- La población de riesgo es más amplia de lo que solemos pensar. Incluye no solo adultos mayores, sino también trabajadores expuestos, deportistas y pacientes polimedicados.
1. El calor se asocia con casi medio millón de muertes por año en el mundo
La OMS en 2024 estimó que entre 2000 y 2019 hubo aproximadamente 489.000 muertes relacionadas con el calor por año a nivel global, con 45% en Asia y 36% en Europa.
Estas cifras probablemente estén subestimadas, ya que muchas muertes se certifican como cardiovasculares, respiratorias o renales sin consignar al calor como factor precipitante.
En términos poblacionales, el calor actúa más como gatillo de eventos fatales que como causa final registrada.
2. Europa 2022: En un solo verano se estimaron más de 60.000 muertes atribuibles al calor
Durante el verano boreal de 2022 (30 de mayo a 4 de septiembre), en un estudio publicado en Nature Medicine de Ballester y colaboradores, estimaron que hubo 61.672 muertes atribuibles al calor en 35 países, analizando 45.184.044 defunciones en 823 regiones.
El impacto fue mayor en el sur de Europa, donde confluyeron temperaturas extremas, población envejecida y alta prevalencia de enfermedad cardiovascular.
3. Buenos Aires 2013: la mortalidad diaria aumentó 43% durante la ola de calor
Una investigación de Chesini y colaboradores, publicada en una revista brasileña de salud pública, estimó que la ola de calor de diciembre de 2013 en la Ciudad de Buenos Aires, la mortalidad diaria total aumentó un 43%.
En mayores de 84 años, el aumento superó el 50%, y las muertes por causas renales crecieron hasta 65% durante esos días.
Esto es una demostración local, concreta, de que el calor extremo se traduce en exceso de mortalidad también en Argentina.
4. Verano 2013–2014 en Argentina: casi 2.000 muertes en exceso durante olas de calor
El mismo grupo de investigadores anterior, analizando el semestre cálido 2013–2014 en el centro y norte del país, estimó 1.877 muertes en exceso durante las olas de calor (RR 1,23), con un aumento significativo del riesgo en 13 de las 19 jurisdicciones evaluadas.
El impacto fue heterogéneo y dependió de factores urbanos, sociales y climáticos.
5. El riesgo no termina cuando baja la temperatura: existe un “efecto rezagado”
Sorensen y colaboradores analizaron este fenómeno en The New England Journal of Medicine en 2022. En epidemiología térmica se describe un efecto lag: el aumento de eventos adversos persiste de 24 a 72 horas después del pico térmico.
Esto se explica por la combinación de deshidratación progresiva, inflamación sistémica, sobrecarga cardiovascular y descompensaciones tardías en personas vulnerables.
En la práctica, implica que el seguimiento clínico no debería relajarse inmediatamente después de que “afloja el calor”.
6. Cada grado cuenta: por cada 1 °C de aumento, sube la mortalidad cardiovascular
Un metaanálisis en The Lancet Planetary Health mostró que, por cada 1 °C de incremento por encima de la temperatura de referencia, el riesgo de mortalidad cardiovascular aumenta alrededor de 2.1% (RR 1,021), y el respiratorio cerca de 4%.
A escala poblacional, estos pequeños incrementos se traducen en un número considerable de eventos adicionales.
7. Las olas de calor, como fenómeno sostenido, aumentan más el riesgo que un día aislado de altas temperaturas
El mismo metaanálisis mostró que las olas de calor se asocian con un aumento de 17% en el riesgo de mortalidad (RR 1.117), y que a mayor intensidad de la ola, mayor riesgo (por ejemplo, RR 1.189 en escenarios de alta intensidad).
No es lo mismo un día caluroso que varios días consecutivos con mínimas elevadas y noches sin recuperación térmica.
8. Golpe de calor: no es “fiebre por calor”, es una falla multiorgánica con alta letalidad
El golpe de calor se define por temperatura central mayor a 40 °C asociada a un compromiso neurológico.
Revisiones recientes (2022, Hess y colaboradores en The NEJM, y Bouchama y colaboradores en Nature) describen mortalidades de hasta el 26.5% en golpe de calor por esfuerzo y cifras aún mayores en golpe de calor clásico en adultos mayores.
El manejo es tiempo-dependiente: además del ABC, la intervención central es el enfriamiento rápido y efectivo, iniciado lo antes posible.
9. El riñón y el “bulbo húmedo”: cuando el cuerpo ya no puede enfriarse, aparece el daño renal
No solo importa la temperatura del aire, sino también la humedad ambiental. Por eso se utiliza la temperatura de bulbo húmedo, que combina calor y humedad y refleja cuán eficaz puede ser la evaporación del sudor.
Cuando la humedad es alta, el sudor evapora peor y el organismo pierde su principal mecanismo de disipación térmica.
En un estudio experimental en Journal of Applied Physiology, 15 varones jóvenes sanos fueron expuestos durante 8 horas a temperaturas de bulbo húmedo de 31 y 34 °C.
A 31 °C ya se observaron alteraciones compatibles con estrés renal, y a 34 °C el riesgo de lesión renal aumentó significativamente, aun en personas sin enfermedad previa y bajo condiciones controladas.
Esto ayuda a explicar por qué, tras días de calor húmedo, aparecen aumentos de creatinina o insuficiencia renal aguda, especialmente en pacientes con diuréticos, deshidratación, trabajo físico o nefropatía previa.
10. El calor también roba sueño, y eso amplifica el riesgo cardiometabólico
El Lancet Countdown incorporó las horas de sueño perdidas por altas temperaturas como indicador sanitario.
Entre 1986–2005 y 2020–2024, la pérdida aumentó alrededor de 6%, alcanzando un récord cercano al 9% en 2024.
Dormir peor se asocia con peor control glucémico, aumento de presión arterial, mayor riesgo de depresión y eventos cardiovasculares.
El calor no solo enferma de día: también “fragiliza” de noche.
Las conclusiones: ¿Qué nos deja esto para la práctica clínica?
El calor debe pensarse como un factor de riesgo sistémico, capaz de precipitar eventos cardiovasculares, renales y neurológicos, y no sólo como causa de cuadros clásicos de deshidratación o golpe de calor.
Tanto las olas de calor como pequeños aumentos sostenidos de temperatura se asocian con incrementos medibles de riesgo.
Incorporar la variable térmica en la anamnesis, en la estratificación de riesgo y en el seguimiento de pacientes vulnerables puede prevenir descompensaciones que, de otro modo, llegan tarde a la guardia.
Referencias
- https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-heat-and-health
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37429922/
- https://www.scielosp.org/article/csp/2019.v35n9/e00165218/
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35544832/
- https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196%2822%2900117-6/fulltext
- https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMcp2210623
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35115565/
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35616302/
- https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(24)01822-1/abstract
- https://lancetcountdown.org/2024-report/









